Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Hacer 5 horas de ejercicio a la semana previene la hipertensión
iStock by Getty Images

La hipertensión es la enfermedad con mayor prevalencia en el mundo y también la primera causa de muerte. Solo en España, 14 millones de personas la sufren y si no está bien controlada dispara el riesgo de infarto o ictus, así como de demencia en la edad adulta.

El riesgo de sufrirla aumenta con la edad. Tanto es así que se calcula que a los 70 años el 70% de las personas son hipertensas.

Pero, ¿hay alguna forma de prevenirla? Parece que sí: un estudio revela que hacer 5 horas de ejercicio a la semana puede ser un auténtico escudo protector para evitar la hipertensión.

Estudiar el efecto del ejercicio en la presión arterial

Las recomendaciones actuales de ejercicio indican que los adultos deben hacer un mínimo de dos horas y media de actividad física de intensidad moderada a la semana para gozar de buena salud, pero esto parece que no basta para tener unos valores correctos de presión arterial.

Un nuevo estudio publicado en American Journal of Preventive Medicine revela que aumentar el ejercicio hasta 5 horas a la semana puede proteger contra la hipertensión en la mediana edad, especialmente si se mantiene entre los 30, los 40 y los 50 años.

Detrás de esta recomendación hay una investigación muy sólida:

  • Los investigadores siguieron a 5.000 adultos de 18 a 30 años a lo largo de 30 años.
  • Se preguntó a los participantes sobre sus hábitos de ejercicio, su historial médico y si fumaban o tomaban alcohol.
  • También se controló la presión arterial y el peso, junto con el colesterol y los triglicéridos. Se calculó que había hipertensión si la presión arterial era superior a 130 mmHg/80 mmHg, tal y como establece la Asociación Americana del Corazón.

Mantener la actividad toda la vida

A la hora de analizar los resultados, los investigadores observaron dos extremos:

  • Casi el 90% de los hombres y mujeres de raza negra que habían participado en el estudio (la mitad aproximadamente) tenían hipertensión a los 60 años. Este grupo de participantes, sobre todo los hombres, había practicado mucho ejercicio cuando eran muy jóvenes pero luego lo habían dejado totalmente y además fumaban más.
  • Sin embargo, solo un 50% de las mujeres blancas era hipertensa a los 60 años. Habían hecho poco ejercicio hasta los 30, pero luego habían mantenido una actividad física constante hasta los 60 años.

"Los resultados han demostrado que el ejercicio reduce la presión arterial, por tanto puede ser una forma de controlar la presión arterial en todos los adultos a medida que se acercan a la mediana edad", afirma la autora principal del estudio Kirsten Bibbins Domingo, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la UCSF (Universidad de California en San Francisco).

El ejercicio como indicador de salud

Hacer ejercicio en la adolescencia y pasados los 20 años es clave para evitar la obesidad y mejorar la salud cardiovascular.

Sin embargo, alertan los investigadores, el problema es que "esos patrones cambian con la edad" y mucha gente acaba haciendo menos actividad física a medida que pasan los años, cuando debería ser al revés para protegernos de la hipertensión.

El estudio de la Universidad de California revela que mantener unos niveles altos de actividad física a los 30 años y en especial a los 40 y a los 50 puede evitar en gran medida que seas hipertenso a los 60 años, la edad en que la enfermedad empieza a manifestar señales evidentes.

El equipo de Kirsten Bibbins Domingo observó que los participantes que habían hecho 5 horas de ejercicio a la semana hasta los 60 años tenían un riesgo muy bajo de desarrollar hipertensión (no hay que olvidar que el riesgo 0 no existe porque puede haber una predisposición genética o enfermedades que favorezcan el trastorno).

Tal y como sugieren los investigadores, la cantidad de ejercicio que hace una persona es tan indicativo de su estado de salud que debería tenerse en cuenta en las revisiones rutinarias de la misma forma que se tiene en cuenta el colesterol, la glucosa, la presión arterial, la obesidad o el tabaquismo.