Con el asesoramiento de Maite García, presidenta del ICOPCV

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

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Dolor, hinchazón, enrojecimiento, aparición de callos entre el primer y el segundo dedo del pie… Son algunos de los síntomas típicos de los juanetes, una protuberancia ósea que se forma en el lateral externo del dedo gordo y que es uno los trastornos más comunes en las consultas de podología.

Pero, ¿por qué se forma este bulto? Para Maite García, presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV), "el origen del juanete siempre es un mal apoyo".

  • "Cuando el primer dedo no tiene el apoyo suficiente, intenta abrirse para aumentar su base de apoyo. Y esto favorece que se empiece a formar el juanete", nos explica la podóloga.

A esto hay que sumar la genética, que influye mucho en su aparición. "Al igual que se hereda la forma de los dientes o el tipo de uñas, también se hereda el tipo de pie", afirma García.

Aunque el factor hereditario es algo a tener muy en cuenta, también es verdad que ciertos errores predisponen a padecerlos. Y algunos de ellos son muy comunes según el ICOPCV.

4 errores ‘aliados’ de los juanetes

Desde la entidad ponen el foco, sobre todo, en los siguientes:

1. ¿Tus zapatos suelen ser estrechos?

Si no les das a tus pies el espacio suficiente para que los dedos mantengan una correcta posición, es más fácil que el juanete aparezca. “Utilizar un modelo que se adapte al ancho del pie, a la distancia que va desde el dedo pequeño al gordo, es clave”, afirma la presidenta del ICOPCV.

Los juanetes son más frecuentes en las mujeres, y el tipo de calzado que se utiliza tiene mucho que ver

  • Llevar calzado acabado en punta es uno de los principales errores que se cometen en este sentido. Si te gusta mucho este tipo de calzado, úsalo solo para ocasiones especiales y momentos puntuales, pero no recurras a él con frecuencia.

2. ¿Usas taconazos a menudo?

Tampoco es lo mejor si no quieres acabar sufriendo juanetes en el futuro.

  • Al elevar el talón, el peso que deben soportar los pies no se reparte adecuadamente, y la parte delantera debe soportar mucha más presión.
  • Lo ideal es que tu calzado del día a día tenga entre 2 y 4 cm de tacón. Y, si optas por unos zapatos más altos, elígelos de tacón ancho (que son más estables y permiten que el peso se reparta mejor).

3. Ante las primeras señales, ¿te cuesta acudir al podólogo?

No hacerlo puede agravar, y mucho, la situación. Aunque, afortunadamente, "la gente cada vez es más consciente y quiere evitar o retrasar su aparición", afirma la especialista.

  • Cuando el juanete está empezando a aparecer genera dolor en la articulación, pero la deformidad aún no se ve. "En esta fase ya habría que ir al podólogo, porque permite aplicar un tratamiento corrector que evite la evolución de la patología o retarde su desarrollo”, apunta la presidenta del colegio valenciano.

4. ¿Sabes si en tu familia los juanetes son algo común?

Conocer los antecedentes familiares e informar al podólogo de ello es fundamental porque, así, el especialista podrá pautar revisiones periódicas y aplicar el tratamiento adecuado para su prevención.

  • “Aunque el 80% de los juanetes se produzcan debido a un factor genético, actuar a tiempo puede evitar que se desarrollen”, recalca en este sentido Maite García.

Cómo es el tratamiento y la cirúgia del pie

Cuando el juanete se encuentra en fases iniciales y la deformidad que provoca no es muy grande, para tratarlo "se pueden utilizar separadores hechos a medida, plantillas, una pauta de ejercicios y antiinflamatorios orales", nos cuenta la podóloga.

  • Si no es suficiente, se valora una posible infiltración localizada en la zona en la que se nota el dolor o una cirugía, que además de reducir el dolor corrige la deformidad.

La cirugía ha avanzado mucho

"A día de hoy existen muchas técnicas con un porcentaje de éxito muy elevado", afirma Maite García. Se elige entre unas y otras en función de la fase en la que está el juanete y del tipo de deformidad que provoca.

"El objetivo de la intervención es que ese pie vuelva a ser funcional al caminar"

  • La diferencia fundamental entre ellas es la manera de intervenir. Puede hacerse mediante cirugía abierta o también con cirugía percutánea, en la que se opera el juanete a través de pequeñas incisiones, como ocurre en la artroscopia.

    "La gente, a veces, confunde la cirugía percutánea con la cirugía láser, pero no es lo mismo: los juanetes no se operan con láser", aclara la experta.
  • "Tras la operación hay que llevar un calzado postquirúrgico durante 40 días –añade– y, por lo general, la persona sale andando de la clínica con este calzado".

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