María Real Capell
María Real Capell

Farmacéutica, nutricionista y psiconeuroendocrina

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Vitamina D y Cáncer
iStock by Getty Images

La vitamina D juega un papel muy importante en la prevención de muchas enfermedades, también en el cáncer. Pero la llamada vita-hormona D no solo tiene un efecto protector: unos niveles adecuados también mejoran el pronóstico si se sufre la enfermedad.

María Real Capell, farmacéutica, nutricionista y psiconeuroendocrina, nos explica la relevancia de la vitamina D tanto en la prevención como en el tratamiento del cáncer.

La vita-hormona D

La vitamina D es una vita-hormona porque si nos atenemos a la definición cumple más la función de una hormona que de una vitamina.

Las hormonas son sustancias químicas producidas por órganos y su función es básicamente reguladora.

  • "En procesos oncológicos, la vitamina D es clave porque, en definitiva, el cáncer es una desregulación del sistema inmune", explica María Real.
  • "El cáncer consigue engañar a nuestro sistema inmunitario, de forma que este no logra inhibir la proliferación celular anómala de un tejido y se acaba formando un tumor", afirma.

Y la vitamina D es muy importante para un correcto funcionamiento del sistema inmunitario ya que tenemos receptores de vitamina D en las células inmunitarias: los linfocitos T y los B –que vienen a ser lo policías del cuerpo–, los macrófagos y los monocitos.

La influencia de la vitamina D en la inmunidad y en el cáncer se sospecha ya desde los años 80, cuando un estudio realizado en Estados Unidos reveló que las personas con menor exposición solar tenían más riesgo de cáncer de colon, próstata, mama, riñón y vías urinarias.

Desde entonces se han realizado muchas investigaciones que relacionan niveles altos de vitamina D con menos riesgo de estos tumores. Una reciente publicada en Occupational & Environmental Medicine vinculaba el trabajo al aire (aumentan los niveles de vitamina D por la exposición solar) con menos riesgo de cáncer de mama.

Cuáles son los niveles correctos de vitamina D

No es lo mismo tener cierta carencia de vitamina D que sufrir una deficiencia severa. María Real Capell señala los valores que corresponden a cada caso:

  • Deficiencia severa. Corresponde a menos de 10 nanogramos por ml (ng/ml). Por debajo de estos niveles se dispara el riesgo de raquitismo.
  • Deficiencia moderada. Entre 10 y 20 ng/ml.
  • Insuficiencia de vitamina D. Se considera que es entre 20 y 30 ng/ml. Vendría a ser el valor que se utiliza para designar la carencia de vitamina D sin llegar a ser deficiencia.
  • Valores normales. A partir de 30 ng/ml se empiezan a ver beneficios y a partir de 50 ng/ml son todavía mayores, aunque faltan estudios para confirmarlo, señala la especialista.

"Podríamos decir que unos niveles de vitamina D por encima de 30 ng/ml actúan como protectores del cáncer por la vía del sistema inmunitario", sugiere.

La vitamina d es clave en el pronóstico del cáncer

Unos niveles correctos de vitamina D no solo reducen el riesgo de cáncer, también mejoran el pronóstico de la enfermedad si ya se padece.

El mayor metanálisis realizado sobre el tema revela que la deficiencia de vitamina D aumenta un 17% el riesgo de mortalidad.

María Real Capell nos explica cómo influye la vitamina D en la evolución del cáncer:

  • "En la lucha contra el cáncer es muy importante regular el sistema inmunitario. Y la vitamina D juega un papel muy importante en este sentido, así como el zinc y la vitamina C", señala.
  • Un sistema inmunitario fuerte será también clave para que el enfermo tolere mejor el tratamiento. No hay que olvidar que los tratamientos oncológicos pueden ser muy agresivos y debilitan al paciente. Cuanto más fuerte esté, mejor los tolerará.
  • La vitamina D interviene también en la energía. Unos niveles correctos ayudarán a contrarrestar la fatiga y el cansancio que pueden aparecer a lo largo de la enfermedad.
  • Esta vitamina también reduce el riesgo de enfermedades respiratorias e infecciosas. Los pacientes oncológicos son más propensos a ellas.

Cómo obtener unos buenos niveles de vitamina D

En un paciente oncológico, lo ideal es un tratamiento multidisciplinar en el que, además del oncólogo, intervengan otros especialistas como el nutricionista oncológico.

El nutricionista determinará la dieta adecuada para que no hayan carencias vitamínicas y valorará la idoneidad de administrar suplementos.

  • En el caso de la vitamina D, no olvidemos que un 90% proviene de la exposición solar. Así pues, es importante exponerse al sol entre 15 y 20 minutos al día sin protección (obviamente evitando las horas centrales del día en verano).
  • El problema es que algunos tratamientos oncológicos son fotosensibilizantes, por lo que puede ser necesario tomar suplementos si los análisis revelan carencia de vitamina D.

Pero si no es un tratamiento fotosensibilizante, los beneficios de exponerse al sol son muchos. Y no solo por la vitamina D, también mejora el ánimo. El sol es un gran revitalizante.

Lo ideal en un paciente de cáncer es lograr unos niveles de vitamina D por encima de 30 ng/ml.