Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

La anestesia en las mascotas
iStock by Getty Images

La anestesia ha avanzado mucho en los últimos años. Las dosis son cada vez más precisas y la monitorización constante del animal mientras está inconsciente hacen que hoy en día casi todos los perros y gatos sean susceptibles de someterse a una anestesia.

Eso sí, para evaluar los posibles riesgos, y tenerlos en cuenta, "hay que hacer siempre una evaluación preanestésica", aclara Jose Ignacio Ballester, del Hospital Veterinario AniCura Velázquez.

Controles previos a la anestesia

En la preevaluación se reseña la edad, el sexo y la raza del animal, así como si presenta o no patologías previas.

Algunos perros, como los bulldog, tienen más riesgo de complicaciones por la forma achatada de su nariz

  • Además, se le hace un examen físico muy completo, un análisis de sangre y otras pruebas diagnósticas complementarias (radiografías, ecografías...), en función del motivo de la anestesia y de la intervención.

Todo esto permite determinar el grado de condición física del animal, conocido como ASA, que se divide en 5 categorías.

  • Van desde el ASA 1, que corresponde a un perro o a un gato completamente sano (por ejemplo una hembra joven a la que se le va a realizar una esterilización), al ASA 5, para animales en situaciones graves o en estado de shock.

Gracias a este exhaustivo estudio previo "se puede realizar un protocolo específico para cada situación y para cada paciente", subraya el veterinario.

La anestesia, posible también en los más mayores

Uno de los falsos mitos que corren respecto a la anestesia en las mascotas es que en perros y gatos mayores puede llegar a ser muy peligrosa. Pero Jose Ignacio Ballester nos aclara que, "en principio, no hay ninguna edad límite para anestesiar a un animal".

  • "Si que es cierto que, a mayores edades, hay mayores riesgos, pero con una buena evaluación preanestésica se pueden conocer los posibles peligros del paciente y cómo actuar en el momento de la anestesia", remarca.

La anestesia combinada, lo más habitual

Lo que se pretende con la anestesia general es provocar un estado de inconsciencia en el animal y una relajación muscular para que no responda a los estímulos dolorosos.

  • "En la actualidad no existe ningún fármaco anestésico que actúe en estos tres frentes a la vez", aclara Jose Ignacio Ballester. "Por eso combinamos varios fármacos, que es lo que se conoce como anestesia equilibrada", añade.

Los fármacos pueden administrarse por vía intravenosa o por vía inhalatoria, y lo habitual también es combinar ambas técnicas.

A veces, la anestesia general puede complementarse, también, con anestesia local, por ejemplo para bloquear un nervio específico durante una intervención debida a una fractura.

  • "Hoy en día, gracias a la anestesia multimodal, se usa una combinación de varios fármacos con dosis muy pequeñas para conseguir un plano anestésico superficial. Esto permite que, en caso de que haya alguna alteración y queramos despertar al paciente, podamos hacerlo enseguida", remarca el especialista.

La monitorización constante es fundamental para detectar estas posibles alteraciones en las funciones vitales del animal y disminuir el riesgo anestésico.

  • "Todos los parámetros (frecuencia cardiaca, saturación de oxígeno...) se van monitorizando cada 3-5 minutos y se va haciendo una curva anestésica de como está el perro o el gato", aclara el veterinario.

Qué se debe tener en cuenta antes

Antes de llevar al animal al veterinario para someterlo a la intervención quirúrgica es importante que sus dueños tengan en cuenta lo siguiente.

  • Siempre hay que hacer un ayuno de sólidos, que como norma general suele hacerse durante las 12 horas previas a la anestesia, y de líquidos, de 2 a 8 horas. "Se hace para disminuir el riesgo de regurgitación durante la anestesia y que el contenido se aspire y pase al pulmón, una complicación que puede llegar a ser grave", aclara el experto.
  • Además, si está tomando alguna medicación, hay que hablar con el veterinario para saber si se le continúa dando o no las horas previas a la anestesia.

Cómo está el animal al despertar

Tras la intervención, lo habitual es que el animal se despierte muy lentamente.

"Casi el 80 % despiertan poco a poco. Aunque, en los más nerviosos, puede ser necesaria una pequeña resedación"

  • “Hay que observarlo hasta que recupera un nivel de consciencia cercano a la normalidad: es la mejor medida para reducir las complicaciones”, remarca el especialista.
  • "Lo controlamos mediante la máquina anestésica, que indica cuando el animal comienza a intentar respirar por sí solo. Es entonces cuando desconectamos la máquina, lo desintubamos y, después, controlamos en todo momento la temperatura (que debe ser superior a 37 ºC), sus reflejos, su estado de alerta y que pueda ponerse a 4 patas", expone.

Qué hay que hacer una vez en casa

"En las cirugías básicas, cuando le damos el alta el animal sale andando y siempre suele hacer unas alegrías muy efusivas a los propietarios", nos cuenta Jose Ignacio Ballester.

Aunque, eso sí, durante las primeras horas hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones.

  • Aunque las pautas a seguir dependen del tipo de intervención, en las cirugías básicas ya pueden comer o beber tras el alta. "Durante las primeras 24 horas recomendamos que lo hagan de forma progresiva, no que lleguen a casa y les ofrezcamos un cuenco lleno de agua para que se hinchen a beber. Hay que controlar la ingesta tanto de líquidos como de sólidos, darles poca cantidad y quizá varias veces", aconseja el veterinario.
  • También pueden notarse un poco más cansados de lo habitual, es posible que no corran tanto. "Aunque al día siguiente estos efectos anestésicos residuales tendrían que haber pasado, siempre hablando de cirugías de rutina", añade.

Por supuesto, en casa también se debe observar al animal y, ante cualquier duda, lo mejor es consultarlo con el veterinario de referencia.