pie dolor planta. Las señales de una fascitis

1 / 5 Las señales de una fascitis

El principal síntoma de la fascitis plantar, y que te puede llevar a la sospecha, es el dolor en la planta del pie o en el talón con las siguientes características:

  • Puede desarrollarse progresivamente con el tiempo o aparecer repentinamente después de realizar una actividad intensa como correr.
  • A veces se nota tensión o rigidez e incluso sensación de “quemazón” en el talón o en la planta sin llegar a doler.
  • Además, el dolor suele ser peor por la mañana. Al levantarse y “plantar” el pie en el suelo las molestias suelen ser mayores.
  • A lo largo del día el dolor puede ceder y aparecer de nuevo tras estar un rato sentado, al subir escaleras, o después de hacer deporte y no mientras se practica, como mucha gente piensa.
pie calzado. Qué puede provocar este trastorno

2 / 5 Qué puede provocar este trastorno

Hay una serie de factores que pueden prevenir, o bien, provocar esta inflamación de la planta del pie:

  • Tener los pies planos es una desventaja. Los problemas en el arco del pie tanto por defecto (pie plano), como por exceso (arco plantar alto), favorecen su aparición. Si, además, se añade un tendón de Aquiles tenso (situado en la base de la pantorrilla), la probabilidad de sufrir fascitis plantar aumenta.
  • La obesidad tiene relación con este trastorno. Los kilos de más hacen que la fascia plantar sufra un esfuerzo extra y pueda inflamarse. Mantener nuestro índice de masa corporal (IMC) dentro de los parámetros normales es beneficioso para evitar este y otros muchos males.

Hacer estiramientos antes del ejercicio y usar un calzado adecuado pueden prevenirla

  • Un calzado no adecuado es perjudicial. Los zapatos con falta de amortiguación y suelas muy rígidas o, por el contrario, con las suelas muy blandas, pueden provocar su aparición.
pie estiramientos. Diagnóstico de la fascitis

3 / 5 Diagnóstico de la fascitis

Llegar a un diagnóstico es fácil para el médico. Un examen del pie para comprobar si hay inflamación, enrojecimiento y dolor al presionar en el talón suele ser suficiente. Aunque algunas veces también se puede realizar el test de Silfverskiöld.

Si el dolor es muy intenso se suelen hacen radiografías, ecografías y otras pruebas para descartar otras patologías.

pie espolon. Tratamiento habitual y cirujía

4 / 5 Tratamiento habitual y cirujía

El tratamiento farmacológico con analgésicos y antiinflamatorios suele lo más habitual. Además, dependiendo del grado, se puede recomendar hacer reposo, fisioterapia, infiltraciones de corticoides, usar férulas nocturnas y/o el uso de plantillas ortopédicas.

Buenos hábitos como hacer estiramientos y llevar un buen calzado es imprescindible para solucionar el problema.

Se opta por la cirugía cuando los hábitos correctos y los fármacos no han funcionado

La cirugía es el último recurso. Si el dolor no se controla tras un año de tratamiento y este es severo, puede ser necesario operar, pero como toda intervención tiene sus riesgos y no siempre acaba con las molestias por completo.

pie hielo. El hielo ayuda a aliviar el dolor

5 / 5 El hielo ayuda a aliviar el dolor

Poner hielo en la zona dolorosa durante 10 o 15 minutos aproximadamente (unas 3 o 4 veces al día) puede mitigar las molestias y disminuir la inflamación, sobre todo durante las primeras 48 horas tras el inicio de los síntomas.

Truco: Pon un botellín de agua congelado en el suelo y hazlo rodar con el pie. Realizar este suave masaje ayuda a relajar las tensiones de la fascia y a aliviar el dolor. Procura no dejar el pie quieto sobre el botellín para evitar quemaduras.

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pie calzado

Qué es la fascitis plantar

Si se inflama o se irrita la llamada fascia plantar o, para entenderlo mejor, el tejido que recorre la planta del pie (desde el talón hasta su parte delantera) y que da forma y soporte a su característico arco, puede aparecer dolor en la zona.

Es la llamada fascitis plantar y, además de ser dolorosa, puede ser un trastorno bastante duradero. Este tipo de inflamación no es grave pero sí difícil de erradicar. Y es que incluso los tratamientos no quirúrgicos a base de fármacos, aunque siempre alivian el dolor, no actúan de inmediato. Eso quiere decir que la persona puede sufrir la fascitis semanas o incluso meses.

Para evitar que se produzca esta molesta inflamación te recomendamos que sigas los consejos que te hemos propuesto. Además, recuerda que:

  • Un buen calzado la previene. Es importante invertir en un buen calzado para que la planta y el talón del pie no se resientan. Y más aún si se practica ejercicio intenso, si se recorren largas distancias y si se camina por terrenos irregulares o se corre cuesta abajo.
  • Los estiramientos antes del ejercicio son muy útiles. Es importante que el tobillo, el gemelo y el Tendón de Aquiles estén flexibles para prevenir la fascitis plantar. Para conseguirlo, es imprescindible realizar ejercicios de estiramiento del pie y de la pantorrilla, sobre todo antes del ejercicio físico.

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No hay que confundirlo con un espolón

Es cierto que están muy relacionados y, en ocasiones, se habla de ellos de forma indiferente pero no son exactamente lo mismo.

Un espolón es una calcificación que se produce justo en el hueso del talón y se pone de manifiesto al realizar una radiografía del pie. Así, se puede tener fascitis (inflamación) sin que haya espolón. También puede haber un espolón sin que haya fascitis y, por tanto, sin dolor.

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