Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Fármacos que viajan hasta el cerebro y combaten la obesidad
iStock by Getty Images

La obesidad afecta a unos 650 millones de personas en el mundo y es factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares o cáncer.

Por eso se investiga para encontrar tratamientos eficaces. Y uno de los mayores desafíos en esa búsqueda está en actuar sobre los mecanismos que regulan la masa corporal, localizados sobre todo en el hipotálamo.

Ahora, investigadores del NeurObesity de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), han descubierto una novedosa estrategia antiobesidad basada en nanopartículas naturales que actúan como transportadores de fármacos capaces de entrar en el hipotálamo y vencer la enfermedad.

Con esta novedosa estrategia se ha logrado revertir la obesidad en ratones muy obesos, a pesar de seguir ingiriendo una dieta con elevado contenido en grasa.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista Nature Metabolism, va más allá del campo de la obesidad y puede extenderse a otras patologías relacionadas con el cerebro.

luchar contra la obesidad

La obesidad es un problema de primer orden y las dietas y otras estrategias para luchar contra ella no han funcionado.

Eso ha provocado que se intensifique la búsqueda de tratamientos farmacológicos que resulten eficaces y aplicables a la mayoría de la población, pero no es fácil.

Los autores del estudio señalan que uno de los mayores problemas que implica buscar un tratamiento contra la obesidad es que muchos de los potenciales mecanismos que regulan la masa corporal están localizados en el hipotálamo.

El hipotálamo es una pequeña sección del cerebro que se encuentra justo en la base del cerebro, cerca de la glándula pituitaria.

A pesar de ser pequeño, juega un papel crucial en la regulación de numerosos ciclos corporales ya que produce hormonas que controlan:

  • La temperatura corporal.
  • La frecuencia cardíaca.
  • El hambre y la sed.
  • Los estados de ánimo.
  • La libido.
  • El sueño.

Así pues, es clave en la regulación del hambre. Pero desarrollar fármacos que actúen en el cerebro es complejo.

El cerebro, como una caja fuerte

El cerebro es un órgano altamente protegido, de ahí que sea difícil conseguir que un medicamento llegue hasta alguna parte de este órgano como el hipotálamo. Así lo explica el investigador Miguel López que ha liderado el estudio:

  • "En primer lugar, el cerebro está ubicado dentro de una auténtica 'caja fuerte': el cráneo".
  • "Y en segundo lugar, cualquier molécula que tenga que llegar al cerebro tiene que atravesar un sofisticado sistema de transporte: la barrera hematoencefálica".
  • "Esta estructura no sólo actúa como un sistema de peaje para moléculas del propio cuerpo, sino que juega también un papel fundamental regulando la entrada de medicamentos en el cerebro".

Un "vagón" para penetrar en él

El equipo de Miguel López ha conseguido desarrollar una nueva estrategia para tratar la obesidad que consigue penetrar en esa caja fuerte que es el cerebro:

  • "Nuestro enfoque ha consistido en utilizar vesículas extracelulares, un tipo de nanopartículas naturales presentes en nuestro organismo, cuya ventaja reside precisamente en su tamaño: son tan pequeñas que se pueden colar sin pagar el peaje a través de la barrera hematoencefálica".
  • "Sin embargo, son lo suficientemente grandes como para ser cargadas con otras moléculas, por ejemplo, un fármaco, y actuar como mecanismo de transporte. Serían una especie de vagones moleculares", explican Edward Milbank, primer autor del estudio, y Miguel López.

Fármaco para perder peso

Una vez descubierta la forma de penetrar en el cerebro, los investigadores cargaron esos vagones de transporte (vesículas extracelulares) con una "píldora" para combatir la obesidad:

  • Se trata de un gen modificado que, al activarse, bloquea la acción de una proteína llamada AMPK en un pequeño grupo de neuronas del hipotálamo.
  • La proteína AMPK en el hipotálamo tiene un papel clave en la regulación de la masa corporal ya que modula la actividad de la grasa parda. Y no olvidemos que la grasa parda acelera el gasto calórico porque consume lípidos y glucosa.
  • Bloqueando esta proteína en el hipotalámo, consiguieron revertir la obesidad en ratones muy obesos.

Los ratones siguieron ingiriendo una dieta con elevado contenido en grasa (60%), pero perdieron peso porque aumentó el gasto calórico en el tejido adiposo pardo.

Se abre pues una vía esperanzadora para desarrollar fármacos eficaces contra la pandemia del obesidad, aunque las estrategias basadas en buenos hábitos como la dieta y el ejercicio siguen jugando un papel prioritario.