Asesorado por Ana Asensio, psicóloga y doctora en neurociencia

Por Diana Llorens

construir relaciones saludables
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Los seres humanos somos sociables por naturaleza y para crecer y evolucionar como sociedad nos necesitamos los unos a los otros.

Sin embargo, no todas las relaciones que establecemos nos benefician.

Hablamos con la psicóloga y doctora en neurociencia Ana Asensio, autora del libro “Vidas en positivo”, donde aborda las claves para saber gestionar las dificultades en los momentos más complicados.

Relaciones sociales y salud mental

Las relaciones conforman más de la mitad de nuestra salud mental porque acabamos convirtiéndonos en la media de las 5 personas con las que más nos relacionamos”, explica Asensio.

Entre las personas con las que nos relacionamos y nosotros se establece una frontera permeable que es la interdependencia.

  • Esta interdependencia hace que por un lado las relaciones nos gusten y nos provoquen mucho placer, pero por otro, nos provoquen insatisfacción cuando nos sentimos decepcionados o poco valorados.

Además, necesitamos oxitocina para ser felices, una hormona que se produce con las relaciones sociales.

Puede que vivamos más tranquilos sin relaciones sociales, pero más tranquilo no quiere decir más feliz”, señala Asensio. “Puedes vivir más tranquilo una temporada, hasta que te dura la oxitocina, pero en cuanto esta baja tu cuerpo necesita relacionarse para encontrarse bien”.

Es por ello que, además de ser una fuente de enriquecimiento personal, tener una red de relaciones sociales tiene un gran impacto en nuestra salud mental.

De hecho, se sabe que el aislamiento y la falta de relaciones sociales están muy relacionadas con trastornos mentales y malestar psicológico, y que el apoyo social es un importante factor protector frente a todo tipo de alteraciones mentales.

Cuando una persona tiene un trastorno mental, un indicador de buen pronóstico es tener una buena red de apoyo”, asegura Asensio.

Esta red de apoyo la conforman nuestro círculo más próximo, es decir, la familia, los amigos, la gente que nos apoya, nos cuida y nos devuelve una imagen positiva de nosotros mismos.

  • También se ha visto que las relaciones sociales pueden minimizar o incluso retrasar la aparición del deterioro cognitivo.

Relaciones saludables y relaciones tóxicas

Existen relaciones sociales saludables, que nos enriquecen y nos hacen sentir bien, y otras que son tóxicas y pueden llegar a afectar nuestra salud mental.

Más allá de que pueda haber personas tóxicas, lo que a menudo sucede es que entre dos personas se establece una relación poco sana. “Hay relaciones tóxicas en las cuales la combinación de las dos personas no es sana y empiezan a aparecer dependencias, inseguridades, relaciones en las que no hay un respeto, un apoyo o un reconocimiento”, comenta Asensio.

Las relaciones tóxicas restan mucha energía, tanta que te pueden llevar incluso a enfermar”, asegura la psicóloga.

Claves para construir relaciones saludables

Ana Asensio nos da las claves en las que debemos basar nuestras relaciones sociales para asegurarnos de que sean saludables:

  • Escucha. No se trata solo de oír lo que el otro nos quiere comunicar, sino de hacerlo activamente, intentando comprender los sentimientos y todo aquello que el otro nos quiere transmitir. “El primer deber del amor y el primer principio de cualquier relación es escuchar”, indica Asensio.
  • Empatiza. Relacionarnos desde la compasión y la empatía (poniéndonos en el lugar del otro y entendiendo que cada uno tiene sus circunstancias) facilita que se establezcan vínculos profundos y sanos.
  • Sé amable. No solo con los demás, sino también contigo mismo. Aplica la comprensión y antes de enjuiciar o criticar, escucha. “Si actúas presuponiendo que el mundo es un lugar amable y potenciando la amabilidad tú también, verás que al final lo que se te devuelve es amabilidad”, señala Asensio. La exigencia, aunque a veces puede ayudarnos si nos la aplicamos a nosotros mismos para crecer y evolucionar, es algo que enturbia las relaciones y puede llegar a afectar a la salud mental cuando lo aplicamos a los demás. Por ello, propone Asensio, en lugar de con exigencias debemos actuar con amabilidad.
  • Respeta. El respeto, acoger a la persona tal cual es y tratarla con dignidad, es la base para establecer relaciones saludables y debe ser absoluto.
  • Comunícate bien. “Es tan importante lo que decimos como la forma, el momento y el tono en el que lo decimos”, explica Asensio. Si estás enfadado o sientes rabia, espera, cuenta hasta 10 y valora si lo que vas a decir es algo de lo que te vas a arrepentir dentro de dos días. No se trata de callarnos aquello que nos hace sentir mal o nos enfada, sino de valorar cuál es la mejor manera de comunicarlo y hacerlo siempre hablando de nuestra necesidad, nuestro sentir, pero contando también con la otra persona.
  • Analiza cómo te relacionas. Si queremos establecer relaciones que sumen, debemos ver qué estilo aportamos nosotros a las relaciones y preguntarnos si somos buenos compañeros. “Si tu pides algo, conviértete tú también en esa figura que a ti te gustaría tener al lado”, aconseja la psicóloga.
  • Acepta. Acéptate a ti mismo y al otro. “Hay que detectar muy bien lo que se puede cambiar y lo que no, y la aceptación en una relación es muy importante cuando sabemos que algo no puede cambiarse”, indica Asensio.

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