Dr. Rodrigo Santos Santamarta
Dr. Rodrigo Santos Santamarta

Miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la SEMG

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

El frío es lo que provoca los resfriados y la gripe?
iStock by Getty Images

"No cojas frío que vas a resfriarte": seguro que alguna vez has oído esta frase o lo has aconsejado tú mismo. Pero, ¿qué hay de cierto en ello? ¿Hasta qué punto las bajas temperaturas pueden hacer que nos acatarremos?

Aunque el experto también matiza que no es únicamente el frío el que lo facilita. Es un conjunto de circunstancias las que hacen que ciertos virus se repliquen más fácilmente en otoño e invierno.

La temperatura de la nariz es clave

La mayoría de catarros invernales están provocados por rinovirus, adenovirus o coronavirus diferentes al de Covid-19. Son un tipo de patógenos que atacan a las vías respiratorias altas (de la nariz a la garganta), y no suelen pasar de ahí. Y la temperatura corporal tiene mucho que ver en ello.

  • "La nariz está a unos 33º, y a esa temperatura este tipo de virus se replican con más avidez que en otras partes del cuerpo en los que la temperatura es más alta, como puede ser el pulmón, que suele estar a 37º más o menos", nos aclara el médico de familia.

A esto hay que añadir que, con el frío, al estar la nariz tan expuesta a él, esta temperatura ya baja de por sí puede reducirse aún más.

  • En las fosas nasales, la termorregulación no es tan efectiva como en las partes internas del cuerpo", matiza el doctor Santos.

Y esto puede ponérselo aún más fácil a los virus estaciones que provocan gripes y resfriados, porque las bajas temperaturas facilitan que se unan mejor a las células del organismo que utilizan como huéspedes para replicarse y propagarse.

  • Las bajas temperaturas, además, hacen que la cubierta lipídica que tienen estos tipos de virus sea más resistente, lo que ayuda a que sobrevivan más tiempo.

El frío puede debilitar las defensas

"El sistema inmune, en general, funciona mejor a temperaturas más altas", subraya el especialista. De hecho, cuando tenemos fiebre, la temperatura corporal se eleva porque es un mecanismo imprescindible para activar a nuestros glóbulos blancos.

Y esto es otra de las cosas que debemos tener en cuenta a la hora de explicar por qué, con el frío y el descenso de la temperatura corporal que puede provocar, nuestras defensas no son tan efectivas.

Las mucosas se resecan

No solo la temperatura influye en la supervivencia y propagación de los virus, también la humedad relativa.

  • En invierno, la humedad en el aire es más baja, y esto favorece que la mucosa de la nariz se reseque, se debilite y pierda eficacia.

Los virus de invierno se replican más fácilmente en épocas frías

No hay que olvidar que las mucosas forman parte de nuestra primera barrera de defensa y que, tal y como nos recuerda el doctor Santos, "la nariz es, precisamente, la vía de entrada de este tipo de virus respiratorios".

Pasamos más tiempo en interiores cerrados

La Covid-19 nos ha hecho aprender, a marchas forzadas, que en espacios cerrados y poco ventilados la capacidad de propagación de los virus respiratorios es mucho mayor. Algo que comparte, también, con los que provocan los catarros y la gripe.

  • "En los meses de frío solemos pasar más tiempo en sitios cerrados con calefacción (que también reseca las mucosas) y poca ventilación, y en estas condiciones los virus se transmiten con más facilidad entre las personas", remarca el experto.

Continuar apostando por la prevención

Tener en cuenta todos estos factores que se unen en invierno para que haya más infecciones respiratorias es el primer paso para intentar prevenirlas.

El segundo, y más importante, es tomar medidas para ponérselo más difícil a los virus estaciones en base a ello.

  • "En esta época, sobre todo en interiores, y teniendo en cuenta que aún no hemos superado la pandemia, no hay que olvidar la importancia de seguir usando mascarilladeclara el miembro de la SEMG–. Un correcto lavado de manos sigue siendo, también, fundamental".

Además de estas medidas de prevención específicas, el doctor Santos aconseja reforzar las defensas con una buena alimentación y una vida activa, en la que se haga ejercicio físico habitualmente.

  • "Nuestro estilo de vida puede hacer mucho para activar el sistema inmune", concluye.