¿El fin de las pruebas cutáneas para la alergia? Crean una prueba indolora y fiable

Con una simple muestra de suero sanguíneo podría diagnosticarse una alergia o saber si las vacunas van a funcionar. Investigadores de la Universidad de Berna han desarrollado una prueba sencilla y fiable que podría acabar con las molestas pruebas cutáneas para la alergia.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Hay una nueva prueba de las alergias menos molesta
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La nueva prueba de la alergia simplifica el diagnóstico y, por otro lado, puede predecir de el éxito de la inmunoterapia.

La alergias son un trastorno muy extendido. Actualmente, un 25% de españoles sufre alergia y en 2050 se estima que el porcentaje llegue al 50%. Las alergias respiratorias, sobre todo la alergia al polen, son las más habituales; mientras que las alergias a los alimentos se ha duplicado.

A pesar de lo común que es la alergia, su diagnóstico es complejo y, dependiendo del tipo de alergia, los tratamientos no siempre funcionan.

La pruebas cutáneas son la técnica diagnóstica más utilizada, pero requieren tiempo, no son agradables y hay riesgo de que provoquen una reacción alérgica exagerada.

Investigadores de la Universidad de Berna, han desarrollado ahora una prueba novedosa que simplifica enormemente el diagnóstico de alergias y puede predecir de forma fiable el éxito de una terapia.

Por qué aumentan las alergias

Aproximadamente un tercio de la población mundial sufre de una o más alergias, y la tendencia aumenta cada año. Son varias las causas que explican ese aumento.

La teoría de la higiene, que argumenta que una excesiva desinfección y limpieza hace que nuestras defensas no tengan trabajo y se acaben rebelando contra sustancias aparentemente inofensivas.

Otra causa sería el abuso de antibióticos. Destruyen bacterias de la microbiota intestinal que son claves para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario.

Por último, la contaminación y el cambio climático que estarían detrás del gran aumento de casos de alergia al polen.

Alergias más comunes

La forma de alergia más extendida es la llamada alergia de tipo I, también conocida como alergia de tipo inmediato.

Esto incluye, por ejemplo, la rinitis alérgica, el asma alérgica, alergias alimentarias o alergias contra venenos de insectos, polen, hierbas o ácaros del polvo doméstico.

Es una reacción exagerada del sistema inmunitario a componentes extraños realmente inofensivos (alérgenos), que generalmente ocurre segundos o minutos después del contacto con el alérgeno.

Los síntomas alérgicos pueden variar desde lagrimeo, estornudos, enrojecimiento e hinchazón de la piel, picor o dificultad para respirar hasta shock anafiláctico y muerte.

Diagnóstico y tratamiento de la alergia

El diagnóstico de una alergia es complejo: además del historial médico, se suelen realizar pruebas cutáneas, además de análisis de sangre o pruebas con parches.

Las pruebas cutáneas o prick-test se realizan colocando en la superficie del antebrazo gotitas de diferentes extractos alergénicos (panel). Mediante la punción de la piel con una pequeña lanceta, se consigue que el extracto penetre y sea reconocido por los anticuerpos de alergia. Se espera unos 15-20 minutos para que la piel reaccione y se puedan medir los resultados.

Tales pruebas cutáneas, recuerdan los investigadores de la Universidad de Berna, son desagradables, a veces dolorosas, requieren tiempo y están asociadas con cierto riesgo de desencadenar una reacción alérgica exagerada.

En cuanto al tratamiento de las alergias, solo hay fármacos para controlar los síntomas y en casos severos se recurre a la inmunoterapia o vacunas.

La vacunas implican inyectar dosis de un alérgeno en concentraciones crecientes debajo de la piel del paciente durante un período de hasta cinco años, con el objetivo de desensibilizarlo al alérgeno. La inmunoterapia no siempre funciona pero en la actualidad no existe un método fiable para predecir si va a ir bien.

La nueva prueba de alergia

Un equipo de investigadores dirigido por Alexander Eggel y Thomas Kaufmann de la Universidad de Berna y el Hospital Universitario de Berna han desarrollado ahora una prueba de alergia que, por un lado, simplifica enormemente el diagnóstico y, por otro lado, puede predecir de el éxito de la inmunoterapia. El hallazgo se ha publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology.

La alergia tipo I ocurre cuando el cuerpo produce anticuerpos IgE al entrar por primera vez en contacto con un alérgeno. Una vez creados estos anticuerpos, se unen a unas células inmunitarias especializadas llamadas mastocitos. Y cuando te expones otra vez al alérgeno, los mastocitos se activan y liberan sustancias inflamatorias como la histamina o los leucotrienos, que son los responsables de los síntomas alérgicos. Así se produce la alergia.

Para el desarrollo de su nueva prueba de alergia, los investigadores crearon un nuevo cultivo celular in vitro capaz de generar casi cualquier cantidad de mastocitos maduros en unos pocos días.

Estos mastocitos contienen receptores de IgE en su superficie y se comportan de manera muy similar a los mastocitos del cuerpo humano cuando se exponen a anticuerpos IgE y a alérgenos.

Para realizar la prueba, se pone en contacto suero sanguíneo del paciente con los mastocitos in vitro. El nivel de activación de estos mastocitos (que es indicativo de alergia) se puede cuantificar de forma fácil y rápida mediante técnicas de laboratorio. Se acabaron las engorrosas pruebas cutáneas.

La prueba permite medir múltiples alérgenos con un solo suero sanguíneo o múltiples sueros juntos para el mismo alérgeno. "Esto permitiría realizar unas 200 pruebas al día con este procedimiento, y el proceso se optimizará aún más", aclara Noemi Zbären de DBMR, autora principal del estudio.

Además del diagnóstico inicial de alergias, los investigadores esperan que la prueba permita predecir si, tras vacunar al paciente, la inmunoterapia será efectiva y en qué medida. "Esto sería una ayuda importante en el proceso de toma de decisiones para el alergólogo que trata al paciente, ya que le ayudaría a saber si tiene sentido seguir con las vacunas o no", asegura Thomas Kaufmann.