producto limpieza

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La exposición a productos de limpieza es la causa de 1 de cada 5 intoxicaciones (el 19,4%) que se producen en España, según datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

El informe del 2015 de este organismo ya alertaba de que ocupan el segundo lugar en la lista de las consultas recibidas, tan solo por detrás de las intoxicaciones por medicamentos (51,8%).

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Recientemente falleció una mujer en Madrid mientras limpiaba la cocina de su casa con una mezcla de amoniaco y lejía. Al parecer, la víctima padecía asma, pero este tipo de productos pueden ser peligrosos para todos, especialmente si se mezclan.

¿Qué productos de limpieza son más tóxicos?

El doctor Emilio Salgado, de la Unidad de Toxicología Clínica del Área de Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona, nos explica cuáles son los agentes químicos habituales en los hogares que tienen mayor potencial tóxico.

Agentes cáusticos: lejía, amoniaco, salfumán

"Son los más importantes y los que ocasionan mayor cantidad de consultas en Urgencias", advierte el experto. Se utilizan como:

  • Desinfectantes: lejía, amoniaco, etc.
  • Desengrasantes: ácido clorhídrico, también llamado aguafuerte o salfumán.
  • Desatascadores: hidróxido de sodio, conocido como sosa cáustica.

Pueden causar "quemaduras", tanto en la piel como en las vías respiratorias

"Son sustancias corrosivas que pueden ocasionar la destrucción de los tejidos con los que entren en contacto, como una quemadura, ya sea por vía oral, dérmica, ocular o respiratoria", alerta el doctor Salgado.

Agentes irritantes: detergentes

Aunque suelen ser de menor peligrosidad que los anteriores, también pueden causar un daño importante en aquellas personas susceptibles o cuando se producen grandes exposiciones. "Pueden provocar una reacción de respuesta inflamatoria y, a veces, alérgica en las personas expuestas a estos productos", explica.

  • Entre ellos, figuran los detergentes, jabones y agentes tensioactivos.​

¿Y los productos específicos o multiusos?

Actualmente existe en el mercado una gran variedad de productos con propiedades específicas para la limpieza de todo tipo de superficies: lavavajillas, friegasuelos, desengrasantes para la cocina, limpiacristales, abrillantadores...

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¿Pueden ser también peligrosos? "Los nuevos productos de limpieza tienen, en general, una menor peligrosidad si los comparamos con los agentes cáusticos más comunes (lejía, amoniaco, aguafuerte, etc.)", afirma el doctor Salgado.

Además, aclara que, desde hace años, para evitar la entrada en el mercado de productos peligrosos, la legislación obliga a las empresas fabricantes a cumplir una serie de requisitos en cuanto a su composición, su envasado y su etiquetado para reducir los riesgos.

Los fabricantes deben cumplir unos requisitos sobre composición y envasado

A pesar de ello, destaca que entre sus componentes también podemos encontrar sustancias de potencial tóxico, por lo que las recomendaciones de seguridad han de ser las mismas.

No solo cuenta la composición

El potencial tóxico de todas estas sustancias no solo depende de su composición, sino también de la cantidad de producto con la que se haya estado en contacto, su concentración, el tiempo de exposición y las enfermedades previas de la persona afectada, como fue el caso de la mujer fallecida en Madrid, que además de padecer asma, estuvo más de dos horas limpiando la cocina.

El peligro aumenta con el tiempo de exposición y la cantidad de producto utilizada

"Los niños pequeños y los ancianos son los grupos de edad más vulnerables", advierte Salgado.

Por qué no debes mezclarlos

Por otro lado, muchas personas suelen mezclar varios limpiadores, sobre todo con lejía, creyendo que así serán más eficaces o lograrán una mayor desinfección. Pero lo único que consiguen es aumentar su peligrosidad.

El experto en Toxicología nos da algunos ejemplos de por qué no es recomendable mezclar diferentes productos de limpieza:

  • Hipoclorito sódico (lejía) con ácido clorhídrico (salfumán): "Produce una reacción química en la que se libera gas cloro, agente muy irritante para las vías respiratorias usado como arma química en la Primera Guerra Mundial".

Producen reacciones químicas que liberan gases muy peligrosos

  • Lejía con amoniaco: "Libera gases altamente irritantes llamados cloraminas, de toxicidad similar a la provocada por la inhalación del gas cloro".
  • Ácidos con bases fuertes: de gran peligrosidad, ya que "puede generar una reacción explosiva".

Síntomas que alertan de intoxicación

Aunque dependen del tipo de producto y de la vía de exposición, si se dan estos síntomas hay que pedir ayuda médica:

  • Ingesta accidental de productos cáusticos: pueden provocar dolor faríngeo, dificultad para tragar, aumento de salivación, náuseas, dolor en el esternón y abdomen.

Picor de ojos y de garganta suelen ser las primeras señales

  • Exposición por inhalación: tos, sensación de ahogo, picor de garganta, en los ojos y, en ocasiones, dolor de cabeza.
  • Exposición a cáusticos en los ojos o en la piel: dolor y presencia de una quemadura en el área expuesta.

Cómo debes actuar en estos casos

Ante cualquiera de estos síntomas, el doctor Salgado aconseja mantener la calma y seguir las siguientes recomendaciones:

  • Evita provocar el vómito o que la persona afectada se lo provoque: "Los agentes cáusticos causan daño tanto al ingerirlos como al expulsarlos de nuevo. Además, si se induce el vómito, existe el riesgo de que el contenido gástrico pase a la vía respiratoria (tráquea- bronquios)".

Forzar el vómito o beber leche puede agravar las lesiones

  • No apliques remedios caseros: "No está demostrado que tomar agua, leche, claras de huevo u otros productos reduzca el daño causado por la ingesta de productos cáusticos, por lo que no se recomienda su administración. Además hay riesgo de ocasionar náuseas y vómitos, que puedan empeorar la situación".
  • Llama al 112 (Emergencias) y, en caso de duda, solicita información telefónica al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20, disponible las 24 horas todos los días). Es importante tener delante el envase del producto para poder dar todos los detalles.

precauciones al utilizar estos productos

Para evitar este tipo de accidentes domésticos:

  • Guarda los productos de limpieza en un lugar seguro, a salvo del alcance de los niños y las personas con dificultades cognitivas. En las ferreterías puedes encontrar unos cierres de seguridad para las puertas de los armarios.
  • Lee siempre las etiquetas de los productos, las advertencias y el modo de empleo antes de usarlos.
  • No mezcles los productos, ni siquiera en fregaderos e inodoros.
  • Asegúrate de que haya una ventilación adecuada para evitar la acumulación de gases irritantes.

Usa siempre guantes y procura que haya buena ventilación

  • Utiliza siempre guantes para evitar el contacto con la piel.
  • No trasvases los productos de limpieza a recipientes sin etiquetar, porque se pueden confundir con agua u otras bebidas.
  • No abras los envases con la boca, ya que puede provocar accidentes por salpicaduras, ni los huelas para comprobar su composición.

alternativas más "naturales"

Aunque estamos acostumbrados a recurrir a los productos de limpieza que hay en el mercado, existen otras opciones menos perjudiciales para la salud o incluso inocuas.

  • Zumo de limón: sirve para eliminar la cal de grifería y mamparas, las manchas amarillas de la bañera y el moho, y también para blanquear la ropa durante la colada.

El limón actúa como antical, y el vinagre blanco, como antigrasa

  • Vinagre blanco: es un auténtico multiusos. Mezclado con agua a partes iguales, puede sustituir a la lejía para desinfectar los sanitarios. También es útil para eliminar la grasa de azulejos, encimera, armarios de la cocina... y para limpiar cristales y espejos.
  • Jabón natural: se puede diluir una cucharada en un litro de agua caliente y utilizarlo para la limpieza general, para fregar el suelo, como detergente...
  • Bicarbonato: elimina la suciedad, la grasa y los olores. Mezclado con agua, se puede utilizar para limpiar el interior de la nevera y el horno.