Con el asesoramiento de la Dra. Elena Élez, oncóloga médica en el Hospital Universitario Vall d'Hebron

Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

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Seguramente los vómitos, las náuseas y la caída del cabello son los efectos secundarios más conocidos de la quimioterapia (aunque no se dan siempre, como nos explica la doctora Elena Élez, investigadora del Grupo de Tumores Gastrointestinales y Endocrinos del Vall d'Hebron Instituto de Oncología).

Pero hay otros, como el síndrome mano-pie (conocido médicamente como eritrodisestesis palmoplantar) que también pueden afectar a las personas que están recibiendo tratamiento para combatir el cáncer.

  • Es un efecto secundario bastante habitual, sobre todo cuando se utilizan determinados fármacos como la capecitabina (muy usado en caso de tumores colorrectales) o la doxorrubicina (que se emplea contra el cáncer de ovario).

En torno a la mitad de pacientes tratados con ciertos fármacos puede sufrir el síndrome

  • "Pero hay otros medicamentos, tanto de quimioterapia como de terapias dirigidas, que también pueden tener este efecto secundario", aclara la doctora.

Qué es el síndrome mano-pie

Consiste en una reacción cutánea adversa que afecta, sobre todo, a manos y pies. "Aunque depende del paciente, suele empezar primero en las manos: se ponen rojas, se hinchan y se puede sentir también dolor", nos cuenta la oncóloga.

  • En algunos casos, cuando la toxicidad es importante, "pueden aparecer también ampollas y se ve como se recambia la piel", añade la investigadora.

Se calcula que en el 17 % de los afectados la reacción es bastante aguda y limitante

  • Aunque normalmente son alteraciones que afectan a las palmas de las manos o a las plantas de los pies, "tampoco es extraño, aunque sí menos frecuente, que pueda ocurrir en zonas de flexión como las rodillas y los codos", matiza.

La prevención es fundamental

Las medidas higiénicas son básicas para evitar que el síndrome mano-pie llegue a desarrollarse. "A la hora de explicar la quimioterapia hay que dar a los pacientes, también, unos consejos de higiene para prevenir este posible efecto secundario", aclara la doctora Élez.

Esto es especialmente importante en el caso de que los fármacos utilizados propicien la aparición del trastorno. Así, durante el tratamiento deben:

  • Hidratar muy bien tanto la piel de las manos como de los pies. La crema hidratante, sobre todo en el caso de las manos, debe incluir factor de protección solar (algo especialmente importante en verano).
  • Evitar el agua excesivamente caliente, tanto al ducharse como en acciones cotidianas del día a día como lavar los platos.
  • No hay que usar tampoco guantes de goma o de vinilo directamente sobre la piel, porque retienen el calor. Si tienes que utilizarlos, ponte unos de algodón debajo.
  • Los calcetines también deben ser de algodón, y el calzado cómodo (para evitar roces).

Cómo se trata

Una vez se ha desarrollado el trastorno, además de seguir con las medidas higiénicas anteriores, el médico puede aconsejar el uso de cremas especialmente hidratantes, o recomendar algún analgésico también en crema si hay dolor en las manos o en los pies. Aplicar frío local también contribuye a aliviar los síntomas.

Cuando el síndrome mano-pie es muy intenso e incapacitante para el paciente, "hay que valorar ajustar la dosis o incluso interrumpir el tratamiento", apunta la especialista.

  • "Es muy importante que el paciente entienda que es un efecto secundario que puede aparecer al someterse a quimioterapia, y que desde el principio debe seguir medidas higiénicas preventivas", insiste la doctora Élez.

Entender por qué ocurre

Es uno de los objetivos de algunos investigadores porque, a día de hoy, sigue sin estar claro el motivo por el que se produce este efecto secundario. Se sospecha de varios mecanismos:

  • Que el medicamento se elimine más a través del sudor."Manos y pies son zonas especialmente sensibles a ello, por lo que podrían eliminar más cantidad de fármaco", nos cuenta la especialista.
  • Otra de las posibles causas se explica porque la enzima encargada de eliminar las sustancias de desecho de este tipo de fármacos se encuentra en mayor cantidad en unas células, los queratinocitos, que precisamente son más abundantes en manos y pies.

"Es muy probable que el trastorno aparezca por una suma de varios factores", aclara la oncóloga.

En este sentido, apunta que hay una proporción de pacientes muy escasa (no llega al 1%) que desarrolla el síndrome mano-pie debido a una alteración de un gen que es, precisamente, el que se encarga de generar la proteína que metaboliza este tipo de fármacos. Es lo que se conoce como déficit de DPD.

Un nuevo hallazgo del CNIO

Precisamente con el objetivo de hallar más respuestas a la aparición de este efecto secundario, un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha llevado a cabo un estudio que revela el importante papel que puede tener otro gen (el CDH4).

  • Sus autores han descubierto que, cuanto éste se altera, las opciones de desarrollar el síndrome al tomar capecitabina son elevadísimas. Y es que este gen codifica una proteína muy importante para asegurar la buena salud de la piel (la R-cadherina).

"Lo que han hecho los investigadores del CNIO con su estudio es ir un paso más allá y predecir la toxicidad específica de un fármaco para el síndrome mano-pie, no la toxicidad en general", opina la doctora de la Vall d'Hebron.

Y esto, potencialmente, ofrece la posibilidad de testarlo y tenerlo en cuenta antes de empezar el tratamiento, concluye.