Virus respiratorio sincitial: principal causa de bronquiolitis y neumonías

El virus respiratorio sincitial provoca el 80% de las bronquiolitis y neumonías en bebés menores de un año y es la principal causa de hospitalización en esta franja de edad. Este virus también se asocia a un mayor riesgo de asma, otitis y rinitis alérgica.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Virus respiratorio sincitial: principal causa de bronquioloitis y neumonías
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El virus respiratorio sincitial (VRS) sigue siendo un gran desconocido para muchos padres. Lo que sí resulta bien familiar son las consecuencias que provoca.

El VRS está detrás de la mayoría de infecciones de las vías respiratorias inferiores, como la bronquiolitis y la neumonía, que se producen en niños menores de 1 año. También es la principal causa por la que ingresan en un hospital.

Un virus muy contagioso

El virus respiratorio sincitial es un patógeno muy común y muy contagioso que circula habitualmente entre noviembre y marzo.

Se transmite a través de la tos y los estornudos; por eso se contagia con más frecuencia en guarderías y colegios debido al contacto estrecho entre los niños.

Ahora bien, un 33% de los contagios a bebés que aún están en casa, se producen a través de hermanos ya escolarizados. De hecho, la incidencia de VRS es casi el doble en niños con hermanos que en hijos únicos.

  • Resulta tan contagioso que se estima que el 90% de los niños habrán sido infectados por VRS durante los dos primeros años de vida.

Según la Asociación Española de Pediatría, las infecciones por el virus respiratorio sincitial provocan hasta 20.000 visitas a urgencias y hasta 14.000 hospitalizaciones.

Y un 80% de las bronquiolitis, infección pulmonar común en bebés y niños pequeños que causa inflamación y congestión en los bronquiolos del pulmón, están provocadas por este virus.

síntomas de infección por VrS

Después de un periodo de incubación que puede ir entre 1 y 4 días, hay una serie de síntomas que pueden ser indicio de contagio por el virus respiratorio sincitial:

  • Tos seca, estornudos, congestión nasal y otitis son las primeras señales.

Pero la infección puede ir más allá y aparecer fiebre, falta de apetito, irritabilidad, dificultad para dormir o sueño prolongado.

Si el virus avanza hasta provocar bronquiolitis y neumonía, al niño le cuesta más respirar y la piel puede presentar un tono azulado porque disminuye la presión oxígeno en sangre.

Evolución impredecible

La mayoría de los casos son leves y se solucionan en unas semanas sin tratamiento, aunque en algunos casos la infección empeora.

El porqué empeora es impredecible, aunque se sabe que los niños prematuros o los que sufren enfermedades de tipo cardíaco o respiratorio tienen más riesgo de hospitalización si se infectan.

Pero este riesgo también afecta a muchos otros niños: el 98,3% de los menores de 1 año hospitalizados por VRS son niños nacidos a término y sanos.

"Este virus afecta a niños completamente sanos. Los menores de 6 meses son los que, sobre todo, se pueden poner muy malos y requerir hospitalización, algunas veces incluso en cuidados intensivos", explica la Dra. Cristina Calvo, jefa de sección del Servicio de Pediatría, Enfermedades Infecciosas y Tropicales del Hospital Universitario La Paz.

"Además, los niños que tienen cuadros serios y que son ingresados tienen después un mayor riesgo de padecer episodios similares durante los primeros años de vida, así como de desarrollar asma a largo plazo", añade la Dra. Calvo, también presidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica.

Aunque la bronquiolitis y la neumonía son las consecuencias más conocidas del virus respiratorio sincitial, la infección que provoca también aumenta el riesgo de otitis, rinitis alérgica y asma.

Cómo se trata la infección provocada por VRS

El tratamiento se limita a aliviar los síntomas y no se recetan antibióticos. Estos fármacos actúan contra las infecciones provocadas por bacterias pero no contra las víricas.

Los casos más graves con dificultad para respirar son hospitalizados y pueden requerir oxígeno suplementario, líquidos intravenosos y/o ventilación mecánica.

En los últimos años se han realizado avances significativos en el conocimiento del virus y se está trabajando en el desarrollo de vacunas.

QUÉ HACER PARA PREVENIR EL VIRUS

El virus puede sobrevivir hasta 7 horas horas en las superficies, pero hay medidas preventivas que se pueden tomar para proteger al bebé:

  • Mantén una escrupulosa higiene de manos lavándolas regularmente.
  • Desinfecta sus juguetes, prendas y ropa de cama con frecuencia.
  • Evita el contacto estrecho del niño con cualquier persona que tenga síntomas de infección respiratoria.