Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

globulos blancos altos

Si piensas en los glóbulos blancos es probable que te venga a la cabeza la imagen de una popular serie de animación de los años 80, en la que eran representados como una especie de policías que se encargaban de frenar los ataques de virus y bacterias.

Pero estas células, conocidas también como leucocitos, no solo nos protegen de las infecciones.

Para llevar a cabo estas funciones de forma eficaz, es importante que nuestro organismo tenga el número suficiente de glóbulos blancos.

  • “La cifra estándar de leucocitos está, normalmente, en torno a los 3.000 mm3 como mínimo y a los 12.000 mm3 como máximo, nos cuenta el hematólogo.
  • “Pero esto no quiere decir que una persona que, por ejemplo, tenga 2.200 o que supere los 12.000 sufra una alteración. Los niveles ‘normales’ son muy individualizados, matiza.

Entonces, ¿cómo se puede saber si la persona sufre o no un trastorno que afecta a sus glóbulos blancos?

  • A la hora de interpretar las cifras que se obtienen a través de un análisis de sangre es muy importante tener en cuenta por qué se ha pedido. Porque el hemograma solo, sin más, casi nunca o muy pocas veces nos va a mostrar algo de lo que no sospechemos tras hablar con el paciente”, responde Espigado.

Una infección puntual, la causa más frecuente

Los leucocitos son una de las células de nuestro organismo que se renueva con más frecuencia. “La vida media de la mayoría de ellos no va más allá de los 8-10 días”, afirma el experto. De hecho, se calcula que producimos unos 100.000 millones de glóbulos blancos al día.

Todos estos datos pueden ayudarte a hacerte una idea de la facilidad que tienen estos ‘guardianes’ de nuestra salud a la hora de generarse. Por eso, cuando se necesitan refuerzos para combatir una infección banal su número puede aumentar bastante, llegando incluso a los 25.000 mm3.

Hacer ejercicio y rebajar el estrés ayuda a mantener la buena salud de los leucocitos

  • Según el doctor Espigado esta es, con muchísima diferencia, la principal causa de que los niveles de glóbulos blancos se disparen en un hemograma.

¿Puede un cáncer elevar los leucocitos?

El número de analíticas en el que los glóbulos blancos están altos debido a un proceso tumoral es muchísimo menor que cuando este incremento se debe a una infección, insiste en puntualizar el experto. Pero, efectivamente, es una de las causas de que los leucocitos estén elevados.

“Ocurre cuando los glóbulos blancos, en sí mismos, sufren una alteración maligna que les hace crecer en número de forma anormal. Es lo que pasa en lasleucemias y los linfomas, nos cuenta.

  • Las dos enfermedades causan síntomas como cansancio extremo, sudoración, falta de apetito, pérdida de peso… “son alteraciones que, más allá del hemograma, sugieren que hay un proceso importante”, puntualiza el hematólogo.

alergias y trastornos autoinmunes, otra causa

Los leucocitos también pueden aumentar su número cuando reconocen como “peligroso” algo que en realidad no lo es. Y esto sucede principalmente en:

  • Las alergias. En concreto, hacen que se eleve especialmente un subgrupo de glóbulos blancos: los eosinófilos, muy vinculado a la respuesta inflamatoria que provocan las alergias.
  • Los trastornos autoinmunes.“A veces los leucocitos reconocen de forma anormal partes de nuestro propio organismo y las ataca, produciendo incluso anticuerpos contra ellos”, aclara Espigado. Por eso en enfermedades como la artritis reumatoide, el lupus o la tiroiditis los niveles de glóbulos blancos pueden ser más altos de lo normal.

cuando los leucocitos están bajos

En un hemograma, el recuento de glóbulos blancos también puede ser bajo. Y hay varios motivos que lo explican:

  • Abusar de fármacos de uso común, como los analgésicos y los antiinflamatorios.“Este tipo de medicamentos, cuando se usan de forma prolongada, pueden hacer que los leucocitos se fabriquen de forma más lenta”, nos cuenta el hematólogo Ildefonso Espigado. Un motivo más para tomarlos siempre bajo el control del médico de atención primaria, apunta.
  • Estar haciendo quimioterapia. Este tratamiento ataca a todas las células que se reproducen con mucha frecuencia, no solo a las que causan el cáncer. Y los glóbulos blancos forman parte de este grupo.
  • Someterse a numerosos TACS.“Al hacernos un TAC estamos recibiendo una pequeña cantidad de radiación, y los leucocitos son muy sensibles a este tipo de agresiones”, afirma el especialista. Las personas que deben someterse a ellos por un trastorno puntual no tienen por qué preocuparse; pero en enfermedades de larga duración que se controlan mediante esta prueba, como la leucemia, la Sociedad Española de Hematología recomienda acortar el periodo en el que se llevan a cabo. “Hace unos años se hacían hasta cinco años después de la remisión del trastorno, y ahora se recomienda hacerlo no más de tres”, puntualiza el doctor.

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