Neuroestimulación espinal para el dolor crónico: qué es y cuándo se aplica

Las terapias de neuroestimulación espinal han demostrado ser efectivas para el dolor crónico cuando el resto de tratamientos no funcionan. Se utilizan sobre todo tras las cirugías de columna vertebral que pueden provocar un dolor persistente e incapacitante en las piernas.

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Dr. Francisco Javier Medel
Dr. Francisco Javier Medel Rebollo

Coordinador de la Unidad del Dolor del Hospital Vall d'Hebron

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Neuroestimulación espinal para el dolor crónico: qué es y cuándo se aplica
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En Europa, una de cada cinco personas sufre dolor crónico, lo que limita en gran medida su calidad de vida.

La primera opción de tratamiento para este tipo de dolor es farmacológica, con analgésicos de diferentes intensidades, entre los que se encuentran los fármacos derivados de los opiáceos como opción más potente.

Sin embargo, la naturaleza crónica de esta afectación hace que estos tratamientos pierdan su eficacia con el tiempo, y sean necesarias dosis más altas e intensas, hasta llegar un punto en que los pacientes no notan ninguna mejoría.

Es en estos casos cuando la neuroestimulación espinal puede ser gran ayuda para estos enfermos a los que gestos como levantarse de una silla o caminar les provoca un dolor incapacitante.

El Dr. Javier Medel, vocal de la Societat Catalana del Dolor y jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Vall d'Hebron, nos explica en qué consiste el tratamiento y qué aplicaciones tiene.

Neuroestimulación espinal

La neuroestimulación espinal consiste en implantar electrodos que emiten impulsos eléctricos a nivel espinal y consiguen modificar la percepción que tiene el paciente del dolor.

  • El dolor en sí no lo eliminan, pero modifican su percepción.

Se recurre a ella como última opción cuando los tratamientos farmacológicos no han funcionado ya que precisa de una técnica invasiva (requiere hacer pequeñas incisiones) para su colocación, parecida a la intervención para implantar un marcapasos.

"A pesar de que la zona donde se colocan los electrodos es delicada, es un procedimiento sencillo y seguro que suele realizarse de forma ambulatoria", explica el Dr. Medel.

Cuando se indican estas terapias

Las terapias de neuromodulación se utilizan desde hace años y se han convertido en una herramienta imprescindible para pacientes que sufren dolores neuropáticos (aquellos causados por un daño en un nervio) muy complejos que no mejoran con los tratamientos conservadores.

"Cuando hablamos de dolor neuropático complejo nos referimos, por ejemplo, al que sufren los pacientes que han sido operados de la columna vertebral", aclara el especialista.

  • Actualmente la neuromodulación espinal se usa principalmente para tratar el dolor tras una cirugía de espalda.

"Se calcula que a un 25% de las personas operadas de la columna les queda un dolor persistente sobre todo en las piernas que no acaba de controlarse con ningún tipo de tratamiento analgésico conservador", explica el Dr. Medel.

  • El síndrome de dolor regional complejo es otra patología en la que se indican también estas terapias. Se trata de una neuroinflamación del sistema nervioso poco frecuente que genera dolor en las extremidades superiores e inferiores e impide en gran medida la movilidad de la persona. Aparece a raíz de fracturas, golpes o cirugías en las extremidades.
  • También se utiliza en pacientes que sufren isquemia en las extremidades (falta de riego sanguíneo) que les provoca dolor. Los electrodos mejoran el riego y las molestias se reducen.

aplicación en el cáncer

Una de las variantes de la neuromodulación espinal es la llamada terapia intratecal o neuromodulación farmacológica.

  • Consiste en administrar fármacos directamente en los receptores del dolor que hay en la médula espinal.

Es muy útil en el dolor intenso asociado al cáncer, ya que permite rebajar 100 veces las dosis de los fármacos opioides administrados por otras vías, que limitan la vida del paciente, o utilizar otros fármacos no opioides con efectos analgésicos mucho más evidentes.

El aumento de la supervivencia de los pacientes con cáncer con las nuevas terapias inmunológicas y el envejecimiento progresivo de la población, sitúan estas terapias de neuromodulación, ya consolidadas y con evidencia científica, como una herramienta terapéutica que debería llegar a todas las personas que lo necesiten, señalan desde la Sociedad Catalana del Dolor.

Seleccionar muy bien el paciente

El Dr. Medel insiste en que el éxito de este procedimiento radica en una buena selección del paciente.

"Para ello es de vital importancia poder disponer de un equipo multidisciplinar, en el que se incorpore la figura del psicólogo", afirma.

"En el dolor crónico influyen muchas dimensiones: la afectación física que tiene la persona, pero también la afectación emocional, personal... Saber qué puede y qué no puede hacer por culpa del dolor nos ayudará a valorar mejor si es un candidato apto para este tratamiento", asegura.

La neuroestimulación no está indicada para todas las personas con dolor crónico. Y no porque tenga efectos secundarios o porque la técnica sea complicada, sino porque son tratamientos costosos y conviene asegurarse de que el paciente realmente se beneficiará de la terapia.

  • Para seleccionar al paciente, primero se realiza un test de 15 días que consiste en implantar de forma provisional los electrodos.
  • Si no son efectivos se retiran los electrodos que hay en la médula espinal, pero si el paciente nota mejoría se pasa a una segunda fase y se implanta la batería.

"El alivio puede ser inmediato. Ahora bien, la persona también debe empoderarse, poner de su parte y mejorar su hábitos de vida, caminar más...", subraya.

El dolor crónico no se cura, por lo que el paciente puede llevar los implantes de neuroestimulación toda la vida.

Al principio requiere unos controles periódicos en las Unidades del Dolor para comprobar que todo funcione correctamente, aunque estos estimuladores han mejorado mucho su tecnología en los últimos 10 años, afirma el especialista.

Y si la persona desarrolla tolerancia con el tiempo y dejan de ser útiles se pueden retirar. La ventaja es que, a diferencia de los opioides, estos implantes no generan efectos secundarios.

La neuroestimulación en España

En España se realizan una media de 14,1 implantes por millón de habitantes.

Navarra, el País Vasco y Valencia son las comunidades autónomas que más intervenciones de este tipo realizan, con 33,7 implantes por millón, 28,5 y 24,4 respectivamente.

Sin embargo, en comunidades como Cataluña se realizan al año solo 5,6 implantes de neuroestimulación espinal por cada millón de habitantes. Esto se traduce, en el escenario más optimista, en unos 50-60 implantes anuales.

  • Las cifras de Cataluña están muy por debajo de otras comunidades españolas y, por supuesto, de la media de algunos países europeos como Bélgica, con 85 implantes por millón, u Holanda, con 54 por millón.

Desde la Societat Catalana del Dolor reclaman soluciones que ayuden a revertir la situación y acaben con esta situación desigual con respecto al resto de España.

"Falta dotación presupuestaria para esta terapia. Es cierto que es costosa, pero si no se aplica cuando es necesaria puede favorecer el aumento de uso de opiodes a dosis altas y dependencia de estos fármacos", remarca el Dr. Medel.

La neuroestimulación espinal es una herramienta terapéutica que debería poder llegar a todas aquellas personas que la necesiten, independientemente del punto de España donde residan.