nauseas

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Las náuseas y el vómito son síntomas que suelen llegar juntos. Hay situaciones, como un embarazo, una indigestión o estar recibiendo quimioterapia, que pueden provocarlos. Otras veces se presentan porque nuestro regulador del equilibrio se altera y nos mareamos, por ejemplo durante un viaje en barco.

Sin embargo, esta molesta sensación también puede responder a otros trastornos con los que quizá te cueste relacionarlo.

trastornos que provocan náuseas y vómitos

Si las náuseas y los vómitos perduran en el tiempo sin que existan las circunstancias citadas, es que hay otro problema no detectado. Y conviene solventarlo.

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No solo por las consecuencias de ese trastorno a medio plazo, que puede limitar la vida de quien lo padece, sino también porque durante el tiempo que duren las náuseas es imposible que esa persona se alimente bien, lo que puede acabar comprometiendo su equilibrio interno.

Como consecuencia de una enfermedad digestiva

Una úlcera gástrica o duodenal, una enfermedad hepática y de la vía biliar, o cualquier alteración inflamatoria del páncreas, por ejemplo, son cuadros que típicamente pueden generar vómitos.

  • Apendicitis, pancreatitis y cólicos biliares o nefríticos: Las terminaciones nerviosas que unen los riñones o el páncreas con el cerebro recorren casi el mismo camino que los nervios procedentes del estómago o el esófago. Por eso, a menudo, tanto los cólicos como otras patologías renales y pancreáticas pueden desencadenar vómitos. Un mal funcionamiento de los intestinos también puede repercutir en el tubo digestivo.
  • Obstrucción del píloro o del colon: Algunas veces el origen de alguna de las circunstancias que acabamos de mencionar es una úlcera gastroduodenal; otras veces es un tumor y, entonces, también notarías cambios en las deposiciones (en la consistencia y en la falta de regularidad al ir al baño) y seguramente presencia de sangre en las heces.

Una cuestión de nervios o de cabeza

Sufrir ansiedad puede provocar náuseas y ganas de vomitar. La señal que activa el vómito procede del bulbo raquídeo y cuando esa región cerebral profunda toma “la decisión”, la musculatura abdominal se contrae y la válvula que separa el estómago del esófago se abre.

Como el bulbo raquídeo está conectado a ciertas áreas “emocionales” del cerebro, los nervios –o cualquier estímulo desagradable, como la visión de la sangre– también pueden provocar náuseas o vómitos.

Sufrir ansiedad o migraña puede desencadenar esta sensación de náuseas y dar lugar a vómitos

Las náuseas y vómitos pueden ser también un síntoma de migraña. Al estar en el cerebro, al bulbo raquídeo le afectan los cambios de presión intracraneal. Por eso, una lesión o una inflamación en la zona de las meninges, que es lo que sucede cuando hay un ataque de migraña, puede desencadenarlas.

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Otros trastornos que provocan estos síntomas

Una otitis o una sinusitis pueden dar lugar a vómitos; aunque no es demasiado frecuente. En la otitis también habría dolor localizado, oído enrojecido e inflamado. En la sinusitis, al dolor de cabeza y la secreción pueden asociarse náuseas.

Un infarto agudo de miocardio, un ictus (derrame o infarto cerebral) o muchas enfermedades tumorales pueden dar lugar a un cuadro de vómitos.

Un infarto desata reacciones hormonales que pueden ocasionar náuseas y vómitos

En estos casos, sin embargo, no suele ser el único síntoma sino que también habría otros como dolor en el pecho, hormigueo en un brazo o sudoración fría (en el infarto); dificultad para hablar y desorientación (a veces en el ictus) y malestar general, cansancio y pérdida de peso cuando el origen es un tumor.

Si se ha estado mucho tiempo en cama

Si te has visto obligado a hacer reposo durante mucho tiempo (por una fractura, por haberte operado de la espalda o por un trastorno que te imposibilitara moverte) también puedes notar náuseas en el momento que reinicias tus actividades.

Puede deberse a que la arteria mesentérica superior (la más importante del aparato digestivo) comprime el duodeno. Se conoce como síndrome de Wilkie o síndrome de la arteria mesentérica superior. Esto ocurre también si se pierde peso de forma importante en poco tiempo.

Vigila si tomas fármacos para frenarlos

Muchos médicos consideran que prescribir antieméticos puede dificultar el diagnóstico y es probable que no los recomienden.

  • Otro de los motivos para desaconsejarlos es que tienen cointraindicaciones y no se deben tomar si se sufre algún trastorno hepático, glaucoma o una alteración cardiaca.
  • Los antieméticos, puesto que ejercen una acción sedante, no deben mezclarse con alcohol ni con fármacos tranquilizantes.
  • Y tienen "otros" efectos secundarios: es posible que si se toman durante varios días aparezca sequedad de las mucosas, cierta dificultad para ver y para orinar.

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Consejos para reducir las náuseas de forma natural

Ante la sensación de náuseas y/o ganas de vomitar:

  1. Respira de forma lenta y profunda.
  2. Aléjate de los olores intensos, los perfumes y el humo del tabaco.
  3. Evita comer fritos ni nada excesivamente graso. Evita también las bebidas ácidas, como el zumo de naranja.
  4. Y come más veces pero menos cantidad y que tu dieta sea rica en fibra ya que así evitarás el estreñimiento.
  5. Procura hacer algo de ejercicio.
  6. Recuerda comer sentada. Si descansas luego, mejor en un sillón que en la cama.
  7. Las infusiones de menta o jengibre suelen aliviar la sensación de náusea.