Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Qué es la electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnética
iStock by Getty Images

Estamos rodeados de campos electromagnéticos: wifi, teléfonos móviles, antenas de telefonía, cableados, líneas de alta tensión...

Para la mayoría no supone ningún problema, pero para algunas personas exponerse a esas radiaciones puede acabar afectando a su salud provocando toda una variedad de síntomas.

Es la llamada electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnética. Según la Organización Mundial de la Salud, es una respuesta de intolerancia del organismo frente a los campos electromagnéticos a dosis que se encuentran por debajo de los límites de las actuales reglamentaciones.

Por tanto, en términos de salud la OMS reconoce que es una entidad médica pero no recibe la categoría de enfermedad.

Qué síntomas provoca la electrohipersensibilidad

Los posibles síntomas que provoca, y que son similares a los que se han observado en personas que viven cerca de antenas de telefonía, son:

  • Fatiga, dolores de cabeza, dificultad para concentrarse.
  • Depresión, pérdida de memoria.
  • Alteraciones visuales y auditivas. Tinnitus.
  • Irritabilidad.
  • Problemas de la piel (erupciones cutáneas).
  • Problemas cardiovasculares (palpitaciones).
  • Mareos, pérdida de apetito y náuseas.
  • Dificultades de movimiento.

Son síntomas tan variopintos que normalmente los afectados deambulan de un médico a otro sin dar con un diagnóstico. En ocasiones, el paciente se percata de que mejora cuando se aleja de la fuentre de radiación, y ahí es cuando se empieza a pensar en un origen medioambiental.

El caso de David

Para hacernos una idea de cómo viven este trastorno los afectados, desde la Asociación SFC-SQM Madrid relatan el caso de David:

  • Hace ya más de una década, cuando estaba escribiendo su tesis doctoral en Canadá, David empezó a sentir una serie de síntomas como tendinitis en la mano y brazo izquierdos, dificultades para concentrarse, dolor de cabeza, enrojecimiento de la cara y ardor en el pecho.
  • Desaparecían cuando se alejaba del ordenador portátil y tocaba la guitarra al final de la jornada, y desconcertaban a su médico, quién sugirió como causa el estrés.
  • Pero en las siguientes semanas y meses, los síntomas se intensificaron y se añadieron otros, dolor generalizado y contracturas musculares, palpitaciones, insomnio, fatiga física y cognitiva, irritabilidad, sequedad de mucosas, tinnitus, náuseas, desorientación.
  • Ocurría no solo cuando trabajaba en casa con el ordenador portátil sino especialmente cuando estaba en zonas con wifi, cerca de gente con teléfonos móviles, de antenas de telefonía o líneas de alta tensión.

Asociaciones de afectados con similar cuadro multi-sintomático le sugirieron adquirir un dosímetro para medir campos electromagnéticos (CEM) a los que estaba expuesto.

  • Así comprobó que había una relación entre el CEM más elevado (donde estaba el disco duro del portátil) y la inflamación en los tendones de la mano izquierda, así como entre la exposición a radiación inalámbrica de antenas y móviles y la intensificación de sus síntomas.

Especialistas en medicina interna le diagnosticaron intolerancia a campos electromagnéticos o electrohipersensibilidad y le aconsejaron hacer control ambiental particularmente en su vivienda y lugar de trabajo, evitando, en la medida de lo posible, la exposición a radiación electromagnética.

El ejemplo de Estados Unidos o Canadá

La historia de David puede ocurrir en cualquier parte del mundo. La electrohipersensibilidad es una discapacidad inducida por el medio ambiente que, tal y como señalan desde la Asociación SFC-SQM Madrid, requiere de las llamadas "zonas blancas libres de radiación electromagnética" para que el paciente sufra lo menos posible.

En Suecia, Estados Unidos o Canadá está reconocida como discapacidad. En estos países, un diagnóstico médico de electrohipersensibilidad permite a las personas afectadas adaptar hospitales, escuelas y lugares de trabajo.

Algunas instituciones han dado un paso al frente para ayudar a estas personas y han atenuado el wifi para que funcione solo a un 16% u optado por cablear. También hay bibliotecas y supermercados que ofrecen un día a la semana libre de WiFi.

La frágil situación en España

En España la situación es bien distinta. Desde la Asociación SFC-SQM Madrid denuncian que muchos afectados en nuestro país no tienen acceso a un diagnóstico por falta de médicos formados.

  • Tampoco existen zonas blancas (libres de contaminación electromagnética) donde los afectados puedan vivir, ni aquí ni en ninguna parte del mundo.

De hecho David, profesor en una universidad canadiense, vive en una caravana para poder moverse a zonas seguras. Uno de los principales problemas de los afectados es su propia vivienda ya que están expuestos a múltiples campos electromagnéticos como el wifi de los vecinos.

Los peligros del 5 G

El problema tiene difícil solución. El famoso 5G (la 5ª generación de redes móviles) promete cambiarnos la vida con el "internet de las cosas".

Todo estará interconectado: el vehículo, la lavadora, la alarma, el mobiliario urbano... Y para ello hay que instalar miles de millones de antenas... Es el progreso. ¿Cómo resistirse a ello o, más bien, es posible luchar contra ello?

La Asociación SFC-SQM Madrid insiste en que hay que trabajar para crear zonas blancas y zonas con bajos niveles de contaminación electromagnética donde las personas con esta discapacidad puedan vivir.

Y asegura que puede conseguirse con la sustitución de las tecnologías inalmábricas por fibra óptica y el uso del internet por cable.

"No es algo que deba hacerse por buena voluntad, sino que es un derecho de las personas con discapacidad protegido por legislación internacional", concluyen.