Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Para eliminar los callos y que no vuelvan a aparecer es básico descubrir su origen
iStock by Getty Images

Una zona del pie en el que la piel está gruesa, endurecida y seca y que, cuando la tocamos, se nota áspera. Son las características típicas de los callos que, además, pueden provocar dolor con el roce o mientras caminamos.

Aunque son muy comunes y puede parecer un trastorno fácil de tratar en casa, poniéndolos en remojo, limando la piel y aplicando cremas hidratantes, lo ideal es acudir al podólogo antes de intentar eliminarlos por tu cuenta. Porque, a veces, los tratamientos caseros pueden llegar a ser contraproducentes.

Qué son los callos

Los callos aparecen cuando las principales células de la epidermis, los queratocitos, se acumulan en exceso. Según el Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), no son más que un mecanismo de defensa de la piel, que acumula capas de tejido desvitalizado para evitar que la zona padezca una lesión mayor como, por ejemplo, una úlcera.

Básicamente existen dos tipos:

  • Las hiperqueratosis (conocidas también como durezas) son los más superficiales.
  • Los helomas, en cambio, son más profundos. Son los que suelen generar dolor o la sensación de que se te está clavando algo mientras caminas.

Los callos no tienen raíz: crecen de fuera hacia dentro, y no al revés

Aunque no siempre puede verse a simple vista porque puede estar tapado por capas duras de piel, los helomas suelen tener un punto o hueco o en el centro.

  • De hecho no es raro que, en las consultas de podología, los pacientes pidan que les quiten "la raíz" del callo. Pero, en realidad, no tienen raíz porque crecen de fuera hacia dentro, y no al revés.

por qué se forman

“Un callo es un signo de mal apoyo y puede ser más que una dureza que tengamos que eliminar por simple estética. Son una respuesta de nuestro cuerpo ante un exceso de fricción y/o presión en determinadas áreas del pie, y es fundamental acudir a un podólogo para averiguar la causa de esta sobrepresión”, aconseja Pilar Nieto, presidenta del ICOPCV.

  • "La aparición de un callo es un síntoma de algo que necesita una solución en nuestro miembro inferior", remarca la podóloga. Si se intenta eliminar, por ejemplo, con una lima, no se actúa sobre el origen del mismo y, en consecuencia, puede volver a salir.
  • "Principalmente, supone que hay un mal apoyo al caminar. Por lo tanto, debe ser corregido con el tratamiento adecuado. Además, puede esconder una deformidad ósea que, aunque no sea evidente en el momento, en el futuro pueda acabar afectando a la biomecánica de la persona”, añade.

Pueden confundirse con una verruga

No hay que olvidar que tanto los callos como las verrugas aparecen en zonas de fricción del pie, y su apariencia es muy similar, lo que puede hacer que confundamos una cosa con otra.

  • El responsable de que se formen verrugas es el virus del papiloma humano, que es capaz de entrar y colonizar los tejidos del pie a través de pequeños cortes o grietas.
  • Si lo confundes con un callo y limas la zona, aumenta el riesgo de que la infección se extienda.

La importancia de tratarlos bien

El tratamiento depende mucho de la causa que los ha originado. Porque, si esto no se tiene en cuenta y no se le pone remedio, lo habitual es que vuelvan a aparecer.

  • "A veces, se requieren plantillas y, en otras ocasiones, la escisión del callo. En casos más graves, puede necesitarse cirugía", aclara Pilar Nieto.
  • Las plantillas, por ejemplo, pueden ser una buena opción cuando el callo se ha generado por una mala pisada. Gracias a ellas se distribuye mejor el peso y se reduce la fricción.
  • En cuanto a la cirugía, a veces es la mejor opción cuando el heloma se ha formado debido a un hueso mal alineado.

Cómo evitar que los callos vayan a más

Los siguientes consejos te ayudarán a que los callos no se agraven o vuelvan a formarse una vez eliminados.

  • No fumes. Las personas fumadoras tienen más riesgo por los efectos perjudiciales de la nicotina sobre las células de la piel, advierten desde el ICOPCV. El tabaco deshidrata nuestra dermis y dificulta la circulación de la sangre, lo que hace que la piel se oxigene peor y esté menos flexible. Y esto favorece la formación de callos: tanto es así que se habla, incluso, de callos nicotínicos (que suelen tener un color amarillento).
  • Elige un calzado adecuado. Debe sujetar bien el pie (eso sí, sin apretarlo) y estar fabricado con tejidos naturales y flexibles. En cuanto al tacón, lo ideal es que sea de entre 2 y 4 centímetros, y que la suela tenga una buena amortización.
  • Hidrátalos bien. No solo debes hacerlo por fuera, con el uso de cremas y geles hidratantes, sino también por dentro (bebiendo al menos 2 litros de agua al día y eligiendo alimentos con una alta cantidad de líquido, como frutas y verduras).