Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Un medicamento diurético que ahora va bien para el alzhéimer
iStock by Getty Images

A día de hoy no existe cura para el alzhéimer. Por eso todos los hallazgos que supuestamente ayuden a prevenir o frenar el avance de la enfermedad son bienvenidos.

Y entre esos hallazgos se encuentra el que acaba de dar a conocer el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (National Institute on Aging) de Estados Unidos.

Se trata de un fármaco diurético oral aprobado por la FDA americana y de uso común, que podría ser un candidato potencial para el tratamiento del alzhéimer en personas que tienen riesgo genético.

Riesgo genético de alzhéimer

El fármaco se llama bumetanida y es un potente diurético de uso habitual pero siempre bajo prescripción médica.

Se utiliza para tratar el edema (exceso de líquido retenido en los tejidos corporales) causado por problemas de corazón, riñón o enfermedades del hígado.

La investigación a la que nos referimos, publicada en Nature Aging, ha demostrado que las personas que tomaban bumetanida tenían una prevalencia significativamente menor de sufrir alzhéimer que las personas que no tomaban el fármaco.

Y esto era así en personas con riesgo genético de sufrir esta demencia.

Las personas portadoras de la variante del gen APOE conocido como APOE4 son las que tienen más riego genético de sufrir alzhéimer.

  • El gen APOE lo tenemos todas las personas y se puede presentar como resultado de la combinación de los alelos Ɛ2, Ɛ3 y Ɛ4.
  • En el caso del alzhéimer, los individuos con dos alelos Ɛ4 son los que presentan un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

un potente diurético

Hace mucho tiempo que se buscan fármacos eficaces para el alzhéimer. Pero no solo se trabaja en la creación de nuevos medicamentos.

Muchos de los que ya existen podrían ser útiles en esta enfermedad. Y en esa dirección trabajaron los investigadores.

Sabiendo que uno de los factores de riesgo genéticos más importantes para la aparición tardía de la enfermedad de Alzheimer es el APOE4, los investigadores analizaron 213 muestras de tejido cerebral e identificaron las firmas de expresión concretas que provoca esta variante genética en el cerebro cuando se desarrolla la enfermedad.

A continuación, compararon las firmas de alzhéimer específicas del APOE4 con las de más de 1300 medicamentos conocidos aprobados por la FDA. Hoy en día esto es posible hacerlo gracias al big data, que permite procesar un gran volumen de datos que de forma tradicional sería imposible.

  • Surgieron cinco medicamentos con una firma de expresión genética que los investigadores creían que podrían ayudar a neutralizar la enfermedad.
  • El candidato más fuerte fue la bumetanida, que se usa para tratar la retención de líquidos a menudo causada por problemas médicos como enfermedades cardíacas, renales y hepáticas.

Efecto protector de la bumetanida

Pero el estudio no acabó aquí. Para comprobar si realmente la bumetanida era eficaz, los investigadores probaron el fármaco en ratones y en neuronas humanas derivadas de células madre.

  • Descubrieron que, en los ratones que expresaban el gen APOE4 humano, la bumetanida reducía los déficits de aprendizaje y memoria.
  • Los efectos neutralizantes del fármaco también se confirmaron en los modelos basados ​​en células humanas.

Así pues, los resultados de los experimentos volvían a confirmar que el diurético tenía un efecto protector frente al alzhéimer.

Todo ello hacía pensar que las personas que ya toman bumetanida deberían tener tasas más bajas de alzhéimer. ¿Era esto cierto?

Para averiguarlo, el equipo analizó datos de registros de salud electrónicos de más de 5 millones de personas.

  • El análisis mostró que aquellos que tenían riesgo genético y tomaron bumetanida tenían una prevalencia de la enfermedad de Alzheimer entre un 35% y un 75% menor en comparación con aquellos que no tomaban el medicamento.

Las conclusiones de este estudio son un paso más en la lucha contra el alzhéimer o una pieza más del puzzle.

Y es que el alzhéimer, tal y como aseguran los investigadores, "probablemente necesite de múltiples terapias y algunas de ellas pueden apuntar a las características genéticas de la enfermedad".