codo tenista

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codo tenista

Peluqueras, amas de casa, charcuteros, cocineros o personas que usan el ordenador o el móvil durante muchas horas pueden sufrir codo de tenista en algún momento de su vida.

Esta lesión, la más frecuente del codo, se produce sobre todo cuando lo movemos de forma continuada y repetitiva.

“También puede aparecer como una consecuencia secundaria de cargar peso, por ejemplo en el caso de las abuelas que cargan de sus nietos en brazos”, apunta la doctora Silvia Ramón Rona, jefa del Servicio de Rehabilitación y Fisioterapia del Hospital Quirónsalud Barcelona.

POR QUÉ LOS TENDONES SE INFLAMAN

Para entender por qué se genera esta lesión es importante conocer la anatomía del codo.

  • En esta zona articular se unen el húmero (el hueso que va desde el hombro hasta el codo), con el radio y el cubito (que van del codo a la muñeca).

Los movimientos repetitivos pueden causar desgarros en el tendón

  • A estos tres huesos se suman los músculos, que nos permiten estirar y flexionar el brazo, girar la muñeca o mover los dedos de las manos.
  • Para poder llevar a cabo su función de forma coordinada con los huesos, estos músculos están “enganchados” a ellos mediante los tendones.

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Pero cuando hay un sobresfuerzo que se repite a menudo, estos tendones pueden acabar dañándose.

El codo de tenista suele afectar a un tendón en particular, que une los músculos extensores (los de delante del brazo) con la parte inferior del húmero, el epicóndilo.

  • Los movimientos repetitivos pueden provocar pequeños desgarros en el tendón y en la musculatura a la que está ligado, generando inflamación y dolor.

como SIENTEs EL DOLOR

“Habitualmente, el primer síntoma suele ser el dolor en la cara externa del codo (la región del epicóndilo)”, explica la doctora Ramón.

  • Aparece con acciones cotidianas como levantar una botella, girar una llave o abrir un bote y, normalmente, comienza siendo una leve molestia y empeora a lo largo del tiempo. “Incluso puede acabar extendiéndose hacia el brazo y el antebrazo”, advierte la experta.

Esta lesión afecta, sobre todo, a hombres de entre 30 y 50 años

  • Otro de los síntomas que pueden acompañar al codo de tenista es la pérdida de fuerza, sobre todo cuando lo que se pretende es agarrar algún objeto.

QUÉ PUEDES HACER SI TE OCURRE

Si sospechas que padeces una epicondilitis, lo primero que debes hacer es evitar, en la medida de lo posible, los movimientos que provocan dolor en esta articulación y acudir al médico para que estudie tu caso.

No esperes a que el dolor se vaya solo, porque con el tiempo la lesión puede llegar a hacerse crónica y más resistente al tratamiento.

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Normalmente basta una exploración física del codo, en la que el traumatólogo pide llevar a cabo una serie de movimientos, para diagnosticar la lesión.

  • Si la epicondilitis está en una fase aguda (el dolor es muy intenso y la zona está visiblemente inflamada), se recomienda lo que los expertos en fisioterapia conocen como el método PRICE. “Son las siglas en inglés de protección, reposo, hielo, compresión y elevación”, nos aclara la doctora Silvia Ramón.
  • El objetivo es reducir la inflamación y el dolor y evitar que la lesión vaya a más. Para conseguirlo, “puede ser beneficiosa la utilización de férulas inmovilizadoras de codo”, apunta la experta. Tu doctor será quien mejor valore en qué punto está tu lesión y si debes hacer reposo o no, así como tomar fármacos analgésicos y/o antiinflamatorios.

El método PRICE es eficaz: protección, reposo, hielo, compresión, elevación

  • Cuando la fase aguda ha pasado, se recomienda realizar un programa de rehabilitación que combine herramientas para mejorar el dolor (ultrasonidos, electroestimulación, punción seca…) con un programa de ejercicios específico, nos explica la doctora Ramón.

ESTIRAR BIEN ES FUNDAMENTAL

Los estiramientos ayudan a que la sangre llegue mejor tanto a los músculos como a los tendones afectados. Y con ella llegan también el oxígeno y los nutrientes necesarios para una correcta reparación de los tejidos.

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Lo ideal es que sea tu fisioterapeuta o médico rehabilitador el que indique qué ejercicios y con qué frecuencia e intensidad debes llevarlos a cabo, aunque los siguientes suelen utilizarse bastante.

  • Para trabajar los tendones y músculos extensores, estira el brazo y dobla la palma de la mano hacia dentro, ayudándote con la otra mano, hasta que notes tirantez (pero no dolor). Mantén unos segundos, descansa y repite entre 5 y 10 veces (las que te indique el fisioterapeuta).
  • Repite el mismo ejercicio pero ahora estirando el brazo con la palma hacia arriba.

Cuando el dolor se haya reducido, se pueden introducir progresivamente otro tipo de ejercicios con el objetivo de fortalecer tanto los músculos como el tendón: para llevarlos a cabo pueden utilizarse bandas elásticas o mancuernas de poco peso.

CUANDO LA REHABILITACIÓN NO ES SUFICIENTE

Afortunadamente con un programa de rehabilitación adecuado los síntomas del codo de tenista suelen remitir.

Pero si esto no ocurre existen otras formas de para tratar la lesión, como las infiltraciones de corticoides (una sustancia de efecto antiinflamatorio) o incluso la cirugía.

Entre un 85 y un 95% de los casos mejoran sin necesidad de operarse

La doctora Ramón apunta otra posible vía de tratamiento, la terapia por ondas de choque.

  • Consiste en enviar potentes ondas acústicas a la zona mediante un aparato especial. Esta técnica “alivia el dolor y mejora la movilidad, función y calidad de vida del paciente, y las publicaciones científicas han demostrado que es una alternativa no invasiva a las infiltraciones y la cirugía”, puntualiza la experta.

Otro de los avances en el tratamiento de esta lesión es el uso de plasma rico en plaquetas (PRP).

  • Esta sustancia se obtiene de la propia sangre del paciente, y es muy rica en lo que se conoce como factores de crecimiento, que favorecen la regeneración de los tejidos. Según un estudio llevado a cabo en Reino Unido, esta técnica es muy eficaz para disminuir los síntomas del codo de tenista y ha demostrado, también, que la necesidad de cirugía se reduce en muchos casos.

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