Asesorado por Marta Gómez Nicolás, especialista en fisioterapia oncológica y presidenta de la Sociedad Española de Masaje Oncológico Sanitario

Por Soledad López, periodista especializada en salud

¿Un enfermo de cáncer puede recibir masajes?
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El masaje es fuente de bienestar y salud. A pesar de ello, existe la creencia de que un enfermo de cáncer no puede recibir masajes por el supuesto riesgo de propagación de las células cancerígenas a través del sistema linfático.

Sin embargo, tal y como explica a Saber Vivir Marta Gómez Nicolás, cofundadora y directora técnica de Oncowellness y especialista en fisioterapia oncológica, esta es solo "una verdad a medias".

Los masajes o el drenaje linfático pueden ser sumamente beneficiosos para un enfermo de cáncer, pero es clave que los realice un fisioterapeuta oncológico o un experto especializado en oncología porque si no se practican bien pueden provocar algunos efectos adversos, aunque no propagar el cáncer.

en qué consiste el masaje oncológico

"A un paciente de cáncer no se le puede dar cualquier tipo de masaje", alerta Marta Gómez, también Presidenta de la Sociedad Española de Masaje Oncológico Sanitario y miembro de la Sociedad Española de Oncología Médica.

Debe ser un masaje específico, el llamado masaje oncológico, que es en realidad "una adaptación de técnicas de masaje para tratar a estos enfermos de forma segura en las diferentes etapas de la enfermedad", aclara.

Básicamente, esta adaptación consiste en variar el tipo de presión, el tejido al que va dirigido el masaje y el objetivo para el cual se realiza. Marta Gómez lo detalla:

Suave presión

  • "El masaje oncológico siempre será suave, pero dentro de esa suavidad se trabaja con tres niveles de presión que cambiarán según el estado, el dolor y la fatiga del paciente, así como del tratamiento que esté recibiendo".
  • "También se tiene en cuenta los niveles de plaquetas y hemoglobina en su analítica, si el paciente tiene dispositivos intravenosos colocados, si hay metástasis ósea, si existe riesgo de linfedema.... Hay que adaptar el masaje a todos estos parámetros con técnicas bien definidas", explica la fisioterapeuta especializada en oncología.

Como verás, son tantas las variables que hay que tener en cuenta en un enfermo de cáncer que es necesario unas manos expertas y conocer bien la enfermedad para realizar un masaje de este tipo.

Localización

El lugar donde se realiza el masaje también variará según el tipo de tumor.

  • "El masaje oncológico se puede realizar sobre todo el cuerpo, es un masaje que actúa sobre los receptores sensoriales de la piel, pero no se tocará una zona donde hay un tumor más superficial para evitar molestias, posible rechazo del paciente o dolor", subraya Marta Gómez, miembro de la Comisión de Fisioterapia Oncológica y Cuidados Paliativos del Colegio de Fisioterapeutas de Madrid.

Qué beneficios tiene el masaje oncológico

"Se trata de un tacto consciente cuyo objetivo es cuidar el cuerpo, la mente y el espíritu del enfermo de cáncer". Ese es, según Marta Gómez, el fin del masaje oncológico. Una terapia complementaria respaldada por estudios científicos que mejora el bienestar del enfermo y alivia algunos síntomas asociados tanto a la enfermedad como al tratamiento.

Marta Gómez insiste en que el masaje oncológico "no cura. Tampoco propaga ni modifica el cáncer si se hace bien. Sencillamente produce cambios neuroquímicos que son positivos para el paciente".

¿Cuáles son esos cambios neuroquímicos?

  • Disminuye los niveles de cortisol. Estudios científicos han comprobado una disminución de los niveles de cortisol en saliva y en sangre con el masaje oncológico.
  • Aumenta la serotonina y la dopamina.
  • Aumenta también las células natural killer y los linfocitos, células del sistema inmunitario.

Estos cambios neuroquímicos que propicia el masaje se traducen en beneficios para el paciente:

  • Se reduce el dolor y la fatiga. La disminución del cortisol y el aumento de la serotonina y la dopamina favorecen un estado de relajación que disminuye el dolor. "El paciente sobrelleva mejor la enfermedad y el tratamiento, y aumenta la sensación de bienestar", apunta.
  • Disminuye la ansiedad, el estrés y la depresión. Ocurre también como consecuencia del descenso de cortisol. Asimismo, disminuyen los sentimientos de aislamiento y mejora la percepción de la imagen corporal.

El masaje oncológico reduce el dolor, la fatiga y la ansiedad

  • Mejora el insomnio. La reducción del dolor y del estrés favorecen el descanso.
  • Reduce las náuseas. Se ha demostrado que recibir un masaje oncológico antes de la quimioterapia disminuye la cantidad y la intensidad de las náuseas derivadas del tratamiento.

Una ayuda en todas las etapas de la enfermedad

Teniendo en cuenta lo beneficios que proporciona, el masaje oncológico puede ser una ayuda en todas las etapas de la enfermedad:

  • En el momento del diagnóstico para lidiar con la ansiedad.
  • Durante el tratamiento, por ejemplo para aliviar las náuseas y la fatiga.
  • Después del tratamiento para lidiar con las secuelas que pueda provocar la enfermedad.
  • También es de gran ayuda durante los cuidados paliativos. "Disminuir el dolor en esta etapa puede ayudar a reducir la cantidad de fármacos que toma, y también mejora su calidad de vida porque puede ducharse solo, salir a pasear... y eso repercute en su bienestar emocional", afirma Marta Gómez.

Los beneficios del masaje oncológico están ampliamente demostrados, si bien es cierto que hay algunas situaciones en que debe evitarse como en el caso de fatiga extrema, fiebre o niveles muy bajos de plaquetas en sangre.

La importancia de que lo practique manos expertas

Marta Gómez insiste en que es muy importante que el masaje a un enfermo de cáncer lo realicen manos expertas, ya sea un especialista formado en masaje oncológico o un fisioterapeuta oncológico.

"Es muy importante conocer la fisiología del proceso oncológico para saber dónde y cómo tocar. Un masaje mal dado puede hacer que el paciente empeore", alerta.

"No se trata de asustar a la gente pero en el ámbito sanitario una técnica mal aplicada puede tener consecuencias negativas", concluye. De ahí la importancia de ponerse en buenas manos.

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