sexo peligroso

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sexo peligroso

Uno de los problemas de la adolescencia es que los jóvenes no tienen plenamente desarrollada la sensación de peligro. De ahí que los encontremos más a menudo de lo que quisiéramos asumiendo acciones de riesgo.

En general están más preocupados por los embarazos no deseados que por los contagios y el miedo a contraer una enfermedad de transmisión sexual, que prácticamente ni se plantean.

El resultado es que en los últimos años ha aumentado de manera considerable los contagios.

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UNO DE CADA CUATRO JÓVENES EN RIESGO

Según un reciente estudio de la Academia Española de Dermatología y Venereología, es entre los jóvenes de 15 a 24 años donde se ha notado un mayor aumento y el grupo de población menos consciente de los perjuicios y de las consecuencias que puede suponer el hecho de contraer el VIH u otras enfermedades sexuales comunes:

  • La gonorrea.
  • La sífilis.
  • La hepatitis A, B y C.
  • El herpes genital.
  • Las infecciones por papiloma.

El estudio concluye que 1 de cada 4 jóvenes podría padecer una de estas enfermedades antes de acabar el bachillerato.

Además, según los últimos datos conocidos publicados por el Ministerio de Sanidad el contagio del virus del sida ha crecido de manera que prácticamente cada hora hay un nuevo caso. Y un 11% de estas nuevas infecciones ha sido entre los jóvenes menores de 24 años.

¿POR QUÉ SE DESPREOCUPAN?

Francisca Molero, directora de la Federación Española de Sociedades de Sexología resalta que “los jóvenes lo ven como una situación ajena y, como consecuencia, llevan a cabo conductas de riesgo al practicar sexo sin preservativos. Nuestro objetivo es que los jóvenes aprendan a disfrutar de una sexualidad mucho más sana y para eso deben saber el preservativo es el único método anticonceptivo para evitar el contagio.”

Su cerebro tiene menor consciencia de sus acciones

Según la doctora en Neurobiología Mara Dierssen, el cerebro de un adolescente está en plena formación. Tarda veinte años en desarrollarse del todo. “La falta de desarrollo de la corteza prefrontal (la parte del cerebro donde se toman las decisiones más meditadas) les lleva a ser menos capaces de interpretar críticamente algunas pautas sociales. Hay una necesidad excesiva de recompensa y una menor sensibilidad a las consecuencias de sus acciones”. De ahí que se despreocupen del riesgo.

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“Las consecuencias es que tienen un juicio pobre sobre los peligros reales de sus acciones (drogas, conducción temeraria, relaciones sin protección...) y también tienen mayor tendencia a actuar por impulsos, añade la doctora Dierssen.

¿CUÁNDO TENEMOS QUE EMPEZAR A HABLAR?

Nora Rodríguez, pedagoga y autora del libro “Atrévete a hablar de sexo con tu hijo”, lo deja muy claro: “Es un mito creer que entre el nacimiento y la pubertad no hay ninguna expresión de sexualidad, ni curiosidad acerca de ésta”.

No se trata de hablar anticipadamente, ni de contestar todas las preguntas. “Cada vez que los padres evitan hablar de sexualidad con sus hijos les están diciendo que no pueden mirar el mundo desde su punto de vista, que les resulta imposible ponerse en su lugar”, añade la pedagoga.

Hay que desterrar la idea extendida de que hay que empezar a hablar a los niños sobre sexualidad a partir de la pubertad.

Con lo anterior, sólo se consigue que durante todos los años anteriores reciban información que nunca lograrán contrastar. Hay que mirar su madurez y adelantarse.

Tener sexo seguro no solo se trata de evitar un embarazo

Cuando los padres creen que sus hijos no saben nada de sexualidad, por lo general se equivocan.

Esta sociedad superconectada puede tener muchas ventajas, pero lo cierto es que los niños y los adolescentes se han acostumbrado a vivir en un mundo mucho más explícito que el de sus padres, y eso incluye el sexo.

DUDAS SOBRE ENFERMEDADES SEXUALES

En medio de tanta información, muchas veces falsa, que corre por las redes, quizá conviene dejar algunos puntos claros tanto para autoaplicarse como para transmitirlo a nuestros hijos.

  • La depilación integral no es buena. Los ginecólogos no son partidarios porque se elimina una barrera protectora ante infecciones. Si aun así prefieres depilarte, hazlo con cuidado para evitar inflamación o infecciones. Si utilizas cuchilla, aplica gel antes de rasurar y no apures. Y si usas cera, además puedes reducir la capa protectora de moco vaginal y aumentar el riesgo de contraer enfermedades.
  • Cuidado si el flujo vaginal se hace más espeso. Es posible que sufras vaginosis bacteriana. Es una infección muy frecuente que provoca un desequilibrio entre las bacterias buenas y las malas que tenemos en nuestra vagina y que con la ayuda de tu ginecólogo tiene fácil solución.
  • Si el flujo se vuelve más amarillento o verdoso, ve al ginecólogo. Este color, que suele ir acompañado de picor en la zona íntima, delata la presencia de una infección por parásitos. Podrías tener candidiasis, por ejemplo, una infección vaginal producida por hongos.
  • No todas las ampollas vaginales son malas. Suelen aparecer en los labios mayores y menores, el clítoris y la zona púbica. Además, pueden doler cuando las tocas. Sin embargo, la mayoría de las veces estas ampollas son inofensivas y están causadas por el roce. No obstante, vigila porque a veces también son la primera señal de una infención, un herpes vaginal.
  • Con la marcha atrás no vas a ningún lado. Es el peor consejo que se puede dar a los jóvenes. Primero porque no evitas el riesgo de enfermedades. Pero es que además la marcha atrás tampoco da ninguna garantía de que la mujer no se quede embarazada. Antes de la eyaculación, él segrega lo que se conoce como líquido preseminal. Favorece la lubricación y hace que el semen salga en condiciones aptas para ser fértil, pero en ese líquido pueden haber ya espermatozoides.
  • Es cierto que los condones pueden dar alergia. Algunas personas son alérgicas al latex y después de las relaciones tienen la vagina o el pene muy irritado, pese a que la relación fue placentera. Pero no es excusa para no usarlos. Hay preservativos sin látex, normalmente de poliuretano. O puede ser únicamente una reacción a esa marca en concreto y que no pase con otra.

EL cáncer y EL VIRUS DEL PAPILOMA

Sin duda, uno de los descubrimientos clave en el cáncer es la relación entre la infección por el virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer de cérvix, que le valió al alemán Harald Zur Hausen el premio Nobel en el 2008. Y es que, por un lado, la infección por el VPH es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes y, por otro, este tumor es uno de los más extendidos en el mundo.

El preservativo es la medida más eficaz para evitar el papiloma

Determinadas conductas sexuales, como el inicio precoz de las relaciones y promiscuidad, aumentan el riesgo de contagiarse por el virus. De ahí otra vez el consejo de utilizar preservativo. De todas formas, lo normal es que nuestras defensas combatan esta infección de forma natural y la eliminen.

Solo en los casos donde la infección es persistente es cuando puede aparecer una lesión maligna. Pero esto ocurre solo en un porcentaje relativamente pequeño de las mujeres infectadas, y normalmente porque hay otros factores que favorecen el cáncer de cérvix como el tabaquismo o la toma prolongada de anticonceptivos orales.