Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Mejorar la calidad del aire reduce el riesgo de demencia
iStock by Getty Images

La contaminación del aire, como el sedentarismo o una dieta rica en ultraprocesados, afecta de forma negativa al cerebro.

De hecho, se ha comprobado que la exposición a la contaminación favorece la acumulación de placa de proteína beta-amiloide en el cerebro, la principal causa de alzhéimer.

Pero, ¿y si mejoráramos la calidad del aire? ¿Actuaría como un escudo protector del cerebro? Parece ser que sí.

Varios estudios presentados en la Alzheimer's Association International Conference (AAIC) revelan que disminuir la contaminación, especialmente las partículas finas en el aire y los contaminantes de la quema de combustible, se asocia con un menor riesgo de demencia.

Los efectos de reducir la contaminación

Tres investigaciones han analizado cómo la contaminación del aire afectaría a la demencia y qué podría implicar para el cerebro a largo plazo reducir los niveles de PM2,5 y de NO2.

  • Las partículas finas (PM2,5) son el resultado de la combustión que provocan los vehículos motorizados, pero también de la que producen las industrias, las calefacciones o la quema de carbón y madera.
  • El dióxido de nitrógeno (NO2) es un gas tóxico producto del tránsito rodado.

Y los datos obtenidos son una evidencia contundente de lo beneficioso que sería para nuestro cerebro reducir los niveles de contaminación:

  • "Sabemos desde hace algún tiempo que la contaminación del aire es mala para nuestro cerebro y para la salud en general, incluida una conexión con la acumulación de amiloide en el cerebro", señala Claire Sexton, de la Alzheimer's Association International.
  • "Pero lo emocionante es que ahora estamos viendo datos que muestran que mejorar la calidad del aire en realidad puede reducir el riesgo de demencia", concluye.

Menos demencia en mujeres

Hay muchos estudios sobre la relación entre la calidad del aire y las enfermedades respiratorias, pero apenas hay sobre sus efectos en la salud cerebral.

Esto empujó a investigadores de la Universidad del Sur California a estudiar si las mujeres mayores que viven en lugares poco contaminados tienen un deterioro cognitivo más lento y menos riesgo de desarrollar demencia.

  • Siguieron a un grupo de mujeres entre 74 y 92 años durante 10 años. En ese tiempo se les hicieron pruebas cognitivas y se midió la contaminación del aire a la que habían estado expuestas.
  • El estudio concluyó que las mujeres que vivían en lugares con un 10% menos de partículas finas y de NO2 tenían entre un 14 y un 26% del riesgo de demencia.

En estas mujeres, la pérdida de función cognitiva y de memoria en general era similar a la de mujeres uno o dos años más jóvenes.

Una pequeña mejora ya cuenta

El segundo estudio al que nos referimos reveló que por cada microgramo de partículas finas (PM2) reducidas en una década, desciende un 15% el riesgo de demencia por todas las causas y un 17% el de alzhéimer.

La investigación se realizó con 7.000 participantes franceses de más 65 años y la realizó un equipo de la Universidad de California.

El beneficio obtenido de esa reducción de la contaminación para el cerebro fue independiente de cualquier otro hábito de salud e incluso de tener el genotipo APOE (predispone a sufrir alzhéimer, aunque no quiere decir que se desarrolle).

Contaminación y beta amiloide

Un tercer estudio realizado por la Universidad de Washington concluyó que la exposición prolongada a contaminantes del aire se asocia con niveles más altos de proteína beta amiloide en sangre.

  • El exceso de esta proteína favorece la formación de placas en el cerebro que provocan la muerte neuronal, la principal causa de alzhéimer.

Los investigadores estudiaron los casos de más de 3.000 personas que no tenían demencia.

  • Durante 20 años se evaluó la exposición de los participantes a partículas finas (PM 2,5), partículas más grandes (PM 10) y dióxido de nitrógeno.
  • Al final del estudio se realizaron análisis de sangre para medir los niveles de beta amiloide.
  • Y se comprobó que las personas que habían estado expuestas durante más tiempo a estos tres contaminantes tenían niveles más altos de beta amiloide.

"Nuestros hallazgos sugieren que la contaminación del aire puede ser un factor importante en el desarrollo de la demencia", asegura sin dudarlo Chistina Park, una de las autoras del estudio.

El efecto protector del aire limpio

Aproximadamente 50 millones de personas sufren demencia en todo el mundo, con 10 millones de casos nuevos diagnosticados cada año.

  • La enfermedad de Alzheimer representa entre el 50% y el 70% de los casos y la demencia vascular un 25%.
  • Su desarrollo y progresión están asociados a factores genéticos pero también ambientales. Y uno de esos factores es la contaminación del aire.

Sin embargo, los estudios anteriores sugieren que, de la misma forma que la contaminación aumenta el riesgo de demencia, mejorar la calidad del aire tiene un especial efecto protector en nuestro cerebro.