Dr. Andrés Zamorano

Miembro del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT)

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Los efectos de ser fumador pasivo
iStock by Getty Images

A estas alturas todos (o la gran mayoría) sabemos que el humo que se desprende de los cigarrillos encendidos, y también el que exhala la persona que fuma, no es bueno para la salud. ¿Pero realmente somos conscientes de los peligros que implica ser fumador pasivo y estar en contacto con este humo de segunda mano?

"El humo de segunda mano contiene unas 4.000 sustancias químicas, y más de 50 pueden producir cáncer"

  • "De hecho, la pregunta '¿le molesta que fume?' acaba siendo absurda. Realmente lo que se debería preguntar es: '¿le molesta enfermar con mi humo?'", nos cuenta el especialista, que también representa a la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en el CNPT.

¿Hasta qué punto nos puede dañar?

"De las cerca de 69.000 muertes anuales que produce el tabaco en España, aproximadamente unas 3.000 podrían ser achacables a gente que no fuma pero que es fumadora pasiva", apunta Zamorano.

"El riesgo cardiovascular en los niños comienza en los primeros 10 años de vida"

  • En los niños, puede provocar un bajo peso al nacer si la embarazada es fumadora pasiva. "Estar expuestos a este humo también aumenta el riesgo de muerte súbita en el lactante, incrementa hasta un 50% los casos de otitis infantiles y en un 20% las crisis asmáticas. También se dan un 30% más de infecciones respiratorias", añade el presidente de la CNPT.

Pero esto no es todo: hay otros efectos, tal vez no tan evidentes, que a la larga pueden acabar repercutiendo en la salud adulta del niño.

  • Se sabe, por ejemplo, que el humo del tabaco favorece la formación de placas de ateroma (que pueden acabar taponando las arterias). "Unas placas que empiezan a formarse entre los 3 y los 5 años de edad", apunta el doctor Zamorano.

el humo del tabaco no solo "flota" en el aire

El humo de segunda mano está muy ligado con el de tercera mano, que es "el que se queda acumulado en las superficies, por ejemplo en las tapicerías de los coches, en las alfombras, en las cortinas, en las paredes o en el pelo de un niño después de que la persona que haya estado con él haya fumado", nos cuenta el médico de familia.

  • Los niños inhalan los vapores de este humo, pero también lo ingieren si se llevan las manos a la boca tras tocar alguna de estas superficies, advierte el especialista.

Se sigue fumando mucho en casa

A pesar de todo esto, "los españoles son los europeos que más fuman en casa en presencia de niños" afirma el presidente de la CNPT. De hecho, según una encuesta del Observatorio del Cáncer AECC, 7 de cada 10 fumadores reconoce hacerlo en el domicilio delante de menores.

Solo un 11% de los fumadores declara no hacerlo delante de menores

Pero también hay noticias positivas en lo que al tabaco se refiere: "en España, redondeando, hay unos 10 millones de fumadores, pero también hay otros 10 millones de personas que han dejado de fumar" . Así, de cada 4 o 5 españoles, solo es uno el que fuma.

Más espacios sin humo

"Los no fumadores tienen derecho a no intoxicarse, a no enfermar, por el humo de segunda mano", sostiene categórico el especialista. Algo de lo que, poco a poco, parece que cada vez somos más conscientes.

  • Según el sondeo de la AECC, hasta el 80% de los españoles con hijos menores se muestra a favor de ampliar los espacios libres de humo.
  • "Cuando hablamos de espacios sin humo nos estamos refiriendo a playas, estadios al aire libre, paradas de autobús, andenes de trenes... En realidad, cualquier sitio donde, de forma probable, pueda haber otras personas", aclara el doctor Zamorano.
  • "Cualquier persona que esté cerca de alguien que está fumando, por ejemplo en una cola, se acaba tragando ese humo, y esto es algo que habría que evitar con la legislación adecuada", insiste.

claves para reducir el contacto con el humo

Desde el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo proponen:

  • Que no se fume en los coches. No sirve con abrir las ventanillas, porque el humo se va acumulando en la parte trasera del vehículo. Y, aunque en ese momento no vayan niños en él, se acaba depositando en las tapicerías.
  • Que los padres den ejemplo no fumando. Esto ayuda a prevenir, también, que el niño acabe haciéndolo de adulto.
  • Un hogar siempre libre de humos. "De nada sirve ponerse a fumar en la cocina con la campana extractora puesta, porque las corrientes fluyen por toda la casa y el humo acaba impregnándose en ella", explica el especialista.
  • No llevar a los niños a sitios en los que habitualmente se fume, aunque en ese momento no haya nadie que lo esté haciendo.

Por último, el presidente de la CNPT remarca que, desde esta entidad, son muy conscientes de que "el 70% de los fumadores quiere dejar de fumar. Para lograrlo, les recomendamos que pidan ayuda al profesional sanitario más cercano".