Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

El ejercicio puede compensar los riesgos para la salud de dormir mal
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La poca actividad física y la falta de sueño, cada uno por separado, son dos factores que se relacionan con un mayor riesgo de mortalidad prematura.

No son pocas las enfermedades que se han relacionado directa o indirectamente con estos trastornos. Especialmente los problemas cardivasculares: riesgo de ictus o infartos. Y también una mayor preponderancia de cáncer.

Por eso, una frase recurrente de los médicos es: hay que conseguir un buen descanso y hacer ejercicio.

Pese a ello, poco se había investigado sobre los efectos conjuntos de estos dos hábitos. No se había analizado si las personas que duermen bien y hacen poco ejercicio o las que hacen ejercicio pero duermen mal tenían riesgos similares de enfermar.

El ejercicio ayuda siempre

Un grupo de investigadores de las universidades de Sidney y Newcastle (Australia) han recopilado datos de más de 380.000 personas, con una edad media de 55 años.

Los resultados, publicados en la revista British Journal of Sports Medicine, sugieren que el ejercicio puede contrarrestar los problemas de la mala calidad del sueño.

Dos horas y media de ejercicio moderado semanal compensan la falta de sueño

Es más una deducción que un análisis directo. Lo que vieron los investigadores es que los que ni hacían deporte ni dormían bien tenían más riesgo de muerte prematura que los que sí hacía deporte, aunque durmieran mal.

Esto llevó a los investigadores a inferir que el ejercicio puede compensar de alguna manera la falta de descanso. Es decir, el ejercicio siempre es bueno.

Cómo se mide la actividad

Para saber lo que se considera un nivel de ejercicio adecuado se preguntó a los hombres y mujeres estudiados qué actividad realizaban.

Como cada uno tiene una actividad diferente, unos andaban otros corrían, otros practicaban natación o deportes de tierra, se midió el gasto de energía.

La medida que usaron es el MET (equivalente metabólico de tarea), que son las calorías quemadas por minuto en una semana. Da igual si ha sido marchando a buen ritmo un total de 3 horas o solo hora y media, pero con una actividad más intensa.

Se consideraron cuatro niveles de actividad:

  • Alta, con más de 1.200 MET, equivalente a más de cinco horas semanales de actividad moderada.
  • Media, de 600 a 1.200 MET, equivalente a entre tres y cinco horas de actividad moderada.
  • Baja, de 1 a 600 MET, equivalente a menos de tres horas de actividad moderada semanal.
  • Nula, los que no hacían nada que se puede considerar actividad vigorosa. Caminar a buen ritmo ya se considera actividad vigorosa, pasear viendo escaparates no, para entendernos.

Qué factores influyen en el sueño

También se subdividió a la población analizada según su hábito de sueño. Se tuvo en cuenta las horas que dormían, si roncaban, la sensación de somnolencia diurna. Y valoró el sueño del 0 (muy malo) al 5 (bueno).

La alimentación y la actividad física influyen en la calidad del sueño

Se constató que las personas más delgadas, las que comían más fruta y verdura, los que tenían menos actividad sedentaria, los que no trabajaban en turnos o los que bebían menos alcohol tenían menos problemas de sueño.

  • También había más casos de trastornos de sueño entre los hombres que las mujeres y entre los de edad más avanzada.

Con los dos datos de actividad física y sueño se hicieron todo tipo de combinaciones y luego se vio qué había pasado con estas personas a lo largo de los once años siguientes (el estudio se empezó en el 2008).

Los datos confirmaron lo que otros estudios ya habían predicho: en los grupos con una puntuación más baja de calidad de sueño se produjeron mayor número de muertes.

Cuánto rato de actividad se necesita

En el grupo de personas con problemas de sueño y que se encontraban en los niveles de actividad física más baja se produjeron niveles aún más altos de mortalidad.

  • Se dio en todo tipo de enfermedades y accidentes cardiovasculares, con una excepción, el ictus.

El grupo con problemas de sueño que realizaba actividad física alta o media redujo significativamente la tasa de mortalidad hasta situarse al nivel de los que no tenían problemas de sueño y que no realizaban actividad física.

Los investigadores deducen de su estudio que “la actividad física en unos niveles igual o de más de 600 MET eliminan la mayoría de los riesgos que asocian la falta de sueño con la mortalidad”.

Recuerda que los 600 MET equivalen a dos horas y media semanal de ejercicio moderado o a 75 minutos de ejercicio intenso.

Son las recomendaciones que ya había establecido la Organización Mundial de la Salud.