erguida. Camina bien erguida

1 / 7 Camina bien erguida

La manera de caminar también influye en la intensidad del dolor. La tendencia de la mayoría de nosotros es encogernos al caminar si nos duele algo, pero investigadores de la Universidad del Sur de California (EE. UU.) y Toronto (Canadá) aconsejan:

Mantenerse erguidos, hinchar el pecho y expandir el cuerpo al caminar. Parece ser que esta posición contribuye a reducir los niveles de cortisol, vinculado al estrés. Eso ayuda a hacer la experiencia más llevadera y a que el dolor se reduzca.

ejercicio. Haz ejercicio moderado

2 / 7 Haz ejercicio moderado

Practicar deporte a diario puede aliviar la ansiedad y el dolor. La razón es que el ejercicio promueve la producción de endorfinas, que son opiáceos naturales del organismo, capaces de generar una potente actividad analgésica, además actúan como neurotransmisores del placer, por lo que también mejoran nuestro estado de ánimo.

Correr, nadar, ir en bici... Debes tener en cuenta cuales son tus necesidades y tu estado de forma para no forzar tu cuerpo, así como elegir el ejercicio que más se adapte a tu lesión o tipo de dolor. Y piensa que bailar o caminar durante una hora también libera endorfinas.

depurar. Depura tu organismo

3 / 7 Depura tu organismo

El cuerpo está expuesto a numerosos tóxicos: los del aire contaminado que respiramos, los fármacos que tomamos en exceso o las sustancias que genera el propio organismo y que, si se acumulan, resultan perjudiciales para la salud y favorecen la inflamación. Por eso muchísimos dolores y algunas enfermedades que lo producen (como por ejemplo la fibromialgia, la fatiga crónica, el síndrome de sensibilidad química y las jaquecas) pueden beneficiarse de una "limpieza" del organismo.

Aumenta el consumo de agua mineral (de 1,5 a 2 litros al día), toma caldos e infusiones depurativas y alimentos ricos en fibra para potenciar la depuración y la eliminación de los tóxicos.

estiramientos. Relaja tus músculos

4 / 7 Relaja tus músculos

Un mayor grado de tensión muscular aumenta la sensación subjetiva de dolor. Realizar a diario estiramientos que relajen la musculatura de la espalda y las cervicales, zonas donde la tensión agudiza especialmente el dolor, ayudan a mitigarlo.

Procura hacerlos al levantarte y antes de acostarte, en especial si te notas más contracturada de lo habitual.

carcajadas. Ríe a carcajadas

5 / 7 Ríe a carcajadas

Reír a carcajadas 15 minutos al día tiene un efecto terapéutico sobre el dolor porque, además de ayudarte a liberar tensiones, aumenta la producción de endorfinas (con efecto calmante), según una investigación de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Por lo anterior, una sesión de risoterapia es ideal para aliviar el dolor.

musica. Escucha música

6 / 7 Escucha música

Los expertos han demostrado la eficacia de la musicoterapia como tratamiento complementario no farmacológico contra el sufrimiento tanto a nivel físico como el que afecta más al ámbito psíquico y emocional.

La música consigue rebajar los niveles de estrés, nerviosismo, ansiedad y fatiga. Escucharla en grupo, además, evita el aislamiento y el sentimiento de soledad, que pueden agravar el sufrimiento en caso de padecer dolor

tomar sol. Toma el sol

7 / 7 Toma el sol

Un estudio de la Clínica Mayo (EE. UU.) sugiere que hay una relación entre la deficiencia de vitamina D y el dolor.

Un poco de sol (a primera hora de la mañana), mediante el cual sintetizas la vitamina D, puede ayudarte a superar un episodio de dolor.

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LO QUE HACE QUE SIENTAS más o menos dolor

El umbral del dolor no es el mismo para cada persona. Que te incomode más o menos depende de:

  • Tu tolerancia al dolor. A algunos un pinchazo para extraer sangre les resulta muy doloroso. Otros, sin embargo, dicen no sentir casi nada. En parte ocurre por una cuestión genética, es decir, porque se nace con cierta predisposición a sentir más o menos dolor.
  • La capacidad de respuesta a tu organismo. Las investigaciones constatan que la sensibilidad al dolor puede variar por otras razones, algunas modificables y otras no. Por ejemplo, las hormonas influyen (por eso las mujeres lo notan más en la etapa fértil).

Además, se ha descubierto que la respuesta en forma de dolor que el cerebro genera (lo que tú sientes) puede ser más o menos intensa en función de diferentes variables ambientales, emocionales e incluso físicas.

Por ello, estos siete pequeños gestos que te hemos presentado pueden ayudarte a eliminar o mitigar el dolor (depende de tu umbral del dolor y de su intensidad). Hacer ejercicio, una alimentación sana que te ayude a depurar el organismo, tomar el sol, alejar el estrés, escuchar música... son hábitos diarios fáciles de incorporar que puede ayudarte a alejar el dolor de tu vida.

Los enfados favorecen el dolor

Igual que hay estrategias para que te sientas mejor, también hay factores a tener en cuanta que pueden aumentar la intensidad de las molestias. Por ejemplo, los enfados aumentan la sensación de dolor. Sentir ira descompensa la química cerebral y altera la producción de hormonas, según han mostrado varios estudios. Esto predispone a que el dolor se perciba como más intenso.

También se ha visto que estar enfadado puede incluso favorecer la aparición del dolor. Si eres propensa a padecerlo y también te enfadas con facilidad, intenta alejar este sentimiento, perdonar y olvidar los rencores.