Con el asesoramiento de Enrique García Huete, miembro del Colegio Oficial de Psicología de Madrid 

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

hipocondriacos en tiempos covid

Confinamiento, hospitales al límite, estrictas medidas de prevención... De la noche a la mañana el coronavirus cambió nuestras vidas hace unos meses. Y, entre otras cosas, nos hizo darnos cuenta de nuestra vulnerabilidad y aumentó nuestro temor a caer enfermos.

Es algo que les ha ocurrido a muchas personas y, lógicamente, también ha afectado a quienes padecen trastornos como la hipocondría.

Se calcula que entre un 2,5 y un 5% de la población podría ser hipocondriaca

  • "El miedo a poderse contagiar es muy superior al de la población general. Pacientes a los que sigo atendiendo online no salen de casa, limpian absolutamente todo lo que entra en ella, no se relacionan con nadie, prestan muchísima atención a todos los posibles síntomas relacionados con la Covid-19...", nos cuenta.

De médico en médico

Pero ¿se han diagnosticado más casos durante la pandemia? El psicólogo admite que no, pero esto no significa que no se hayan "despertado" en personas con predisposición a sufrir esta patología.

  • "Lo que ocurre es que, de momento, no están acudiendo a psicólogos ni a psiquiatras, sino a la atención primaria porque lo que temen es estar infectados por el coronavirus", afirma el especialista.

Acudir al médico a menudo es, precisamente, una de las señales de alerta de este trastorno. "En los afectados suele darse lo que llamamos 'peregrinación médica'", advierte García Huete.

  • Como no se sienten satisfechos con el diagnóstico del primer médico, que tras hacerles las pruebas necesarias confirma que no padece la dolencia que sospechan que tienen, acuden a otro para que les de una segunda opinión. Y si el diagnóstico de este es el mismo, lo intentan con otro, y con otro, y así pueden estar mucho tiempo.
  • Esto, a medida que persiste, "puede generar en los afectados un malestar clínicamente significativo, angustia, ansiedad y un miedo que no se quita", según el psicólogo.

Decirles que no le pasa nada es un error

En este sentido, el especialista advierte que en esta peregrinación por diferentes especialistas es frecuente que, al confirmar que no sufren la patología que sospechan tener, los médicos les digan "a usted no le pasa nada". Pero para García Huete esto es un error, porque en realidad sí que tienen un trastorno.

  • En caso de detectar que la persona va mucho al médico "sería mejor explicarle que lo que tal vez le ocurre es que tiene un miedo excesivo a estar enfermo, y que este trastorno se llama hipocondría", matiza.

"Aparece tanto en hombres como en mujeres, normalmente en los primeros años de la vida adulta"

  • El hecho de decirles que no tienen nada puede aumentar su preocupación, agravar el trastorno y retrasar el diagnóstico.

Otras señales de alerta

Además de este ir y venir continuo al médico, los afectados suelen tomarse el pulso, la temperatura, la tensión arterial, o incluso hacerse palpaciones a diario.

También suelen consultar sobre sus supuestos trastornos en internet, pero el problema es que "tienen una atención selectiva", matiza el psicólogo.

  • Así, centran su atención en los síntomas que notan, y muchas veces se ponen en lo peor."Por ejemplo, si uno de los síntomas del melanoma es el picor en la piel y al afectado le pica, basta ese pequeño síntoma para convencerse de que lo que tiene es un cáncer", nos cuenta.

"Que un familiar haya tenido un trastorno grave lo favorece, pero debe haber una predisposición"

Suelen ser personas muy preocupadizas y emocionables, a las que les suele costar gestionar sus emociones.

  • "Su temor y obsesión a estar enfermos es tal que, dependiendo del grado del trastorno, puede acabar deteriorando sus relaciones (con amigos, familia...) y su trabajo", advierte García Huete.
  • Si esto se alarga en el tiempo, es posible que la hipocondría se convierta en crónica. En cambio, "si se detecta y se trata en los primeros seis meses, el pronóstico es muy bueno", añade.

    Pero, lamentablemente, a muchos de los pacientes les cuesta aceptar el diagnóstico, y esto acaba retrasando el tratamiento.

Cómo es el tratamiento

Lo primero que hay que hacer es explicarles bien qué les pasa y cómo se les puede ayudar desde la psicología. "Es muy importante que el paciente acepte que tiene hipocondría, porque sin este paso no hay posibilidad de cambio", advierte el especialista.

Una vez aceptado, se les proporciona herramientas para reducir su ansiedad y reestructurar su forma de pensar.

  • Por ejemplo, nos cuenta el psicólogo,"se pueden utilizar técnicas de mindfulness para que el paciente esté atento a otra cosa (y no se centre tanto en su cuerpo) cuando lo necesite".
  • "Otro de los aspectos que trabajamos con el paciente es elaborar una lista con los síntomas que pueden advertirnos de que la hipocondría se está empezando a activar".
  • "También les ayudamos a exponerse a aquello que temen, para que no les incapacite y puedan seguir con su vida en la medida de lo posible".

​¿Se puede ser hipocondriaco de hijos o de padres?

A veces, la preocupación excesiva por la salud no recae tanto en nosotros mismos, sino en algún familiar (hijos, padres, pareja...).

  • "En estos casos no hablamos de hipocondría, porque se considera que la alteración es siempre hacia uno mismo", nos aclara el psicólogo.
  • Por ejemplo, a veces pasa que hay madres y padres muy preocupados por la salud de sus hijos pequeños, y los llevan al médico por cualquier cosa. "Este comportamiento puede deberse a una fobia o a un miedo excesivo a que le pase algo a la familia, pero no es una hipocondría como tal", insiste.

tener fobia al médico, otro perfil

Aunque una de las señales de alerta de que estamos ante un caso de hipocondría es que el afectado va mucho al médico, también puede darse el caso contrario: que el temor a estar enfermo les haga no ir bajo ningún concepto.

  • "La preocupación y la angustia que les causa el poder estar enfermos es la misma. La diferencia es que, en el primer caso, esto les lleva a tener un comportamiento compulsivo (ir al médico); y, en el segundo, es fóbico y, por tanto, evitan las consultas médicas", advierte García Huete.

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