Por Nuria Blasco

"Cuando me diagnosticaron el cáncer de pulmón, supe que mi vida iba a cambiar"
iStock by Getty Images/ Olga Vázquez

El cáncer de pulmón es el tumor más frecuente en el mundo, con aproximadamente 2.093.000 nuevos casos al año, y el que presenta una mayor mortalidad global.

La edad de mayor frecuencia de aparición es a partir de los 55 años, manteniéndose hasta los 75 años, aunque pueden presentarse casos en pacientes más jóvenes. Esta enfermedad se produce con mayor frecuencia en países industrializados, en el este y sur de Europa y en Norteamérica.

En España, más de 7.000 mujeres son diagnosticadas con cáncer de pulmón cada año y el número aumenta un 3,5% anualmente.

Más cáncer de pulmón en mujeres

El cáncer de pulmón ha pasado a ser el tercero más incidente en mujeres desde el año 2019, en probable relación con el aumento del consumo de tabaco en mujeres a partir de 1970.

Según aprecia la Asociación para la investigación del Cáncer de Pulmón en Mujeres (ICAPEM), la incidencia en cáncer de pulmón en mujeres ha aumentado mientras disminuye en varones, un hecho relacionado con “la incorporación de las mujeres al tabaquismo”, según explica la Oncóloga del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza Dolores Isla, vocal de ICAPEM. Y es que más del 80% de casos se dan en fumadoras.

Olga Vázquez, a quien le diagnosticaron este tipo de cáncer hace más de 3 años, nos cuenta cómo te cambia la vida cuando te detectan la enfermedad. Las reacciones, los sentimientos, el impacto en su vida diaria… y también la importancia de mantenerse positiva.

“Me detectaron un cáncer de pulmón en noviembre de 2017, cuando había cumplido los 60 años. Mientras esperaba el diagnóstico, pasé mucho miedo pensando que podría tener esta enfermedad, era una de las posibilidades. Finalmente, así fue”, explica Olga.

los Síntomas de alerta

Hay una serie de síntomas que, aunque no son exclusivos del cáncer de pulmón, si aparecen es conveniente consultar con el médico, sobre todo si el paciente es o ha sido fumador, para poder realizar un diagnóstico precoz, esencial para una buena recuperación, y proporcionar el tratamiento más adecuado.

Cuando Olga empezó a sentir ciertos cambios lo tuvo claro:

“Yo me encontraba bien en general, hacía ejercicio asiduamente pero me cansaba al subir escaleras y llevaba meses con dolor de espalda cuando dormía. Fue a mi doctora de familia y me mando una placa. El mismo día que me la hicieron me dijeron que me fuera a Urgencias, tenía un derrame en el pulmón. Ingresé en el hospital ese mismo día, el 13 de noviembre, y me diagnosticaron el cáncer de pulmón tres días después”, explica.

Según ICAPEM, algunas de las señales de alarma son la siguientes, que pueden variar mucho de una persona a otra:

  • Tos persistente.
  • Dolor torácico, en el brazo o en el hombro, principalmente al respirar o toser.
  • Esputos con sangre.
  • Dificultad para respirar o ronquera.
  • Infecciones pulmonares o bronquitis de repetición.
  • Hinchazón del cuello y la cara.
  • Bultos o masas en el cuello o en las fosas supraclaviculares.
  • Fatiga o cansancio.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Dolor óseo.

El difícil momento del diagnóstico

Uno de los momentos más duros y que más recuerdan muchas de las persona que padecen una enfermedad de este tipo, así como sus familiares, es el momento en que les dan el diagnóstico.

Olga nos cuenta qué sintió en ese preciso momento:

“Recuerdo muy bien cuando me dieron el diagnóstico, fue el 16 de noviembre de 2017, a primera hora. Yo estaba sola, aún no había llegado nadie de mi familia. Cuando me lo dijeron, la primera impresión fue quedarme totalmente en blanco. Tardé en asimilar la nueva situación, lo que sí pensé es: ‘esto te va a cambiar la vida de ahora en adelante’. En esos momentos, solo quieres empezar a tratarte”, explica.

“Pasados muchos meses supe que mis seres queridos, durante esa época, tuvieron momentos muy malos, pero conmigo estuvieron muy optimistas y siempre han estado dándome fuerzas, a mi lado”, añade Olga.

Los diferentes tratamientos

El tratamiento del cáncer de pulmón depende de varios factores como el estadio en la que se encuentra la enfermedad, del tipo histológico de tumor y de las características de cada paciente: edad, otras patologías, estado nutricional, etc.

Pueden darse los siguientes tratamientos:

  • Cirugía: permite la extracción de aquel tejido afectado y sus ganglios linfáticos próximos.
  • Radioterapia: destruye las células cancerosas mediante un haz de radiación externa.
  • Quimioterapia: se administra en ciclos, generalmente de uno o dos días cada varias semanas.
  • Terapia dirigida: se administra vía oral, generalmente de forma continua y sin descansos, dado a que provocan pocos efectos secundarios.
  • Inmunoterapia: dependiendo del fármaco, se administra cada 2, 3 o 4 semanas.

Habitualmente, el tratamiento del cáncer de pulmón requiere de una combinación de varias de estas modalidades. A Olga le administraron dos tipos de tratamientos.

“Al principio, me dieron tres sesiones de quimio pero no funcionaron bien. Después comencé otro tratamiento con una pastilla diaria. En las primeras semanas del tratamiento tuve vómitos, diarreas, mal cuerpo, erupciones cutáneas, etc. Entonces me cambiaron la pastilla y a la tercera semana me adapté mejor”, describe Olga.

Durante el tratamiento me sentí realmente como una enferma aunque sé que podría haber sido mucho peor. He visto a otros pacientes en el hospital y bueno… Yo tenía un buen estado físico y creo que esto me ayudó a asimilar mejor determinados tratamientos”, afirma.

Cambios de hábitos

Hay una serie de hábitos saludables que se recomiendan ante la lucha contra el esta enfermedad.

  • Mantener una alimentación equilibrada y variada, con un consumo moderado de grasas, especialmente de origen animal, seguir un horario lo más regular posible, y cocinar los alimentos de forma sencilla para facilitar la digestión y conservar todas sus vitaminas y minerales es básico cuando se realiza un tratamiento contra el cáncer.
  • Asismismo, mantenerse activo ayuda a minimizar los efectos secundarios del tratamiento y a recuperarse antes. Y sobre todo, abandonar el tabaquismo, algo que Olga hizo inmediatamente.

“Yo no cambié mucho mi dieta o tipo de alimentación porque ya solía comer sano. Lo que sí hice fue dejar de fumar el mismo día en el que me ingresaron y no tuve ningún problema para hacerlo. Con el tratamiento estuve 4 o 5 meses rara. El cuerpo recibe una batería de cosas nuevas y hay que pasar un proceso para asimilarlo, pero a los seis meses ya volví a ir al gimnasio de nuevo y empecé a retomar una vida prácticamente normal”, explica.

Una mentalidad positiva

Olga nos cuenta que es lo que más le ha animado a seguir adelante y a tener fuerza para su recuperación.

“Lo que me ha ayudado a seguir con esta lucha, imagino que es lo que a cualquier persona: pensar que debo seguir adelante, disfrutar de la vida, de mi familia y amigos, viajar y vivir lo máximo posible. Si fuera posible me gustaría, por ley de vida, morir con ello y no de ello”, asegura.

“Ahora he comenzado un segundo tratamiento, otra pastilla. La primera la he tomado más de dos años y medio, bastante más de lo previsible y eso es bueno. Llevo casi tres meses y en breve sabremos por pruebas como los PET-TAC y los análisis si va dando resultado. Yo me encuentro bien, aunque no creo que el cáncer remita nunca del todo. Esto será una carrera de fondo para ir aplacando al “bicho”.

“Es difícil dar consejos a personas que, como yo, estén pasando por este proceso porque cada uno lo va sufrir y afrontar de forma diferente, pero sobre todo, recomiendo hacer ejercicio, olvidarte si es posible de que estás enferma, hacer, si se puede, una vida normal y, sobre todo, vivir con intensidad cada momento", concluye Olga.

Casi 30 millones de casos para 2040

La asociación ICAPEM quiere recordar que las cifras de influencia y mortalidad de cáncer de pulmón siguen en ascenso en España, con una proyección poblacional que indica que se llegará a los 29,5 millones en el año 2040 en todo el mundo.

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