Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

Ante los primeros síntomas de ictus, hay que seguir llamando a urgencias
CORDON PRESS

El ictus es una emergencia médica en la que actuar a tiempo es fundamental para evitar o disminuir al máximo sus posibles secuelas. Algo que es muy importante recordar en estos tiempos de pandemia mundial, en los que el miedo a contagiarse de coronavirus tal vez hace que algunas personas se lo piensen dos veces antes de ir al hospital.

Hemos hablado con la doctora María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), sobre por qué sigue siendo básico solicitar ayuda médica ante la sospecha de que tú o alguien de tu entorno está sufriendo un ictus y hasta qué punto el coronavirus está influyendo en esta reacción o en el tratamiento de los afectados.

Actuar cuanto antes, mejor

¿Por qué es tan importante pedir ayuda urgentemente?

El ictus es una enfermedad cuya evolución depende del tiempo. Y aunque ocurre de forma brusca, el daño que se produce en el cerebro no es inmediato, aunque sí muy rápido. Durante ese tiempo podemos conseguir parar el proceso de lesión y que el daño sea el menor posible.

Las estrategias del Código Ictus permiten que el paciente llegue lo antes posible al hospital

Esto no significa que, aunque tengamos un tiempo para poder aplicar el tratamiento, podamos esperar. Cada minuto cuenta, y cuanto antes tratemos al paciente, mejor.

Cómo ha influido la Covid-19

¿Durante la pandemia han detectado que se pide ayuda más tarde que antes?

Acabamos de analizar una encuesta que el Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares hemos hecho en las unidades de ictus de todo el país durante la primera ola de la pandemia, porque no estaba muy claro qué pasaba al respecto.

  • Nos han contestado 58 unidades de ictus, que representan el 75% de las que hay en España, con lo que tenemos una buena muestra representativa.
  • Hemos visto que, aunque hay mucha variabilidad, en marzo de 2020 hubo una disminución de los pacientes atendidos en los hospitales respecto a marzo de 2019. El Código Ictus se activó un 28% menos, y disminuyó la atención de todos los tipos de ictus, tanto los leves como los graves.
  • La reducción no ha sido igual en todos los hospitales: mientras que en algunos no ha sido significativa, otros la han visto disminuida en más del 50%. Y estos datos parecen no estar relacionados con la incidencia del coronavirus por regiones.
  • Aunque no hemos estudiado cuáles han sido los factores que han influido en ello, el miedo de los pacientes probablemente ha contribuido a estas cifras, o que la soledad y el aislamiento puede hacer más difícil detectar un ictus.

    La sobrecarga del sistema, de la que la sociedad era consciente, y el hecho de que en los casos graves de coronavirus, si se daba también un ictus, los síntomas han podido pasar desapercibidos también son circustancias a tener en cuenta.

En relación a esto, ¿qué le diría a la población para que reaccione cuanto antes si sospecha de un posible ictus?

Tenemos un reto en la sanidad que es tratar la infección por coronavirus y seguir estando preparados para tratar al paciente que sufra un ictus. Y si el paciente tiene ictus y además coronavirus, estar preparados para tratar las dos cosas. Y es algo que estamos haciendo.

Por eso las personas no deben tener miedo de acudir a una cita o reclamar ayuda si consideran que están teniendo un ictus por temor a la infección por coronavirus. Los hospitales están preparados para separar a los pacientes que están infectados de los que no y darles a los dos grupos el mejor tratamiento.

El sistema está preparado y podemos atender cualquier cosa que les ocurra: el ictus también.

Los buenos hábitos amplían el tiempo de reacción

¿El tiempo con el que cuentan los médicos para frenar las consecuencias del ictus es el mismo para todos?

No. La duración de ese tiempo durante el que todavía podemos hacer algo para que el cerebro no se dañe es variable. En algunos pacientes es muy breve y, en otros, más largo.

¿De qué depende que en algunas personas haya más margen?

Esta susceptibilidad individual probablemente depende del estado de salud del cerebro. Y un estilo de vida saludable, con menos factores de riesgo, siempre hace que cualquier órgano, también el cerebro, esté en mejores condiciones.

Hay algo muy importante a tener en cuenta, que es la circulación colateral.

  • Si pensamos en el sistema vascular como un árbol, la circulación colateral estaría formada por todas aquellas ramificaciones que permiten que la sangre busque otros caminos para llegar a la zona afectada por el ictus.

Hoy en día, entre un 50 y un 56% de los pacientes con ictus graves se recuperan totalmente o tienen secuelas menores

  • Cuando esta circulación colateral está en buen estado puede hacer que, aunque el flujo sanguíneo sea menor, el cerebro resista durante un poco más de tiempo. Y llevar una vida sana (una buena alimentación, hacer ejercicio físico, no engordar...) es fundamental para la buena salud de este circuito.

Evidentemente, si no hacemos algo por destapar la arteria ocluida habrá un momento en que la circulación colateral dejará, también, de ser eficaz, pero puede lograr que durante un tiempo el cerebro sea viable.

¿Cómo hay que actuar ante la sospecha de ictus?

Es muy importante saber reconocer los síntomas.

  • Los principales son pérdida brusca del lenguaje y/o de la capacidad de entenderlo, pérdida repentina de fuerza o de sensibilidad en un lado del cuerpo, pérdida de visión en un ojo y dolor de cabeza súbito y muy intenso.
  • Ante estos síntomas, hay que llamar urgentemente al 112 (o al 061 en algunas comunidades autónomas) para solicitar ayuda. Pero no hay que llevar al afectado al hospital por cuenta propia: desde emergencias lo coordinan todo para enviarlo al más cercano que esté preparado para atender a este tipo de pacientes.

Por último, me gustaría destacar que hoy en día sabemos qué hacer ante un ictus, y muchos pacientes mejoran, pero el mejor ictus es el que no ocurre. Y, para no sufrirlo, las medidas de prevención son tremendamente eficaces: 9 de cada 10 casos se pueden prevenir con unos correctos hábitos de vida. Por eso es tan importante conocer los factores de riesgo y cuidarse.

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