Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

¿Te gusta hacer y recibir regalos en Navidad o lo odias?
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La Navidad es un festival de regalos. Hay que comprar regalos para los hijos, nietos, padres, pareja, amigos invisibles... Y también se reciben.

Hay quien disfruta con el proceso, pero hay quien se angustia con ello.

¿Por qué algunas personas lo viven como algo reconfortante y otros lo llevan mal? Expertos de la Univesitat Oberta de Catalunya (UOC) analizan como reacciona el cerebro ante estos estímulos y nos dan consejos para gestionar mejor la ansiedad.

Qué ocurre cuando nos hacen un regalo

Diego Redolar, neurocientífico y profesor del Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, explica qué ocurre a nivel cerebral cuando alguien nos regala algo:

  • Al recibir un regalo, "hay un doble beneficio porque se activan las regiones del placer del cerebro (sistema neuronal de refuerzo) y también nuestro cerebro más emocional".
  • "Se ponen en marcha las estructuras que procesan la información emocional, sobre todo la amígdala y la corteza prefrontal, que están más vinculadas a la cognición social".

Sin embargo, no es lo mismo recibir como regalo un objeto que una experiencia (por ejemplo un viaje) porque el impacto en nuestra memoria es distinto:

  • "Las cosas materiales se olvidan más rápidamente. Pero las experiencias se recuerdan durante más tiempo porque tienen más connotaciones emocionales", aclara Redolar.

Y es así porque las experiencias se almacenan en forma de memoria episódica (corresponden a los recuerdos de lugares, momentos o emociones).

Las sustancias químicas del placer

En la mayoría de los casos, el intercambio de regalos entre seres queridos hace que liberemos una serie de sustancias químicas que nos proporcionan bienestar.

  • Oxitocina. Es la hormona de la cognición social, señalan desde la UOC, y es clave para fortalecer la confianza y las relaciones emocionales. "Abrazar, dar regalos y recibirlos es una forma de hacer que fluya esta hormona", explica Redolar.
  • Dopamina. Proponerse un objetivo y hacerlo realidad hace que el cerebro genere dopamina. Así pues, encontrar un producto muy buscado y hacerse con él para regalarlo a alguien reporta una recompensa muy gratificante.
  • Serotonina. Cuando alguien se siente importante, cosa que puede ocurrir cuando recibe un regalo, libera serotonina. Y este neurotransmisor es clave para regular el estado de ánimo, apunta Redolar.
  • Endorfinas. Son una especie de "morfina" endógena del cuerpo que actúa como un analgésico contra el dolor y provoca una gran sensación de bienestar. Intercambiar regalos con la familia o irlos a comprar puede elevar esta sustancia de forma natural.

cómo vencer la ansiedad por los regalos

En alguna personas, el hecho de tener que comprar regalos o recibirlos no les aumenta el nivel de estas sustancias que generan placer, sino que les genera ansiedad.

  • Una de las razones de ese desasosiego es no saber qué regalar. "En estos casos, la corteza prefrontal se ve obligada a hacer un sobreesfuerzo para decidir qué hacer, y eso puede provocar ansiedad", señala.
  • Pensar en exceso si nuestro regalo va a gustar o no también puede convertir la experiencia en algo estresante. Estaremos pendientes de la cara que pone el destinatario al recibir nuestro regalo, y si interpretamos que no es de satisfacción nos decepcionaremos.

Algunas personas se angustian porque no saben que regalar

  • De la misma manera, el destinatario también puede verse obligado a hacer buena cara, incluso si es algo que no le gusta, lo que puede generarle estrés.

¿Cómo acabar con estas sensaciones? El profesor José Ramon Urbieto, profesor colaborador Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, ofrece algunas pistas:

  • Un regalo es un don. Ten en cuenta que un regalo no es un objeto, es el gesto o la intención de dar alguna cosa. Por tanto hay que esperar que el otro quede satisfecho y lo reconozca. "La ansiedad suele darse en las personas que están demasiado pendientes de complacer a los demás", subraya.
  • Procura arriesgar. A la hora de buscar regalo, para rebajar la ansiedad el experto aconseja arriesgar un poco para intentar encontrar algo que el otro no hace habitualmente: una excursión, una entrada al teatro... Si no le acaba gustando, podemos pensar que le hemos ofrecido a la persona la oportunidad de descubrir algo nuevo.
  • Piensa en sus peculiaridades. A la hora de regalar algo, también podemos tener presente los intereses del otro. Muchas veces compramos un regalo pensando en lo que nos gusta a nosotros, cuando en realidad habría que pensar en lo que le gusta al destinatario.
  • Practica la empatía. Si es a ti a quien no le gusta recibir regalos, ponte en la piel del otro y piensa que lo ha hecho para sorprenderte. Puede que no te guste el regalo en cuestión, pero lo que sí deberías apreciar o valorar es el gesto en sí, el detalle que han tenido contigo.