La grasa de las caderas protege el cerebro y reduce el riesgo de ictus en las mujeres

Un estudio ha demostrado que la grasa subcutánea que se acumula en las caderas o los glúteos tiene un efecto protector en el cerebro de la mujer, justo lo contrario de lo que ocurre con la grasa abdominal que aumenta la inflamación.

Actualizado a
Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

grasa de las caderas protege el cerebro
Istock

La grasa subcutánea es un tipo de grasa que se concentra bajo la piel en zonas como las caderas, los glúteos o los muslos.

Las mujeres tienen más tendencia a acumular grasa en las caderas, los glúteos y la parte posterior de los brazos. Es la llamada grasa subcutánea y tiene efectos beneficiosos porque protegería el cerebro de la inflamación reduciendo el riesgo de problemas como los accidentes cerebrovasculares antes de la menopausia. Así lo ha demostrado un estudio del Medical College of Georgia en la Universidad de Augusta.

Hombres y mujeres acumulan diferentes tipos de grasa

Los hombres tienen más riesgo de problemas relacionados con la inflamación como el infarto o el ictus que las mujeres, hasta que ellas llegan a la menopausia y el riesgo se iguala.

Siempre se ha pensado que las mujeres están más protegidas antes de la menopausia por el efecto cardioprotector de los estrógenos. Sin embargo, para la profesora Alexis M. Stranahan, autora del estudio, asegurar que el riesgo cardiovascular en hombres y mujeres es diferente solo por las diferencias hormonales entre ambos sexos es muy simplista. "Necesitamos ir más allá para conocer los mecanismos que explican esas diferencias", apunta. Y uno de ellos sería la forma distinta en que hombres y mujeres acumulan grasa en el cuerpo.

Los hombres tienen mayor tendencia a depositar grasa alrededor de los órganos principales del abdomen. Les ocurre a todas las edades aunque con los años las predisposición aumenta. Es la llamada grasa visceral y resulta mucho más dañina porque se ha demostrado que libera sustancias inflamatorias. Las mujeres antes de la menopausia acumulan más grasa subcutánea, un tipo de grasa que se concentra bajo la piel en zonas como las caderas, los glúteos o los muslos y no libera sustancias inflamatorias como la visceral.

No se sabe exactamente porqué la distribución de la grasa es diferente en hombres que en mujeres, aunque Stranahan sospecha que se debe a la genética, en concreto a las diferencias cromosómicas entre las mujeres (XX) y los hombres (XY).

El efecto protector de la grasa subcutánea

Para comprobar si son las diferencias hormonales o el tipo de grasa lo que provoca que las mujeres tengan menos problemas derivados de la inflamación que los hombres, los investigadores realizaron experimentos con ratones.

El objetivo era ver cómo se inflama el cerebro según dónde se acumule la grasa en el cuerpo y según los niveles de hormonas sexuales.

Comprobaron que lo que realmente protegía de la inflamación el cerebro de las hembras era la grasa subcutánea, no los estrógenos. "Cuando eliminamos la grasa subcutánea de las hembras, de repente las hembras ganaron más grasa visceral y sus cerebros comenzaron a mostrar inflamación de la misma manera que los cerebros de los machos", explica Stranahan.

Stranahan ha estado estudiando el impacto de la obesidad en el cerebro durante varios años y es una de las primeras científicas en demostrar que la grasa visceral promueve la inflamación cerebral en ratones machos obesos y, por el contrario, el trasplante de grasa subcutánea reduce la inflamación cerebral. Las mujeres también tienen de forma natural niveles más altos de proteínas que pueden reducir la inflamación.

Qué pasa si se elimina la grasa subcutánea

Si tienes tendencia a acumular grasa en las caderas no la acumularás en el abdomen, pero si la eliminas con dietas drásticas o "incluso con una liposucción y luego sigues una dieta rica en grasas" puedes empezar a acumularla en el abdomen, alerta Stranahan. La pérdida drástica de grasa subcutánea provoca un cambio en la zona donde se almacena la grasa en el cuerpo.

El Índice de Masa Corporal (IMC) no indica tu estado de salud

Los autores del estudio insisten que el IMC, que simplemente divide el peso por la altura y se usa para indicar si hay sobrepeso u obesidad y, en consecuencia, para determinar si hay riesgo de una gran variedad de enfermedades, probablemente no sea una herramienta muy útil.

Puedes tener un IMC normal pero acumular grasa en el abdomen, con lo que tendrás riesgo cardiovascular aunque no tengas sobrepeso. Por otro lado, tu IMC puede indicar algo de sobrepeso pero si lo que acumulas es grasa subcutánea, tu riesgo cardiovascular será menor.

"No podemos decir simplemente que hay obesidad. Tenemos que empezar hablando dónde está la grasa. Ese es el elemento crítico aquí", advierte Stranahan.

Cómo afecta la dieta a la acumulación de grasa

Por más tendencia que tengas a acumular grasa en las caderas, si sigues una dieta poco saludable y rica en grasas, al llegar a la menopausia probablemente también acumularás grasa en el abdomen, con lo que aumentarán los niveles de inflamación. Así lo han demostrado los investigadores.

La razón es que con los años se pierde musculatura, que es el tejido metabólicamente más activo, se queman menos calorías y la grasa sobrante tiende a acumularse de forma generalizada. Para evitarlo debe seguirse una dieta saludable y realizar ejercicio de fuerza para aumentar la masa muscular.