Ana González Jareño
Ana González Jareño

Psicooncóloga Fundación Kālida

Cómo afrontar el diagnóstico de un cáncer
Gettyimages

Cuando se detecta un tumor y se le explica al paciente, la noticia suele suponer un gran impacto, la mayoría de las veces totalmente inesperado. Pero el diagnóstico caerá como un jarro de agua fría también en su entorno más inmediato.

Los psicooncólogos acompañamos en ese proceso de aceptación y sobre todo aportamos herramientas que contribuyan a que la persona afectada pueda emprender el camino del tratamiento oncológico de la mejor manera y lo más tranquila posible.

Seguramente esa persona, sus familiares y amigos más íntimos pasarán una serie de etapas hasta la aceptación total. Sin embargo, cada persona es un mundo y se puede dar el caso de que alguien no pase por alguna de ellas, o que incluso regrese a una que ya parecía superada.

qué hacer Tras la noticia

Los minutos posteriores a salir de la consulta médica pueden ser difíciles. Muchos tratan de organizar cuanto antes su vida y la de la familia; y hacen mentalmente la lista de preocupaciones y de tareas urgentes antes de comenzar el tratamiento.

Por mucho que la mente quiera acelerarse, conviene no exigirse demasiado ni hacerse preguntas que aún no tienen respuesta.

Es más, ese día conviene conectar con uno mismo y decirse que esas preguntas deben esperar. Es necesario darse tiempo y espacio, y no querer resolverlo todo en los minutos siguientes, su vida, las tareas por hacer, los compromisos con los demás…

La escritura como terapia

Una buena estrategia puede ser escribir, que tiene poder terapéutico, siempre y cuando apetezca hacerlo. Poner por escrito qué se sienteo las dudas y temores que han surgido tras la noticia y releerlo después permite tener una perspectiva menos apegada y quizá más tranquila.

Escribir ayuda a huir de los pensamientos repetitivos

Un beneficio añadido es que permite “hilar” los pensamientos y avanzar. Cuando solo verbalizamos cómo nos sentimos, solemos pensar una y otra vez en lo mismo; pero al escribirlo enlazamos diferentes ideas que, de algún modo, pueden ayudar a superar ese primer impacto emocional que acompaña al diagnóstico.

Cuando la escritura no sea la forma de liberarse, quizá se consiga cantando, pintando…

Etapas por las que se suele pasar

A grandes rasgos, el paciente diagnosticado de cáncer transita por cuatro etapas:

El bloqueo inicial

Aunque hay quien no pasa por ello y siempre dependerá de la información recibida (no supone lo mismo un tumor diagnosticado a tiempo que otro avanzado), muchas personas relatan un shock emocional al conocer la noticia. No acaban de entender qué les está pasando, por qué les ocurre a ellos, a qué situaciones va a tener que enfrentarse a partir de ahora…

  • Son demasiadas dudas y pocas certezas. Por eso, no es extraño que haya quien niegue el diagnóstico y piense, por ejemplo, que los resultados de las pruebas son erróneos.

Aparece la ira, el enfado

Es también absolutamente normal que surja y muchas veces esconde un sentimiento de tristeza. Interiormente la persona se pregunta qué ha hecho mal y eso, además de enfado con uno mismo y con el mundo, puede generar tristeza y signos depresivos.

Cuando el cáncer se convierte en un tabú, como ocurría frecuentemente tiempo atrás, esos sentimientos de ira o de culpa podían ser más agudos.

  • Es bueno pararse a pensar que la aparición de un tumor maligno no suele responder a una sola causa, es multifactorial.

El periodo de negociación

Las etapas que estamos repasando no son estancas ni tienen por qué aparecer todas, pero en muchas personas sí ocurre que deciden “pactar” con la vida. Se proponen seguir a rajatabla las recomendaciones médicas, cumplir con todos los tratamientos, comer mucho más sano…

  • Todo eso puede ser bueno… si no se convierte en obsesión.

La aceptación total

Hay quien lo acepta con mucha calma en poco tiempo y quienes necesitan un periodo más largo para asumir su situación.

  • Sin embargo, lo primordial es respetar los tiempos que necesita cada uno y acompañar bien a la persona en ese proceso para que gane bienestar físico y emocional.

¿Las redes sociales ayudan o presionan?

En ocasiones, ver a personas que están pasando por el mismo proceso sirve de estímulo. Por otro lado, que algunos sean tan activos y sinceros sobre su enfermedad en las redes ayuda a acabar con ciertos mitos.

Pero ese exceso de energía y de positivismo a veces afecta porque quien lo ve puede sentirse presionado a expresar algo que no siente.

Cuando uno necesite estar triste y llorar, hay que darse permiso para hacerlo.

5 pilares que pueden rebajar el estrés

Asegurarse de que se cumplen es de gran ayuda:

  • Una buena comunicación con el médico. El paciente debe poder plantear sus dudas abiertamente y tener derecho a que se le explique todo al ritmo que él decida.
  • Un entorno que escuche y comprenda. En ocasiones son los propios familiares y amigos quienes, sin quererlo, más presión ejercen. Escuchar y aceptar las necesidades de su familiar o amigo –sin presionar– es la mejor ayuda que podemos dar.
  • Buscar apoyo del trabajador social si es preciso, porque puede informar de derechos y ayudas útiles que con frecuencia se desconocen.
  • Una comunidad donde sentirse entendido. Hoy en día existen muchas entidades que pueden dar seguimiento y atención psicológica y emocional continua. Porque sentirse en comunidad, la relación entre quienes comparten experiencias similares, puede ser primordial.
  • Aprender a escucharse a uno mismo. Si sabemos qué necesitamos de verdad, cómo y dónde buscar actividades de ocio que gusten y de qué manera reducir la autoexigencia, podremos canalizar la tristeza y el estrés que acompañan al diagnóstico de cáncer.

Fundación Kálida