Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Por qué es importante que los niños lleven gafas de sol
iStock by Getty Images

Es habitual que las gafas de sol formen parte de nuestro día a día, sobre todo en verano. Pero, aunque entre los adultos es un complemento muy utilizado, no ocurre lo mismo cuando hablamos de los niños.

  • “El 98% de los niños no lleva gafas de sol, a pesar de que sus ojos son 6 veces más sensibles y frágiles que los de un adulto”, advierte en este sentido Alfons Bielsa, presidente del Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Catalunya (COOOC).

Esto explica, en buena parte, por qué hasta el 80% de la radiación solar que se acumula en los ojos lo hace antes de los 18 años, según remarca este experto.

  • Una radiación que, a la larga, favorece la aparición de trastornos que afectan a los ojos, como la DMAE, las cataratas o incluso un melanoma ocular.

Los ojos de los niños son más sensibles

Los niños tienen la pupila (que es la encargada de regular la entrada de la luz en el ojo) más grande. Pero eso no es todo: "su cristalino no está maduro, y esto provoca que la radiación entre de forma más directa a la retina", aclara Bielsa.

  • Además,"la retina tampoco está tan autoprotegida como ocurre en los adultos, porque tiene menos pigmentos", añade.

Todo esto hace que el daño acumulativo que puede provocar la exposición solar sin la protección adecuada sea mayor en los niños. Y, al igual que ocurre con la piel, los de ojos claros deben tener especial cuidado.

Gafas de sol en la playa y la montaña

Para evitarlo, el uso de gafas de sol es lo más recomendable.

  • "Deben utilizarlas, sobre todo, en la montaña y la playa", aconseja el óptico-optometrista. Y es algo que, lamentablemente, no suele ocurrir según el experto.

Las cifras son claras: la intensidad de la radiación aumenta un 4% por cada 300 m de altitud. Y, en la arena, la radiación es un 15% mayor, advierten desde el COOOC.

  • "Además, hay que tener en cuenta que, en la playa, los niños están muchas más horas cerca del agua que los adultos. Y no hay que olvidar que el agua refleja los rayos del sol", añade Alfons Bielsa.

Aunque es especialmente importante que las usen en estos entornos, cuando estén al aire libre en otras circunstancias (por ejemplo, en el parque) también convendría que las llevaran, sobre todo si el sol es intenso.

  • Cuando está nublado tampoco hay que confiarse: las nubes dejan pasar el 90% de la radiación ultravioleta (UV).

compra gafas de calidad

Pero no todas las gafas de sol valen. Al igual que ocurre con los adultos, las destinadas a los niños tienen que estar homologadas. Algo que, lamentablemente, no pasa siempre.

Solo un tercio de los niños usa gafas de sol de calidad

  • La explicación es la siguiente: “al usar las gafas de sol, el cerebro detecta que hay poca luz y, en consecuencia, la pupila se dilata y entra más radiación solar”, nos cuenta Bielsa. Por eso si el filtro no tiene calidad y no hace su efecto, el daño puede ser mayor.

En qué debes fijarte antes de comprarlas

Para garantizar que las que compres sean de fiar, fíjate en que lleven un sello con el símbolo CE, que asegura que siguen los criterios de calidad europeos.

  • En el sello debe aparecer también la referencia a la normativa europea de calidad que deben cumplir (EN 1836:2006) y las letras UV indicando que protegen frente a este tipo de rayos solares.
  • Otra de las cosas en las que debes fijarte es en el número de filtro, que va del 0 al 4. Aunque lo mejor, antes de adquirir unas gafas de sol para tus hijos, es consultarlo antes con un óptico-optometrista, en general lo más adecuado en verano es usar las de filtro 2 (para actividades cotidianas) o las de filtro 3 (para la playa, la montaña o si el sol es muy intenso).
  • Por último, el color del cristal también influye en cómo se ve a través de las gafas de sol. En general, los grises y los verdes son los que menos alteran la percepción natural de los colores.