España es el país donde se consumen más ansiolíticos del mundo

En 2021 España fue el país del mundo donde se consumieron más benzodiacepinas. La OCU denuncia que hay un abuso en la prescripción y en el consumo de ansiolíticos y que en Atención Primaria faltan especialistas en salud mental.

Actualizado a
Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Los españoles, los que toman más ansióliticos
iStock by Getty Images

De hecho, España se sitúa a la cabeza en el consumo de medicamentos como Valium, Trankimacin y Orfidal, fármacos con un alto riesgo de generar dependencia.

España ya era un país con un alto consumo de fármacos ansiolíticos, pero tras la pandemia todavía han aumentado más las cifras.

La organización de consumidores (OCU) denuncia que las benzodiacepinas son los medicamentos a los que más se recurre para tratar el insomnio o la ansiedad y la mayoría de las veces son la única alternativa que se le ofrece al paciente.

De hecho, España se sitúa a la cabeza en el consumo de medicamentos como Valium, Trankimacin y Orfidal, fármacos con un alto riesgo de generar dependencia e importantes efectos adversos.

Uno de los primeros pasos para solucionar el problema sería incorporar la figura del psicólogo en la Atención Primaria. La terapia psicológica contribuye sin duda a reducir la ingesta de fármacos y en ocasiones bastaría para abordar el problema. Sin embargo, tal y como denuncia la OCU, en España apenas hay 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, un tercio de la media europea.

Consumo de ansiolíticos y tranquilizantes

Según el informe de 2021 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de Naciones Unidas, España es el país que más benzodiacepinas consume del mundo.

En 2021, un promedio de 110 españoles por cada mil habitantes han consumido una dosis de benzodiazepinas al día.

A España le siguen Bélgica (84 dosis diarias por cada mil habitantes) y Portugal (80 dosis por cada mil habitantes).

La OCU recuerda que la propia Agencia Española del Medicamento (AEMPS) confirma este alarmante aumento del consumo de psicofármacos durante la última década:

  • Entre el año 2010 y 2021, el consumo de ansiolíticos, hipnóticos y sedantes aumentó en más de 10 puntos. Y solo entre 2019 y 2021 el aumento ha sido de más de 6 puntos. Los efectos de la pandemia son evidentes.

El consumo de tranquilizantes también se ha disparado entre los más jóvenes. Según la Encuesta sobre el Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias (ESTUDES), en 2021 se redujo el consumo de todas las sustancias menos de hipnosedantes (tranquilizantes, sedantes y somníferos) entre la población de 14 a 18 años.

  • El informe de la OCU subraya que un 13,6% de los adolescentes consumen estos psicofármacos, el porcentaje de chicas es casi del doble y el 7,2% lo hace sin receta médica.

Junto con el consuno de alcohol y tabaco, estos fármacos son los que se consumen de forma más a temprana: a los 14 años.

Un estudio del IDIBAPS revela que a esta edad es cuando se inician más trastornos mentales, y que es muy importante abordarlos de la forma adecuada para que el cerebro madure de forma sana. Probablemente el exceso de tranquilizantes no sería la mejor forma.

Riesgos de las Benzodiacepinas

España se sitúa a la cabeza en el consumo de estos fármacos que se utilizan para el tratamiento de los trastornos de ansiedad o el insomnio.

Los más consumidos son Diazepam (Valium), Alprazolam (Trankimacin) o Lorazepam (Orfidal).

El Dr. Francisco Marín explica que esta familia de fármacos actúa sobre el cerebro aumentando la acción de un neurotransmisor llamado GABA, lo que ralentiza el paso de información entre las neuronas. Obviamente estos fármacos son efectivos, pero pueden tener efectos secundarios y entrañan riesgos.

  • Generan dependencia. Si se dejan de golpe pueden provocar síndrome de abstinencia, con síntomas como cefaleas o nerviosismo.
  • Crean tolerancia. Con el tiempo, su eficacia es menor con una misma dosis. Ocurre si se toman más tiempo del previsto.
  • Pueden provocar somnolencia, dificultad para concentrarse, reducción del estado de alerta, mareos y debilidad muscular entre sus posibles efectos secundarios. No pueden combinarse con alcohol, tampoco se aconseja conducir si los has tomado, y en mayores aumentan el riesgo de caídas y de deterioro cognitivo.

Salud mental, la asignatura pendiente de la Sanidad Pública

El alarmante aumento del consumo de benzodiacepinas es la prueba de que, por un lado, no estamos tratando de forma adecuada los problemas de salud mental y, por otro, muchas veces estos fármacos se recetan a la ligera, por ejemplo en gente mayor a la mínima señal de insomnio.

Según datos del Ministerio de Sanidad que recoge la OCU, más de un tercio de los españoles tiene problemas de salud mental.

Los más frecuentes son la ansiedad, la depresión y los trastornos por somatización. La pandemia ha multiplicado por dos los casos. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), antes de la Covid un 20% de los españoles estaba en tratamiento psicológico o psiquiátrico. Desde entonces, más del 40% de los españoles ha acudido al psicólogo o al psiquiatra por problemas de ansiedad, y más del 30% por síntomas de depresión.

Antes esta situación, la OCU denuncia la falta de especialistas en salud mental en Atención Primaria. Una gran asignatura pendiente porque la Atención Primaria es donde primero acude una persona cuando tiene un problema de salud, incluidos problemas psicoemocionales.

De hecho, casi la mitad de las visitas al médico de familia es por problemas de este tipo, y se prescriben habitualmente estos fármacos porque no hay ni tiempo ni especialistas para valorar el problema y optar por otros recursos como la psicoterapia.