sindrome meniere

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sindrome meniere

El síndrome debe su nombre al doctor francés Prosper Ménière, que localizó el motivo por el cual algunos pacientes sufrían esporádicamente procesos de vértigos, en los que de repente todo daba vueltas a su alrededor.

El proceso se prolonga durante dos o tres horas y aparece de repente. No hay una pauta clara. Puede surgir una vez al año o una vez a la semana e incluso, en los casos más agudos, hasta dos o tres veces por semana.

POR QUÉ APARECE EL SÍNDROME de ménière

El síndrome de Ménière está provocado por la acumulación de líquidos dentro de las cavidades del oído interno. Allí hay unas células que tienen la capacidad de transportar líquidos y que en un momento dado acumulan ese líquido en el oído interno, inundando la cavidad y haciendo que el sistema del equilibrio se descontrole.

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No hay manera de prevenirlo ni está claro por qué afecta a unas personas y no a otras. Hoy en día afecta a tres de cada mil personas. Pero sí métodos efectivos de tratarlo y frenarlo.

Los síntomas, además del vértigo suelen ser pérdida auditiva y acúfenos (pitidos o zumbidos continuos), lo que provoca que el paciente se encuentre incapacitado para llevar a cabo sus actividades diarias.

CÓMO AFECTA AL PACIENTE

Dependerá lógicamente de la frecuencia con la que se produzcan los episodios de vértigos. Pero el mero hecho de saber que están en riesgo de sufrir un nuevo episodio hace que la pérdida de calidad de vida sea muy alta.

El miedo de sufrir un nuevo ataque incapacita a la persona que pierde calidad de vida

Entre otras consecuencias se encuentran ataques de ansiedad, falta de concentración, trastornos depresivos, obsesivos o de atención, elevada irritabilidad, falta de concentración y trastorno del sueño.

Esto afecta mucho, por lo que cualquier mejoría de uno o varios de los síntomas causados por el síndrome de Ménière puede revertir notablemente la situación.

QUÉ HACER PARA EVITAR OTRO ATAQUE

Existen algunas recomendaciones genéricas para que el paciente tenga menos riesgos de sufrir un nuevo episodio de vértigos. Son medidas encaminadas a evitar que tenga desequilibrio de líquidos en el cuerpo:

  • Comer sin sal. Dado que hay que procurar no exigir a nuestro cuerpo buscar más agua que equilibre el exceso de sal.
  • Beber en abundancia. Cada vez que hagamos ejercicio o sudamos copiosamente hay que procurar que nuestro cuerpo tenga reserva de agua suficiente. Lleva siempre agua para hidratarte.
  • No abuses del café. Es una recomendación genérica, pero más en estos casos.

Otro elemento fundamental es estar bien diagnosticado. Desgraciadamente, hay muchos pacientes que atribuyen sus vértigos a otras causas, y se orientan hacia la consulta de neurólogos o traumatólogos, pensando que es un problema de las cervicales.

Las cervicales nunca provocan vértigos, se ha de consultar al otorrino

“Los vértigos nunca los provocan las cervicales”, aclara el otorrino Gonzalo Martínez-Monche, del centro Ototech. Por tanto, lo principal al sufrir un episodio que nos pueda hacer pensar en que se sufre el síndrome de Mèniére es acudir a un centro especializado en vértigos.

CÓMO SE FRENA EL SÍNDROME

No hay una solución definitiva que cure por completo el problema, pero sí medidas que son efectivas en la gran mayoría de casos que pueden ayudar a que el paciente no tenga más crisis y evitando los acúfenos y minimizando la pérdida de audición.

La principal ayuda son los tratamientos con fármacos (corticoides y diuréticos). Estabilizan la cantidad de líquido y evitan que se repitan con frecuencia las crisis.

“Pero no va a la causa del problema. Las células siguen con su predisposición a que pase líquido y vuelva a inundar la cavidad del oído”, explica Martínez-Monche.

OPERACIONES PARA TRATA EL PROBLEMA

Hay varias técnicas para intentar una solución más permanente.

El método más extendido es “intoxicar” las células, inyectando en el oído un antibiótico especial. De esta manera dejan de realizar su función. El tratamiento puede tener efectos secundarios, puesto que no desaparecen sino que pueden incrementarse los problemas de audición y zumbidos.

Mediante antibióticos se puede "intoxicar" las células del oído y que no actúen más

En este sentido, el doctor Martínez-Monche propone un tratamiento de eletroestimulación que lleva practicando desde hace más de cinco años y con el que ha logrado buenos resultados. "Se trata de aplicar un estímulo eléctrico que activa los mecanismos de restauración de las células del oído", dice.

El método no tiene ningún efecto secundario y logra frenar los efectos del síndrome. Sin embargo, aún no se ha extendido su uso.

Para los casos más graves, hay tratamientos mucho más invasivos y radicales, como las neurectomías y laberintectomías, que suponen operaciones quirúrgicas que acceden al cráneo para cortar el nervio que enlaza el oído con el cerebro o eliminar el aparato auditivo. Son peligrosas y con un riesgo evidente. Sólo se aplican a los casos que no responden a ningún otro tratamiento.