Qué es la microbiota intestinal y para qué sirve

La microbiota o flora intestinal es como una "barrera" de bacterias "buenas": impide que los microbios pasen del intestino a la sangre y nos dañen. Se trata de un conjunto de microorganismos vivos, unas bacterias "buenas" que cuidan nuestra salud.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Cómo te "defiende" tu microbiota intestinal
iStock by Getty Images

En los últimos años no dejamos de escuchar lo importante que es la microbiota intestinal (antes llamada flora intestinal) para nuestra salud. Y no es para menos, los últimos estudios relacionan su alteración con un aumento del riesgo de distintas enfermedades, como la obesidad, el párkinson, el alzhéimer...

¿Qué es la microbiota y para qué sirve?

Nuestro cuerpo está habitado por millones de microorganismos (bacterias, virus, hongos…) que colectivamente reciben el nombre de microbiota.

El 95% de todos ellos "viven" en nuestro tracto intestinal (principalmente en el intestino grueso) y pueden pesar más de un kilo.

Las bacterias son los más estudiados entre los microorganismos que forman parte de la microbiota. Se sabe que hay más de 1000 especies diferentes de bacterias en nuestro intestino, cada una con un papel diferente. Mientras que la mayoría son extremadamente importantes para nuestra salud, algunas se asocian con enfermedades.

Las bacterias “buenas” nos permiten obtener energía, vitaminas y aminoácidos de los alimentos, mejoran nuestras defensas, nos ayudan a tener un peso saludable y ejercen un poderoso "efecto barrera" frente a los patógenos invasores, entre otras funciones beneficiosas.

¿Qué pasa cuando la microbiota se altera?

Si la microbiota se altera y su diversidad desciende, no ejerce sus importantes funciones y el organismo se resiente.

Una microbiota sana...

  • Es una barrera natural frente a los patógenos. Las bacterias buenas forman, en conjunto con las células epiteliales del interior del intestino, una "barrera" que impide la entrada de microorganismos invasores.

  • Además de formar este "muro", esas bacterias beneficiosas tienen la capacidad de activar las defensas y de producir sustancias que permiten combatir y eliminar algunos patógenos.

Si la microbiota está alterada...

  • Haber tomado antibióticos, el estrés, excederse con las grasas y los azúcares refinados... puede hacer que la cantidad de bacterias buenas de la microbiota se reduzca.
  • La impermeabilidad de la mucosa se pierde y todo tipo de virus y bacterias pueden traspasar el intestino y llegar al torrente sanguíneo. Eso favorece las intolerancias y alergias alimentarias, las infecciones...

Síntomas de que la microbiota está dañada

Cuando en nuestros intestinos no hay suficiente riqueza de bacterias, se puede acabar dañando la mucosa intestinal.

Los intestinos se convierten entonces, tal como hemos explicado, en una puerta de entrada de virus y bacterias al torrente sanguíneo. Es lo que se conoce como “permeabilidad intestinal” (o “síndrome del intestino permeable”).

Esto favorece la aparición de intolerancias y alergias alimentarias, como ocurre por ejemplo con la enfermedad celíaca, que provoca diarreas y dolor abdominal entre otros síntomas.

Las diarreas y el dolor abdominal pueden "avisar"

Una microbiota pobre también puede llevar a sufrir otros trastornos digestivos comunes (alteraciones del tránsito, gases, hinchazón...).

Incluso ciertas alergias de la piel y respiratorias pueden estar indicándote que el equilibrio de tu flora intestinal tal vez esté alterado. En ese caso, ve al médico si te ocurre a menudo.

¿Qué puede alterar tu microbiota?

Para que la microbiota cumpla las importantes funciones que hemos mencionado debe tener una proporción adecuada de bacterias “buenas”.

En general, la microbiota se mantiene así, pero hay factores que alteran la proporción de sus cepas y que pueden hacer que predominen las “malas”, poniendo en riesgo la salud. El desequilibrio entre bacterias "buenas" y "malas" se denomina disbiosis intestinal y puede contribuir a diferentes enfermedades.

  • El estrés, el envejecimiento o las enfermedades como la gastroenteritis o algunas intolerancias alimentarias conllevan una disminución de las colonias bacterianas beneficiosas para nosotros y pueden provocar alteraciones en la salud.
  • Haber tomado antibióticos, sobre todo si son de amplio espectro. Actúan contra numerosos patógenos y eso deteriora la microbiota y rompe su equilibrio. Por ello, tras tomarlos durante días somos vulnerables a las infecciones oportunistas.

Los antibióticos desequilibran la microbiota

  • Llevar dietas desequilibradas pobres en fibra y ricas en azúcares refinados, grasas y proteínas, puede dañarla también.
  • Tener un déficit de inmunoglobulinas IgA y también IgM. Son anticuerpos de nuestro sistema defensivo que interactúan con la microbiota intestinal y participan activamente en el mantenimiento de su diversidad, según ha puesto al descubierto una investigación del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona publicada en 2017.

Cómo cuidar la microbiota intestinal

Como ves, si tu microbiota no está en plena forma y no ejerce su importante efecto protector, tu organismo está en peligro. Afortunadamente, a través de la alimentación puedes recuperar su buena salud. Saber Vivir te recuerda las estrategias para lograrlo.

  • Tomar prebióticos “alimenta” a las bacterias buenas. Son compuestos no digeribles que se encuentran en muchos alimentos vegetales –como, por ejemplo, la cebolla, los espárragos, la alcachofa, el puerro y el plátano– y que estimulan el crecimiento y la actividad de la flora intestinal.

Hay alimentos que ayudan a recuperar la microbiota intestinal

  • "Repuebla" tu intestino con probióticos. Son microorganismos vivos que se encuentran en alimentos como el yogur fresco, el kéfir o el chucrut (col fermentada). Tomarlos ayuda a "repoblar" la microbiota si, por alguna razón, se ha empobrecido.