Por qué la cortisona te hincha y otros efectos secundarios indeseados

Uno de los temores que te asaltan cuando tomas corticoides es si te vas a hinchar. Pero este no es el único efecto secundario de la cortisona. Hay otros que están relacionados con este fármaco y que conviene conocer.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Por qué la cortisona te hincha y otros efectos indeseados
iStock by Getty Images

Cuando tomas corticoides tu cuerpo se hincha porque fabricas más cantidad de una hormona llamada cortisol. Pero la zona que aparece más abultada, y donde se concentra el aumento de volumen y de peso, es el tronco; sin embargo, hay pérdida de grasa en brazos, piernas y glúteos.

TE hinchas porque Fabricas más cortisol

Este aumento de la hormona cortisol también puede hacer que tu cara se vea redondeada. Se conoce como "cara de luna llena", es un signo más del llamado síndrome de Cushing exógeno y aparece como efecto secundario de algunos corticoides.

En este caso, el rostro está hinchado y rojo. Según se ha demostrado, las concentraciones bajas o de uso tópico, es decir cuando utilizas cremas que llevan cortisona, también puede provocarlo.

8 efectos secundarios de la cortisona

Son muchas las personas que, cuando sienten una molestia, van a su botiquín y se dicen: "Esto me fue bien la otra vez". Todavía no hay suficiente consciencia de los peligros de la automedicación.

Tratándose de corticoides (cortisona), si los efectos son visibles cuando el tratamiento viene respaldado por un médico, imagínate cuáles pueden ser si los tomas por tu cuenta. Por ejemplo, pueden provocar, problemas intestinales, insomnio y úlceras estomacales. Además...

  1. Si los tomas 3 días, tu páncreas sufre. Con apenas 3 días de tratamiento con corticoides, el páncreas empieza a inflamarse, aunque no suele ser relevante. Sin embargo, un estudio realizado en Suecia, en el Instituto Karolinska, ha mostrado casos de pancreatitis aguda incluso en tratamientos cortos. Los investigadores recomiendan seguir muy bien las indicaciones médicas y, sobre todo, no fumar ni beber durante el tratamiento.
  2. Tus huesos pueden perder calcio. La osteoporosis es el efecto secundario más frecuente en los tratamientos largos con corticoesteroides. Si es tu caso, háblalo con tu médico para buscar alternativas o valorar el riesgo.
  3. Dificultan que una herida cicatrice. Los corticoides tienen un claro efecto negativo sobre la piel, pero parece ser que también la dañan desde el interior.
  4. Pueden afectar a los ojos. Si los aplicas en forma de crema alrededor de los ojos, pueden provocar un aumento importante de la presión intraocular (glaucoma) y también cataratas.
  5. Aumentan el vello corporal y el acné. Ambas cosas suelen desaparecer cuando se suspende el tratamiento. Por otro lado, aplicar una pomada con cortisona durante semanas puede provocar adelgazamiento de la piel, aparición de estrías y pequeños árboles venosos (telangiectasias). No la uses sobre heridas. Ten en cuenta también que algunas pieles acaban convirtiéndose en "adictas" a esta sustancia.
  6. Pueden estar tras el aumento del colesterol malo. Puede ocurrir esto, incluso, tras dejar de tomarlos y por eso conviene seguir siempre las pautas médicas.
  7. Elevan el azúcar en sangre. Los corticoides hacen que el hígado fabrique más glucosa y, por otros mecanismos internos, también causan que el organismo aproveche peor esa glucosa. Por eso hay un riesgo mayor de generar hiperglucemias o de que las personas que son diabéticas no puedan controlar su enfermedad.
  8. Aunque su aplicación sea local, el efecto de los corticoides puede darse, en algunos casos, en todo el organismo, sobre todo en personas de más de 55 años, cuando la piel se hace más fina (por lo que el fármaco penetra mejor).

Cuándo es necesario usar corticoides

Desde principios del siglo XIX hubo muchos intentos de "crear" en el laboratorio un fármaco a partir de una de las hormonas que fabrican nuestras glándulas suprarrenales (situadas encima de cada riñón) a partir del colesterol.

En el cuerpo, esas hormonas tienen un efecto antiinflamatorio y se encargan también de modular nuestra respuesta ante el estrés y ayudan a mejorar las defensas. Pero no fue hasta 1947-1949 que se hizo realidad. Desde entonces, el 90% de la población ha usado estos fármacos en alguna ocasión. Su consumo ha aumentado mucho por el uso de cremas con corticoides e inhaladores para las alergias.

Los corticoides se usan para reducir inflamaciones de todo tipo (internas, producidas por ejemplo, por el asma, la artritis reumatoide, dolores de cabeza, úlceras bucales o ciática; y externas, por una picadura de mosca negra o de mosquito, la psoriasis, una urticaria o una alergia de contacto, o por una conjuntivitis). Pero también forman parte de tratamientos contra el cáncer o tras un trasplante, para que el cuerpo no rechace el nuevo órgano.