Por Soledad López, periodista especializada en salud

La microbiota intestinal afecta al estado de ánimo
iStock by Getty Images

Cuidar la microbiota intestinal no solo favorece el bienestar digestivo. La flora, esa gran población bacteriana que habita en nuestro intestino, influye de forma directa o indirecta en muchos otros aspectos de nuestra salud menos conocidos.

Investigadores del Instituto Danone han llevado a cabo una exhaustiva revisión de estudios científicos publicada en la revista Gastroenterología y Hepatología que muestra que hay muchas razones para cuidar nuestra flora intestinal. Y una de ellas es mejorar el estado de ánimo.

Así afecta la microbiota al ánimo

Si desde hace un tiempo tu ánimo está por los suelos y te sientes fatigado o más triste de lo habitual, puede que la causa radique en un desequilibrio en la microbiota.

Según la "Revisión Microbiota Intestinal y Salud", la explicación es la siguiente:

  • Las bacterias del sistema digestivo influyen en la síntesis de serotonina y casi un 90% de este neurotransmisor se produce en el intestino.
  • La serotonina, también llamada hormona de la felicidad, es clave en la regulación del estado de ánimo y su carencia se asocia con síntomas depresivos.
  • Estudios recientes han observado que la microbiota intestinal puede estar implicada tanto en la reducción de los niveles de serotonina como en su producción.

La flora desequilibrada aumenta el riesgo de depresión

Otros estudios han demostrado directamente el vínculo entre microbiota y ansiedad o depresión.

Es bien sabido que el intestino está directamente comunicado con el cerebro a través de las redes nerviosas. Lo que le afecta a un órgano repercute en el otro. Por eso un disgusto puede afectar al bienestar digestivo y a la inversa.

Y se ha demostrado que la flora intestinal puede modificar la química cerebral.

Un artículo del profesor Ted Dinan de la University College Cork (Irlanda) publicado en la revista Neurogastroenterology & Motility revela que varios estudios recientes muestran que, en modelos animales, la depresión y la ansiedad se relacionan con una alteración en la composición de la microbiota intestinal.

  • Cuando la población de bacterias intestinales es pobre, el cerebro y el intestino no segregan la cantidad adecuada de serotonina.

Otra investigación de la Universidad McMaster en Canadá respalda también esta idea. En experimentos realizados ratones, se modificó la microbiota de los animales y se comprobó que pasaban de tener un comportamiento pasivo a actitudes mucho más exploradoras.

relación Microbiota y obesidad

Algunas investigaciones científicas sugieren que las variaciones en la composición y diversidad de la microbiota intestinal tienen un papel importante en el desarrollo de trastornos metabólicos, principalmente diabetes y obesidad.

La explicación sería la siguiente, señalan los autores de la "Revisión Microbiota Intestinal y Salud":

  • La alteración en la proporción de bacterias intestinales podría provocar que el sistema digestivo aproveche moléculas de los alimentos que no son digeribles y que normalmente se eliminan.
  • Por tanto, con la misma ingesta calórica diaria, quienes tienen este desequilibrio en la flora intestinal obtendrían mayor cantidad de energía. En definitiva, es como si comieran más.

También está relacionada con las defensas

La microbiota realiza una función de barrera (impide que pases sustancias dañinas al torrente sanguíneo) y participa también en la producción de sustancias que ayudan a evitar la invasión de patógenos.

  • Por tanto, queda claro que las bacterias intestinales influyen en la función del sistema inmunitario.

Si se rompe el equilibrio entre las bacterias que se encuentran en el tubo digestivo puede provocar también un desequilibrio en el sistema inmunitario y contribuir a la aparición de enfermedades autoinmunes.

Claves para cuidar la microbiota

El doctor Francisco Guarner, uno de los autores del estudio y especialista en microbiota, recuerda que "la dieta es fundamental para mantener una microbiota equilibrada y sana".

En este sentido afirma que "el consumo abundante de fibra dietética, frutas, verduras y otros vegetales ayuda a incrementar las bacterias beneficiosas".

Asimismo, recomienda el consumo de probióticos presentes en alimentos fermentados como pan, cerveza, vino, kéfir, yogur, kumis o queso y prebióticos que pueden incorporarse, por ejemplo, a través de las legumbres y los frutos secos.

Realizar ejercicio y reducir el estrés también son claves para cuidar la microbiota. Los antibióticos liquidan las bacterias intestinales, por tanto si tienes que tomarlos es importante que esos días cuides especialmente tu alimentación con probióticos.