¿Por qué temblamos cuando hace frío?

¿Te has preguntado por qué nuestro cuerpo actúa tiritando cuando estamos helados? ¿Y sabes qué parte de nuestro organismo es responsable de esta reacción o de otros efectos del frío en el cuerpo como la palidez, el hormigueo o 'la piel de gallina'? Te lo contamos.

Actualizado a
Por qué tiemblas con el frío

Cuando hace frío tu cuerpo hace que tengas reacciones como temblores, frotarte las manos… porque al moverte generas calor.

iStock
Sira Robles
Sira Robles

Periodista especializada en salud

Las reacciones de tu cuerpo ante el frío tienen una explicación: intentar mantener la temperatura del cuerpo estable para evitar que entre en hipotermia.

Repartidos por toda la dermis hay termorreceptores que detectan el descenso de la temperatura. Cuando es inferior a 10º C se activan y envían un mensaje al cerebro a través de los nervios para advertir que hace frío.

Esta información es recibida por el hipotálamo, el centro regulador de la temperatura corporal del cerebro, que también se encarga de regular otras funciones del organismo como el hambre o la sed. Al recibir ese mensaje, experimentas sensación de frío, que es una alarma para que busques cobijo, te abrigues, te acerques a puntos de calor…

Al mismo tiempo, el hipotálamo inicia una batalla interna para mantener la temperatura corporal estable, liberando determinadas hormonas y activando el sistema nervioso que provoca los típicos síntomas del frío como los temblores.

¿Por qué tiritamos cuando hace frío?

Tiritar es un mecanismo de defensa de tu cuerpo frente a las bajas temperaturas. Casi por instinto, cuando hace frío te mueves (frotas tus manos, mueves las piernas y los brazos… ) porque al moverte generas calor.

Con el mismo objetivo, el hipotálamo da la orden a los músculos de contraerse rápidamente. Por esa razón cuando tienes frío te encoges y sientes entumecimiento.

Si el frío es intenso, las contracciones de los músculos se hacen intermitentes y se producen espasmos musculares que transforman energía en calor y permiten mantener la temperatura corporal.

  • Es decir, los temblores por el frío son contracciones involuntarias de los músculos, cuya finalidad es incrementar el calor metabólico para compensar las bajas temperaturas. Por ello tu cuerpo tirita, tus dientes castañean…

Además de tiritar, nuestro organismo reacciona ante el frío provocando otros efectos como los que te contamos a continuación.

¿Por qué notas hormigueo y la piel está pálida?

Cuando hace frío tu cerebro intenta no perder la temperatura corporal y para lograrlo activa diversos mecanismos.

Uno de los más efectivos consiste en redirigir la sangre para evitar al máximo que pase por zonas cercanas a la piel, que está en contacto directo con el frío exterior.

Para lograrlo, los vasos sanguíneos más externos se contraen y esa es la razón por la que la circulación a los dedos disminuye, y también el motivo por el que puedes percibir hormigueo.

“La palidez que se produce en la piel cuando hace frío también resulta de la reducción del flujo de sangre por el conjunto de vasos sanguíneos de la piel”, explica el Dr. Joan Ramón Barbany, profesor de Fisiología de la Universidad de Barcelona.​

¿Por qué se pone la "piel de gallina" y para qué sirve?

Aislar la piel es otra forma estupenda de evitar que el calor del cuerpo se escape en contacto con el frío del ambiente y en este punto el pelo entra en acción.

Cuando hace frío unas diminutas fibras musculares localizadas en el folículo del pelo también se contraen. Como consecuencia, el pelo se eriza y, al hacerlo, bajo él se crea una capa de aire que aísla la piel térmicamente y evita que se escape el calor.

El problema en los humanos (los animales son más eficaces en esto) es que se ha perdido la mayor parte del pelo que recubre la piel. Por ello, en muchos lugares solo se percibe la erección del folículo velloso, lo que se visualiza como la conocida “piel de gallina”.

¿Por qué duele la cara, las orejas o las manos cuando hace frío?

Cuando el termómetro baja mucho y el organismo lo detecta, se activan los receptores del dolor.

El objetivo es avisar de una forma más intensa a la persona, es la última llamada para que busque maneras de entrar en calor antes de que se produzca la hipotermia.

Eso explica por qué a veces sientes dolor en la cara, las orejas o las manos cuando no las estás protegiendo adecuadamente.

¿Qué señales pueden alertar de una hipotermia?

  • Anestesia por frío. Si el frío es muy intenso, los receptores de temperatura que hay en la piel dejan de funcionar, es lo que se conoce como anestesia por frío. Ello explica que las congelaciones de los miembros cursen sin dolor.
  • Dificultad para coordinar movimientos de motricidad fina (que cueste escribir o atar un cordón, por ejemplo).
  • Temblores que no se pueden controlar.
  • Extrema palidez cutánea.
  • El ritmo del corazón puede cambiar: aunque al principio se produce una taquicardia para subir el ritmo arterial, su latido puede ir volviéndose lento a medida que nos exponemos al frío.
  • En caso de hipotermia se puede producir una fibrilación ventricular que lleva a la parada cardíaca.

¿El cuerpo se acostumbra al frío?

Además de las reacciones inmediatas al frío, existe una adaptación a largo plazo (lo que en fisiología se denomina “aclimatación”) que permite que las personas expuestas al frío de forma habitual estén más “preparadas” para soportar las bajas temperaturas.

El organismo puede adaptarse incrementando el metabolismo basal. Y eso significa que se segregan determinadas hormonas que le indican a las células que deben quemar más para generar más calor.

También como respuesta a una adaptación a largo plazo, se puede incrementar el grosor de la capa de grasa subcutánea (que hace de protector térmico).