entrevista cerebro

Mantener la salud del cerebro es importante no solo para el bienestar mental, sino también para preservar el buen estado del resto de nuestros órganos.

Esta es una de las principales premisas de “El cerebro que cura” (Plataforma Editorial), un manual ameno y didáctico escrito, entre otros, por Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología de la Universidad de Harvard (EE. UU.) y uno de los neurólogos más prestigiosos de España.

cómo el cerebro se conecta con los órganos

Hemos mantenido una entrevista con el Dr. Pascual-Leone para que nos explique, de primera mano, qué podemos hacer para mantener la buena salud del cerebro y cómo esto repercute en nuestro bienestar general.

¿Hasta qué punto el cerebro puede influir en nuestra salud?

Si quieres tener un cerebro que funcione bien no solo debes cuidar tu cuerpo, la dirección opuesta también es importante: el cerebro que está sano y está funcionando bien promueve y ayuda a la salud general.

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Una de las razones que explica esto es que a través de diversos mecanismos el cerebro está monitorizando el estado de nuestro cuerpo. Es lo que llamamos enterocepción, la percepción de nuestro mundo interno.

Pero además el cerebro tiene conexiones hacia el resto de órganos para actuar sobre ellos, para hacer que trabajen mejor o modificar su función. Lo hace a través de varios mecanismos que, a veces, pueden dar lugar a enfermedades.

El cerebro pasa más de la mitad del tiempo encargándose de monitorizar el resto del cuerpo

Pero esta interconexión también puede convertirse en algo positivo. Es lo que llamamos salutogénesis (promover la salud).

¿Y cómo podemos hacer que nuestro cerebro funcione mejor y, con él, el resto del organismo?

Hay ciertos pilares que sabemos que son esenciales para promover la salud cerebral.

  • Los más conocidos son cuidarse físicamente (ir al médico, seguir el tratamiento si se está enfermo…), seguir una dieta adecuada, dormir el tiempo necesario y que sea de calidad, hacer ejercicio físico regular y de ciertas características (no solo aeróbico, sino también anaeróbico y con intervalos) y ponerse retos cognitivos.

Pero hay otros dos, que tal vez la gente no tiene tan presentes, que quizá son los más importantes.

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  • No sentirse solo es uno de ellos. Es importante darse cuenta de que no se trata de la realidad de estar solo o no. Uno puede sentirse solo en una multitud y uno puede estar viviendo solo y no sentirse solo: es el sentimiento de soledad, no la soledad misma, lo que es importante para el cerebro. Y de nuevo hay estrategias que uno puede hacer para fomentar las relaciones sociales y dejar atrás este sentimiento.
  • Tener un plan vital, ser consciente de él y actuar en consecuencia es el otro. En un estudio que estamos llevando a cabo conjuntamente con el Institut Guttmann y la Obra Social La Caixa, el Barcelona Brain Health Initiative, hemos comprobado que las personas que tienen un propósito vital bien definido tienen mejor salud cerebral.

¿Por qué la soledad y tener un "plan en la vida" tienen tanta importancia?

Porque el sentirse solo no únicamente tiene un impacto negativo sobre la salud cerebral, sino que, junto con el plan vital, actúan como mediadores respecto al efecto de los otros factores mencionados.

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  • Por ejemplo, uno tiene que comer adecuadamente y hacer ejercicio, sí. Pero si debido a su plan vital, muy claro y definido, tiene que dormir menos o renunciar a hacer algo de ejercicio no es tan peligroso para el cerebro que si uno no lo hace porque, simplemente, le da pereza o le apetece ver la tele.

El optimismo también parece ser muy importante. ¿Cómo pueden mejorar los que se declaran pesimistas?

Creo que mucha gente piensa que el ser generoso, el perdonar, el tener optimismo o el estar motivado son características que se tienen o no se tienen.

La gente con una actitud más positiva suele estar más sana

Sin embargo, sabemos que se pueden entrenar, igual que otras capacidades. Y que es importante hacerlo.

¿Y cómo podemos entrenarlo?

Bueno, en parte dándonos cuenta de que la actitud mental que tenemos, lo que pensamos, lo que nos decimos interiormente, influye sobre el estado de nuestro cerebro. Y para potenciar sus buenos efectos debemos...

  • Darnos mensajes a nosotros mismos que sean positivos. Cambiar el “Ay, no voy a poder hacer esto” por el “Mira, va a ser difícil pero esto es algo que puedo lograr”. Siendo realista pero aferrándose al desenlace positivo.

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  • También hay estrategias como meditación, mindfulness, yoga, las relaciones sociales mismas, que promueven esa vivencia de estar arropado, de ser capaz de enfrentarse a las cosas.

¿La constancia sería, pues, una buena aliada en el propósito de conseguir un cerebro más sano?

Este es muy buen punto, sí. Para que los cambios en el cerebro sean duraderos es importante que las conductas o acciones se den de forma repetida.

  • Uno tiene que ser constante, dedicado, no puede esperar milagros, y esto requiere esfuerzo. Y para lograrlo a veces se necesita ayuda, que puede venir desde un profesionales hasta el apoyo social del que hablábamos antes.
  • Pero también es valioso darse cuenta de que nunca es tarde para empezar. Si uno tiene 70 años puede decir “Ay, mira, ya me llegó tarde”. Pero no, siempre puedes empezar a cuidar la salud cerebral y siempre vas a beneficiarte de ello.

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