alergia pescado

La alergias alimentarias son algo cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Las más comunes en la edad infantil son a la leche, al huevo, a los frutos secos y al pescado. Pero lo de las alergia no es un terreno exclusivo de los niños: un niño puede que no haya tenido nunca una alergia y ya de adulto, desarrollarla.

Según los datos, las más frecuentes en personas adultas son a ciertas frutas y al marisco.

Los estudios de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) revelan que más de 2 millones de españoles tienen alergia a algún alimento y que de la población infantil, entre un 4 y un 8% padece alergia alimentaria.

No es lo mismo tener una alergia que sufrir una intolerancia

Es importante distinguir entre alergia e intolerancia, ya que son dos cosas distintas:

  • La alergia es una reacción que afecta al sistema inmunológico
  • La intolerancia, por su parte, es una reacción de carácter digestivo.

¿Cuándo puede aparecer esta alergia?

Dos de las alergias más comunes son la alergia al pescado y al marisco, alimentos que suponen una importante fuente de energía y nutrientes para el organismo.

La doctora Silvia Sánchez García, médico Adjunto del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid y miembro de la SEAIC, nos detalla las características de ambas alergias empezando por distinguirlas: cada una supone un caso diferente.

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"Por lo que respecta a las especies, son animales muy distanciados entre sí, por lo que la probabilidad de padecer alergia al marisco siendo alérgico a pescado es muy baja, y viceversa. Hay casos en los que coinciden las dos entidades en un mismo paciente, pero no hay, generalmente, una relación causal" especifica la doctora Sánchez.

La probabilidad de padecer alergia a marisco siendo alérgico a pescado (y viceversa) es muy baja

Lo segundo que debemos saber es que ambas alergias pueden aparecer en cualquier momento de la vida y que además persisten en el tiempo. Por tanto, se puede dar tanto en adultos como en niños.

  • El 14,8% de las personas que consultan en un Servicio de Alergia por sospecha de alergia a alimentos, lo hacen por una posible reacción tras consumo de mariscos, y el 10% tras un consumo de pescado.
  • La alergia al pescado suele revelarse a edades tempranas.
  • El 12% de las consultas por sospecha de alergia a alimentos en niños menores de 2 años son por el pescado, y en cambio solo suponen un 9% en población adulta.
  • En cambio, la alergia a marisco suele ocurrir en edades más tardías. Se detecta en un 2,4% en menores de 2 años pero aumenta hasta el 17% en población adulta.
  • Si estos tipos de alergia parecen en la infancia, puede que se resuelvan cuando el niño crezca. En cambio, si se dan por primera vez en la edad adulta, suele ser más difícil que desaparezcan con los años.

La alergia al pescado se da en niños pequeños y al marisco, aparece más tarde

Sin embargo, y según expone la alergóloga, en los últimos años se están viendo grandes cambios en los patrones de las enfermedades alérgicas: "Alimentos que antes se observaba que, con la evolución natural, se alcanzaba la tolerancia, en este momento con mayor frecuencia conducen a una alergia persistente, por ejemplo. Por otro lado, nuevos tratamientos como por ejemplo la inmunoterapia oral tienen resultados muy esperanzadores para conseguir la tolerancia", explica la doctora.

señales para sospechar de alergia

Un rasgo muy evidente es que la reacción tras haber comido estos alimentos ocurre en las primeras dos horas de haberlo comido, y lo más habitual es que sea ya en la primera media hora.

Los síntomas pueden ser muy diversos.

  • Picor en la boca, enrojecimiento de la piel, habones, náuseas, dolor abdominal, vómitos, estornudos, rinitis, dificultad respiratoria, tos, hinchazón de labios y/o párpados
  • En casos aislados, una reacción alérgica puede producir anafilaxia, que es la reacción más grave e incluye varios síntomas de los anteriores y potencialmente puede ser mortal.

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  • Uno de los síntomas más destacados (y graves) es la falta de respiración, el cambio de voz y/o la sensación de tener “algo” en la garganta.

Si no puedo comer pescado ¿qué pasa?

El único tratamiento o solución que existe para la alergia a pescado es la dieta de evitación. Es decir, no consumir los alimentos que provocan la reacción alérgica. Aunque pueda parecer fácil es importante tener cuidado a la hora de escoger los platos que se van a ingerir ya que en multitud de preparaciones puede aparecer oculto, por ejemplo en salsas o en alimentos procesados y por tanto es fácil consumirlo de forma accidental.

Si tienes alergia al pescado

El pescado, expone la doctora Sánchez, es fuente de omega 3, vitaminas A, B y D y proteínas. Por lo que es importante tomar otros alimentos para suplir estas carencias. ​

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Los pescados que suelen dar más problemas (la reacción es debida a un tipo de proteínas que el organismo humano no tolera) suelen ser la merluza, el gallo, la sardina, el bacalao o la pescadilla. Hay otros pescados, en cambio, con un tipo de proteínas distintas, que no dan problemas como pueden ser el cazón, el emperador o el atún.

  • Los alérgicos al pescado no suelen serlo a todas las especies, hay algunas que pueden consumir sin problemas.
  • La carencia de omega 3 se puede suplir con el consumo de verduras de hoja verde, aceite de oliva, semillas y frutos secos como las nueces. También la avena o el aguacate son muy recomendables.
  • Es importante que las personas alérgicas a pescado sean valoradas periódicamente por un alergólogo para valorar cambios en su patrón alérgico.

Si tienes alergia al marisco

Las gambas, langosta y familia suelen ser los más alérgicos, seguidos de los moluscos como los mejillones o las almejas y ostras. Pero hay que pensar también que el calamar, la sepia o el pulpo son mariscos.

El marisco es una fuente de vitamina B12 y B6, selenio, hierro y zinc. Por lo que es importante tomar alimentos que los contengan.

  • La falta de vitamina B12 se suple con carnes (especialmente de aves) y cereales.
  • La falta de vitamina B6 con carnes, patatas, plátano, espinacas y brócoli.
  • La falta de selenio con carnes, cereales, setas y espárragos, por ejemplo. La falta de niacina con carnes y harina de trigo.
  • El hierro se puede suplir con carnes rojas, soja, pasas, cereales y huevos.
  • La falta de zinc con carne roja, aves y cereales.

"En el caso de los niños es importante además asegurar otra fuente proteica, como por ejemplo mediante las carnes o huevos", concluye la Dra. Sánchez.

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