Gran mejora en la eficacia de la inmunoterapia en el cáncer de mama

Investigadores del Hospital del Mar han descubierto una forma de conseguir que la inmunoterapia sea mucho más eficaz en el cáncer de mama triple negativo, el más agresivo y el que tiene peor pronóstico. Y lo han hecho utilizando la tecnología de ARN mensajero, como en las vacunas de la Covid.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Una fórmula de activar la inmunoterapia para el cáncer de mama
iStock by Getty Images

La inmunoterapia ha sido uno de los grandes avances en la lucha contra el cáncer de los últimos años. Hablamos de tratamientos que estimulan el sistema inmunitario y tienen un gran potencial para erradicar tumores y curar el cáncer.

Por desgracia, esta terapia solo está aprobada en el cáncer de mama triple negativo (el más agresivo), pero con unos resultados que todavía están lejos de lo que se espera de la inmunoterapia.

Lograr que la inmunoterapia sea más eficaz en el cáncer de mama abriría una gran puerta terapéutica para las afectadas, y se convertiría en una opción muy buena para los casos más avanzados con metástasis.

Recordemos que el cáncer de mama metastásico, a pesar de los importantes y continuos avances, todavía no tiene cura en la mayoría de pacientes.

Investigadores del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y del Hospital del Mar han dado un gran paso en este sentido: han descubierto una forma de aumentar radicalmente el éxito de la inmunoterapia en el cáncer de mama triple negativo.

Por qué falla la inmunoterapia en el cáncer de mama

El cáncer de mama triple negativo solo representa un 15% de los casos, pero afecta sobre todo a mujeres jóvenes y es uno de los que avanza más rápido. Se trata con inmunoterapia pero los resultados no son demasiado buenos, por eso es el cáncer de mama con peor pronóstico: es grave y no hay un tratamiento eficaz.

Un equipo de investigadores del Programa de Cáncer del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM-Hospital del Mar) dirigido por los doctores Toni Celià-Terrassa y Joan Albanell ha descubierto que las células madre tumorales son la causa principal de la resistencia a la inmunoterapia en este subtipo de cáncer de mama.

La razón es que estas células son invisibles al sistema inmunitario, y esto hace que la inmunoterapia no funcione. Recordemos que estos tratamientos funcionan esencialmente activando el propio sistema inmune para que ataque las células cancerígenas.

Cáncer invisible al tratamiento

En el cáncer de mama triple negativo, las células cancerígenas más agresivas pueden representar entre el 5 y el 50% de todo el tumor.

La razón por las cuales el sistema inmune no las detecta es que tienen niveles bajos de un factor llamado LCOR. Este factor es clave para que las células presenten en su superficie los antígenos, moléculas que permiten al sistema inmunitario diferenciar a las células normales de las tumorales y atacar a estas últimas.

Por lo tanto, si este factor está bajo en las células del tumorales, las células inmunitarias no las detectan. Esto explica que la inmunoterapia tenga unas tasas de éxito relativamente bajas.

"Hemos comprobado cómo, a pesar del tratamiento con inmunoterapia, estas células sobreviven y tienen la capacidad de generar resistencias, un hecho vinculado con su capacidad de ocultarse del sistema inmunitario, que les permite evadir la inmunoterapia", explica el Dr. Toni Celià-Terrassa.

Mejorar la inmunoterapia

Los investigadores han hallado la forma de conseguir que las células madre cancerosas se vuelvan visibles para el sistema inmunitario y este pueda eliminar el tumor.

Los investigadores comprobaron, con modelos animales con ratones, como las células cancerígenas dejaban de ser invisibles al sistema inmunitario cuando se activaba el gen LCOR. Entonces se ponía en marcha la maquinaria para ser detectadas por el sistema inmunitario.

  • "Se trata de reconfigurar el tumor para hacerlo totalmente visible y, por lo tanto, sensible a la inmunoterapia, pasando de la invisibilidad a la visibilidad", apunta Iván Pérez-Núñez, primer firmante del trabajo.

Y para reconfigurar el tumor se inspiraron en la tecnología utilizada en el diseño de las vacunas de ARN mensajero contra la COVID-19. La estrategia consistió en transportar e introducir en las células tumorales ARN del gen LCOR y activar su función.

"Lo que estamos haciendo es que el sistema inmunitario vea mejor a la célula tumoral. A diferencia de las células sanas, las células malignas tienen mucha más carga de antígenos ‘extraños’ reconocidos, no propios del sistema inmunitario. De esta manera, las defensas naturales del cuerpo reconocerán, atacarán y eliminarán las células malignas", explica el Dr. Celià-Terrassa.

Esta técnica se podría aplicar a otros tipos de cáncer de mama y a otros tumores, aunque primero habrá que realizar ensayos clínicos en humanos. "Lo más importante es que los resultados experimentales demuestran una sensibilización sin precedentes del cáncer de mama triple negativo a la inmunoterapia, convirtiendo tumores resistentes en tumores virtualmente curables", apunta el Dr. Albanell, que también es catedrático de la UPF.

"Esto nos motiva a investigar estrategias terapéuticas que puedan culminar en ensayos clínicos, y a investigar si puede ser aplicable a otros tumores", concluye el Dr. Albanell.