Enrique Gonzalvo

Supervisor de Fisioterapia y Rehabilitación del Hospital de Torrejón (Madrid)

A qué puede deberse el dolor de mandíbula
Stocksy

Entre el 50 % y el 75 % de la población tiene algún problema en su mandíbula. Pero su funcionalidad no depende solo de que las dos partes que la forman encajen perfectamente. También es muy importante que los ligamentos, tendones y músculos que las sostienen tengan buen tono.

Esos tejidos y huesos se pueden alterar por causas muy habituales hoy en día. Con la mascarilla, por ejemplo, y aunque a partir de ahora la vamos a usar menos, llevamos más tiempo la boca abierta y la mandíbula sufre.

Dolor al abrir la boca

Este tipo de dolor, que también puede sentirse al masticar o bostezar, suele acompañarse de dolor de cabeza y muchas veces nos avisa de que estamos apretando demasiado los dientes y la mandíbula por estrés (también al dormir).

Masticar con fuerza chicle o bocadillos también lo puede causar, así como morder frutas enteras (generas menos tensión mandibular si las troceas antes).

  • En esas situaciones puede haber una subluxación, es decir, un leve desplazamiento de la mandíbula. Al producirse esa tensión, la articulación tiende a desplazarse ligeramente hacia abajo y hacia afuera.

En algunos pocos casos, debido a un traumatismo o un golpe muy fuerte, la mandíbula se desplaza más y resulta del todo imposible abrir o cerrar la boca. Si ocurre, ya es una luxación y debe recolocarla un especialista, igual que se recoloca, por ejemplo, un hombro o un codo “salido”.

cuando oyes Chasquidos

Es otra señal que avisa de que quizá se ha producido ese desplazamiento en la articulación, pero el crujido al abrir la boca puede ocurrir igualmente porque la musculatura de uno de los dos lados mandibulares está más debilitada que la contraria.

Si el médico o el rehabilitador confirman que eso sucede, convendría relajar y fortalecer la zona con ejercicios para realizar cada día (como los que te mostramos al final de este artículo).

Con los años la articulación se va desgastando

Hay que tener en cuenta que esto puede ocurrir más a partir de los 50-55 años, al igual que el desgaste óseo. Porque también esta zona sufre artrosis como cualquier otra articulación. Reforzar la musculatura es una manera de protegerla y de que no se originen más problemas.

Dolor de la oreja al maxilar

Si el dolor es intenso y se sitúa desde la oreja hasta la parte baja de la mandíbula (y también hacia los lados), puedes tener el llamado síndrome témporo-mandibular.

No solo está afectada la mandíbula sino también el hueso temporal, que se introduce en el cráneo. Por eso, es muy frecuente que se tengancefaleas al mismo tiempo.

A veces, el problema se ha originado en la musculatura cervical, o en la mandíbula por apretarla, y se ha arrastrado varios años.

El especialista puede recomendar férulas de descarga para no apretar los dientes y masajes cervicales para relajar la musculatura.

Si los problemas mandibulares se repiten, quizá se estén produciendo espasmos musculares en esa zona (distonía mandibular). En esos casos, las inyecciones de toxina botulínica pueden resultar eficaces para acabar con esas contracciones involuntarias.

El test para tu mandíbula

Sabrás que no tienes ningún problema en la mandíbula si puedes abrir la boca unos 40 mm o, lo que es lo mismo, el ancho de tres dedos.

  • Sujeta el meñique con el pulgar y junta el índice, el corazón y el anular. Dirige la punta de esos dedos hacia el interior de la boca y ábrela.
  • Si no puedes abrirla ese ancho o sientes mucho dolor cuando lo intentas, deberías consultar con un especialista porque eso podría significar que hay algún problema mandibular y debe tratarse cuanto antes.

2 ejercicios que te ayudarán

Necesitas relajar y fortalecer tu musculatura mandibular. Practica estos ejercicios a diario y notarás mejoría.

1. Afloja

Si notas mucha tensión en la zona, si sabes que aprietas los dientes o ya has empezado a notar dolor, hazte este masaje una o dos veces al día.

  • Lava tus manos y pon el dedo índice de la mano derecha sobre la piel del lado izquierdo de tu cara, justo donde está la última muela. Haz un recorrido en forma de “C” abierta diez veces en cada lado.

2. Refuerza

Para evitar crujidos e incluso pequeños desencajes de la mandíbula, abre y cierra la boca pero controlando muy bien el movimiento.

  • Mírate en un espejo para asegurarte de hacerlo bien: desplaza la parte inferior hacia atrás para que sobresalga la superior; luego desplaza con suavidad la mandíbula a derecha e izquierda. Hazlo 3 minutos.