Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

La ira provoca más ictus
iStock by Getty Images

Una de cada 11 personas que ha sobrevivido a un ictus sufrió un episodio de ira o de malestar emocional una hora antes del accidente cerebrovascular. Y 1 de cada 20 había realizado un esfuerzo físico intenso.

Ira, malestar emocional, esfuerzo físico intenso. Tres probables, y hasta ahora desconocidas, causas de ictus que han sido identificadas en INTERSTROKE.

Se trata del estudio más grande realizado hasta ahora sobre los desencadenantes del ictus agudo que ha analizado 13.4632 casos de 32 países.

Predecir el ictus no es fácil

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año 110.000-120.000 personas sufren un ictus en nuestro país, de los cuales un 50% quedan con secuelas discapacitantes o fallecen.

Se calcula que 1 de cada 6 personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida. Una cifra que, según la OMS, se prevé que aumente en los próximos 25 años debido a la mayor esperanza de vida.

Las cifras son tan alarmantes que la prevención del ictus es una prioridad para los médicos. Pero, a pesar de los avances, sigue siendo difícil saber cuándo ocurrirá un accidente cerebrovascular.

Muchos estudios se han centrado en factores que a largo plazo pueden aumentar el riesgo de sufrirlo. Nos referimos a la hipertensión, la obesidad o el tabaquismo.

Sin embargo, pocos trabajos han analizado los factores que pueden actuar como desencadenantes inmediatos de un ictus. Y eso es lo que ha investigado un equipo de la Universidad Nacional de Irlanda Galway en el estudio INTERSTROKE.

Qué pasa antes de un ictus

El estudio analizó los casos de pacientes que sufrieron un ictus isquémico, el tipo más común de accidente cerebrovascular, que ocurre cuando un coágulo de sangre bloquea o estrecha una arteria que va al cerebro.

También analizó casos de hemorragia intracerebral, que es menos común e implica sangrado dentro del cerebro.

Los investigadores trataron de determinar factores desencadenantes, es decir, qué había pasado antes del ictus, y descubrieron lo siguiente:

  • La ira o el malestar emocional se relacionaron con un aumento del 30% del riesgo de ictus una hora después de estas experiencias. El aumento fue aún mayor en personas que no tenían antecedentes de depresión o con un nivel de educación más bajo.
  • También observaron que el esfuerzo físico intenso se relacionó con un aumento del 60% en el riesgo de hemorragia intracerebral durante la hora posterior al episodio de esfuerzo intenso. El riesgo fue mayor para las mujeres y menor para aquellas con un índice de masa corporal normal.

Estilo de vida saludable

El estudio pone de manifiesto que enfadarse mucho o hacer esfuerzos físicos intensos pueden actuar como desencadenante de un ictus isquémico.

Por tanto "el mensaje es que las personas practiquen el bienestar físico y mental en todas las edades", señala la Dra. Michelle Canavan, coautora del artículo.

Pero todavía es más importante para aquellas personas que ya tienen un alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Los factores de riesgo de ictus son los siguientes:

  • Presión arterial alta.
  • Fumar o exposición al humo de segunda mano.
  • Colesterol alto.
  • Diabetes.
  • Apnea obstructiva del sueño.
  • Enfermedad cardiovascular, incluidos insuficiencia cardíaca, defectos cardíacos, infección cardíaca o ritmo cardíaco anormal como fibrilación auricular.

Así pues, en la capítulo de hábitos saludables que deberían seguir estas personas habría que incluir una dieta saludable, ejercicio moderado, no fumar, mantener a raya el estrés y, a tenor de las conclusiones de este estudio, aprender a gestionar las emociones.

Cómo controlar la ira

Si eres de los que te enfureces enseguida por cualquier contratiempo, probablemente sufres a menudo ataques de ira, pero controlar el temperamento no siempre es fácil.

La Clínica Mayo recomienda poner en práctica los siguientes consejos para controlar la ira:

  • Piensa antes de hablar. O cuenta hasta diez si ya te conoces y sabes que pierdes los nervios. Así que antes de hablar, reflexiona sobre lo que vas a decir.
  • Cuando estés tranquilo, expresa tu enfado. Una vez estés relajado, expresa lo contrariado que estás pero desde la tranquilidad y sin una actitud de confrontación, que lo único que hace es alimentar tu ira.
  • Haz ejercicio moderado. Es una de las mejores formas de descargar adrenalina.
  • Tómate tiempo para reflexionar. Los momentos de relajación te irán bien para saber gestionar mejor la ira en los momentos críticos.
  • Identifica soluciones. No te concentres en lo que te enfadó, sino en resolver el problema. Pensar en el enfado no hará más que aumentar la ira.
  • No guardes rencor. Perdonar es el mejor antídoto contra la ira y los sentimientos negativos que, al final, solo te hacen daño a ti.
  • Utiliza el humor para aliviar tensiones. Reírse de las cosas es sano, pero el sarcasmo no lo es tanto.
  • Practica técnicas de relajación. La ira se multiplica con el estrés. Aprender a relajarte te resultará muy beneficioso.
  • Busca ayuda si la necesitas. Si no consigues controlar tu ira, un psicólogo puede enseñarte pautas para gestionarla.