Por Pablo Cubí, periodista

intoxicacion gas

El gas de combustión es una sustancia que no huele y por eso las empresas distribuidoras de gas le mezclan aditivos con un olor fuerte y desagradable para que sea fácilmente detectable. Eso ha podido evitar muchos accidentes en situaciones de escape de gas.

  • Pero el gas de combustión no es tóxico en sí mismo, lo que pasa es que ocupa el lugar del oxígeno y al respirarlo en exceso desencadena graves reacciones en el organismo. Además, el gas en contacto con algo inflamable puede provocar una explosión.

Por eso, cuando hablamos de intoxicaciones de gas de lo que realmente hablamos es de intoxicación por monóxido de carbono (CO).

¿QUÉ ES EL MONÓXIDO DE CARBONO (CO)?

El monóxido de carbono es un gas que se produce cuando hay una mala combustión en todo tipo de aparatos calefactores no eléctricos.

A diferencia del gas de combustión inicial, el monóxido de carbono ya no tiene el componente oloroso.

Tampoco es irritante por lo que vuelve a ser indetectable si no está acompañado de humo. Es un tóxico escondido”, explica la doctora Ana Ferrer, presidenta de la Fundación Española de Toxicología Clínica.

El CO no es irritante ni provoca olor: es un tóxico invisible

Los productores más comunes de monoxido de carbono son:

  • Estufas y calderas.
  • Los calentadores que no usan combustibles de gas, como braseros, barbacoas y chimeneas.
  • En los grandes incendios, es un peligro tanto o mayor que el propio fuego.
  • Y también sale de los motores de explosión, de coches y motos.

COMPRUEBA EL CALENTADOR

Por eso la primera medida que tenemos que tener en cuenta es asegurarnos de que nuestros calentadores tengan un buen mantenimiento.

  • Si no queman completamente el gas o no lo hace de modo adecuado es cuando se produce un exceso de monóxido de carbono.
  • La llama de los calefactores tiene un color azulado de modo permanente. Si es anaranjada o amarilla algo falla.
  • Vigila que no haya manchas de humo, marrones o amarillas en la caldera en la zona de la llama.

Comprueba que las rejillas de ventilación (obligadas en toda habitación con calderas) no están tapadas. No pongas nada delante de estas reijillas. No están para que te entre el frío, sino para evitar que te intoxiques.

PRIMERaS señales DE INTOXICACIÓN

Lamentablemente, no siempre se cumplen estas medidas obligadas y se mantienen aparatos viejos que hacen mala combustión y expulsan CO en exceso.

En los meses de invierno es cuando mayor número de casos se dan de intoxicaciones por ets razón.

El caso más habitual es el de calentador que funciona cada vez peor y provocan más y más monóxido de carbono”, advierte la doctora Ferrer.

La intoxicación puede ser inmediata o gradual, encuestión de días

Las consecuencias de todo ello es que el gas tóxico penetra en la sangre a través de los pulmones y en lugar de llevar sólo oxígeno lleva este veneno a nuestras células.

Los síntomas de intoxicación tienen una graduación muy variada, según la cantidad de gas asimilada por el cuerpo.

Las primeras señales de alarma son:

  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio.
  • En ocasiones, mareo.

Una forma fácil de determinar si el origen de estos síntomas es el monóxido de carbono es ver si se dan en lugares cerrados al encender algún calentador, y desaparecen después de salir de la estancia.

El dolor de cabeza dentro de un espacio cerrado, es el primer signo que ha de alertarnos

"El dolor de cabeza es el signo más evidente, aunque es obvio que puede deberse a muchos otros motivos. Por ello hay que estar atentos al contexto si nos pasa cuando estamos en casa", apunta la doctora

SITUACIONES MÁS GRAVES

La situación se puede agravar por diversos factores.

  • Depende de la persona (edad, estado de salud...) y de las horas que pasas respirando monóxido de carbono y en qué cantidades.

Por ejemplo, si estás durmiendo o afecta a personas mayores o niños, que son más vulnerables, las concentraciones de tóxico pueden ser graves y los signos tan evidentes que puede ser demasiado tarde:

  • Nauseas y vómitos.
  • Caídas. “No es raro que te caigas al suelo antes incluso de perder el conocimiento, porque el monóxido afecta a los músculos”, explica la doctora Ferrer.
  • Pérdida de conocimiento.
  • Problemas cardiacos: arritmias, insuficiencia, dilatación ventricular.
  • En último término, puede llegar a causar la muerte.

QUÉ HACER ante un escape de gas

A la mínima sospecha, la principal medida es ventilar. El monóxido de carbono se diluye muy bien con las corrientes, ya que es menos denso que el aire.

  • Si mantenemos la casa bien ventilada, se evitará que se alcancen concentraciones tóxicas.

La ventilación elimina rápidamente el monóxido de carbono de la estancia

La recomendación es que en esas habitaciones se entre con sistemas de respiración para evitar intoxicarse, pero es obvio que si esperas puede ser demasiado tarde", apunta la doctora.

Así que si puedes, entra evitando respirar para abrir ventanas rapidamente y ventilar. Es cuestión de emplear la lógica de la situación.

CÓMO SE TRATA LA INTOXICACIÓN

La primera y principal medida es llamar a urgencias al teléfono 112.

  • La primera medida para tratar la intoxicación de CO es mediante suministro de oxígeno al 100%. Por eso en cuanto llegan los servicios de urgencia colocan una máscara de oxígeno.

Es un tratamiento excelente, que da buenos resultados en la gran mayoría de los casos”, dice la doctora Ferrer.

En casos puntuales puede ser necesario colocar al paciente en una cámara hiperbárica.

Hay situaciones, que afortunadamente son minoritarias, en las que el tiempo pasado respirando monóxido ha sido tan largo que, aunque no suficiente para matar a la persona, ha tenido consecuencias neurológicas.

En estos casos, las consecuencias son muy variadas y dependen del daño que haya provocado en el cerebro.

QUÉ HACER PARA PREVENIR FUGAS

La Fundación Española de Toxicología Clínica tiene un pequeño folleto dentro de su campaña de prevención de intoxicaciones por CO, que te puede ser útil como recordatorio.

La Asociación Española del Gas también ha enumerado algunos consejos de seguridad para evitar fugas y mal uso de calderas, fogones y tuberías.

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