11 consejos para evitar el dolor de las articulaciones

Hasta un 30% de la población padece alguna enfermedad reumática que le causa dolor en las articulaciones. Un dolor que puede controlarse en gran medida con buenos hábitos de vida. Te descubrimos los mejores consejos para aliviar el dolor articular.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

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Los masajes ayudan a aliviar el dolor articular y reducen el estrés.

El dolor articular, ya sea provocado por artrosis o artritis, es muy frecuente entre la población y, aunque estas dolencias no se curan, sí pueden aliviarse en gran medida los síntomas con hábitos saludables. Descubre todo lo que puedes hacer para reducir la inflamación y las molestias con buenas prácticas que puedes introducir en tu vida diaria.

1. Alivia el dolor articular con el yoga

Un estudio del American College of Rheumatology ha demostrado que las técnicas de relajación (como el yoga o el tai chi) ayudan a disminuir el dolor articular porque te liberan del estrés, una de las principales causas de este dolor. Además, te ayuda a dormir plácidamente y tu estado mejora mucho más.

2. Reduce el estrés

Un reciente estudio del EIRA Study Group (Suecia) ha demostrado nuevamente que existen relaciones evidentes entre el estrés causado por el trabajo y el desarrollo de artritis reumatoide, una enfermedad frecuente de las articulaciones. Tu grado de ansiedad diario puede hacer que se resientan.

3. Limita los alimentos ácidos

El vinagre o los vegetales ácidos (como los tomates, las espinacas o las grosellas) perjudican las articulaciones. Evítalos si suelen dolerte y huye también del café, las carnes rojas, el marisco, el embutido y el azúcar.

Los alimentos que te benefician son el apio, los caldos vegetales claros, el ajo, la cebolla y los frutos secos.

4. Mueve las articulaciones

El sedentarismo es el peor enemigo del dolor articular, mientras que el ejercicio mejora el tono muscular.

Incluso si hay dolor la mejor solución es el deporte, pero debes consultar con tu médico para que te informe sobre qué ejercicios te convienen.

En general, se recomienda practicar deportes suaves para activar sin sobrecargar.

5. Evita el sobrepeso

Investigadores de la Universidad de Monash (Australia) han demostrado que cualquier exceso de kilos multiplica notablemente el riesgo de sufrir lesiones en las articulaciones, sobre todo las rodillas.

Deshazte de los kilos de más para liberar a las articulaciones que soportan el peso de una presión excesiva.

6. Hazte masajes

En manos de una persona cualificada, puede ser de gran ayuda.

El masaje aumenta la circulación de la zona afectada y regenera el líquido que reduce la fricción entre los cartílagos y que lubrica las articulaciones durante el movimiento.

7. Toma infusiones de jengibre

Una investigación de la Universidad de Miami (EE. UU.) demostró que el jengibre no solo reduce el dolor de rodilla en pacientes con osteoartritis, sino que además, mejora su función.

Por otro lado, un estudio de la Universidad de Michigan (EE. UU.) ha confirmado que el té verde alivia la inflamación y la artritis reumatoide.

8. Coge peso de forma adecuada

Aunque no lo sepas, algunos tics habituales te pueden estar perjudicando:

Para llevar peso lo correcto es distribuir la carga.Cuando cojas algo del suelo, flexiona las rodillas y procura hacer la fuerza con los músculos de las piernas.

9. Mantén una postura correcta

En cuanto a la postura, debes sentarte con la espalda recta,sin cruzar las piernas y apoyando los pies en el suelo o en un reposapiés.

10. No hagas crujir los nudillos

Quizá creas que hacer esto te ayudará a aliviar el dolor y la tensión articular pero en realidad no te beneficia en nada.

Esta práctica puede dañar el cartílago o desencadenar en problemas articulares porque hace que los tejidos se desgasten y deterioren.

11. Aplica bien el frío y el calor

El calor relaja y disminuye el estrés o la rigidez que los artríticos experimentan por la mañana.

Para multiplicar sus efectos terapéuticos, lo mejor es un baño de agua caliente con una taza de sal marina o de magnesio.

El frío aplicado con compresas de hielo es útil solamente si el dolor proviene directamente de una lesión.