Por Soledad López, periodista especializada en salud

La periodontits avanzada triplica el riesgo de ictus
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La salud bucal y el riesgo de ictus tienen más relación de lo que imaginas.

La exposición acumulada a ciertas bacterias orales, como las involucradas en la periodontitis, produce un estado proinflamatorio crónico no solo a nivel de las encías sino también en el resto del cuerpo, aumentando el riesgo de padecer un ictus.

De hecho, se estima que una persona con periodontitis avanzada tiene 3 veces más probabilidades de sufrir un ictus isquémico futuro que una persona con las encías sanas.

  • Además, en pacientes que ya han sufrido un ictus isquémico, el riesgo de padecer un segundo evento vascular es 2 veces mayor si se sufre periodontitis.

La relación entre ambas patologías es tan contundente que la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) y la Sociedad Española de Neurología (SEN) han creado un grupo de trabajo conjunto para dar a conocer esta relación y crear estrategias de prevención.

periodontitis e ictus: cifras que hablan por sí solas

"En España solo un 5% de la población adulta está sana periodontalmente, más de la mitad padece gingivitis y un 38% de media tiene periodontitis, incrementándose esta cifra hasta el 65% en mayores de 55 años", afirma el Dr. Yago Leira Feijóo, coordinador por parte de SEPA del grupo de trabajo con la Sociedad Española de Neurología.

Una caldo de cultivo nefasto para una enfermedad tan grave como el ictus:

  • "Cada año 71.780 españoles sufren un ictus y de estos un 13% no sobreviven al mismo, lo que hace que esta enfermedad sea la segunda causa más común de muerte en España", prosigue el Dr. Leira.
  • De los supervivientes, se estima que el 30% quedan con algún tipo de discapacidad.
  • El tipo más frecuente de ictus es el isquémico (correspondiente a un 80% de los casos totales de ictus). Está causado por una obstrucción de una arteria del cerebro, bien por un coágulo que se produce dentro del propio vaso sanguíneo cerebral o por un coágulo que se produce en otro lugar del sistema circulatorio y se desplaza hasta el cerebro.

Así viajan las bacterias bucales por la sangre

Tu boca está poblada por más de 700 microorganismos distintos que conviven en equilibrio. Es el llamado microbioma bucal, y resulta clave para la salud de esta zona.

El problema aparece cuando la balanza se desequilibra (la mala higiene o el tabaco son las principales causas) porque determinados microbios aumentan.

Las dos familias de bacterias bucales más peligrosas tienen nombres tan complejos –streptococcus y actinomyces– como el circuito que crean para instalarse más allá de la boca:

  • Primero inflaman. Estos microorganismos, que son también los responsables de acumular placa dental, provocan inflamación en las encías (gingivitis). Y un tejido inflamado es mucho más vulnerable al sangrado simplemente al lavarte los dientes, aunque no lo hagas con fuerza, o al masticar.

Un 38% de la población española tiene periodontitis

  • Luego se cuelan dentro. Cuando los vasos sanguíneos de la encía sangran se convierten en una auténtica puerta abierta que permite la entrada de todo tipo de bacterias, entre ellas las de estas dos peligrosas familias que mencionábamos anteriormente.
  • Una vez en el torrente sanguíneo, las bacterias bucales favorecen la acumulación de placa de ateroma en las arterias, activan la inflamación del organismo (con lo que es más fácil que esa placa se rompa) y favorecen también la formación de trombos o coágulos.
  • Si esto ocurre en una arteria coronaria o cerebral, el coágulo las tapona y se produce un infarto o un ictus.

La prevención del ictus empieza en el dentista

Por todas estas razones, SEPA está promoviendo una serie de iniciativas que contribuyan a paliar estas cifras tan dramáticas.

Un buen ejemplo es el protocolo detección precoz de riesgo cardiovascular en las consultas dentales que presentó en su último congreso anual.

"El protocolo incluye la valoración de factores de riesgo tan importantes como la hipertensión arterial, la sospecha de fibrilación auricular o el cribado de diabetes no conocida por el paciente", asegura el Dr. Miguel Carasol, coordinador general de los grupos de trabajo de SEPA.