Anna Jovells
Anna Jovells

Veterinaria y etóloga

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Un cachorro en casa: lo básico que debes saber y tener
iStock by Getty Images

Uno de los momentos más emocionantes para las familias que adoptan a un cachorro es cuando lo llevan a casa. Pero, antes de que llegue el gran día, hay que informarse bien para saber qué pautas seguir con la nueva mascota.

  • Su forma de actuar, y también su temperamento cuando llegue a la vida adulta, dependen en buena medida de ello.

Lo ideal es ir a buscarlo con 2 meses

Para Anna Jovells, veterinaria y etóloga (experta en comportamiento animal) de AniCura Vetamic, si se puede elegir el momento para ir a recogerlo, lo recomendable es hacerlo cuando cumpla dos meses.

  • "Es muy importante que el cachorro esté con su madre hasta las 6 semanas (su periodo de lactancia). Su socialización comienza a las 3 semanas y dura hasta las 12: es cuando están más abiertos a explorar y conocer el mundo, y tienen menos miedo", aclara la experta.
  • Dejarle con su madre y sus hermanos hasta que cumpla dos meses le permite aprender a comunicarse con otros perros. Si lo llevamos a casa a partir de entonces, "tenemos 4 semanas perfectas para enseñarle nuestro entorno, costumbres y el mundo exterior", remarca.

¿Pero qué pasa si se acoge más tarde? Anna Jovells nos cuenta que, aunque un perro se puede educar a cualquier edad, las condiciones ideales se dan de las 6 a las 12 semanas del animal.

  • "Hay perros que si tienen déficits en esa etapa acaban siendo, por ejemplo, muy miedosos. Y el miedo, cuando tiene su origen en los primeros meses de vida, cuesta más gestionar", añade.

Qué tener en cuenta los primeros días

"Las primeras horas y días suelen ser complicados para el cachorro, porque deja de estar con su madre y sus hermanos, está en un espacio que no conoce... Es un cambio muy grande para él", opina la etóloga.

  • Para ayudarle a adaptarse a este nuevo entorno, "hay que dejarle espacio para que huela, investigue, jugar con él si nos lo pide... Estar pendientes de él, aunque sin agobiarle", expone.
  • En cuanto a los espacios en los que puede estar y en los que no, tiene que haber un consenso entre los miembros de la familia y ser claros desde el principio.

Elegir su lugar de descanso

Para la veterinaria uno de los errores comunes que pueden cometerse es dormir en la habitación con el cachorro, y luego, a medida que crece, querer que descanse en otro lugar. "Cambiar luego puede ser complicado", nos cuenta.

Por eso hay que establecer un lugar de descanso fijo desde el principio.

  • "Debe ser una estancia tranquila, en el que, si es posible, no haya cosas atractivas para morder. Por ejemplo, yo no lo dejaría cerca del sofá o donde hay cojines", opina.

Proporciónale juguetes, sobre todo para morder, para evitar que acabe estropeando las sillas, las mesas...

Una vez elegido el lugar, la experta recomienda rociar la habitación con feromonas para perro, con la ayuda de un difusor.

  • "La feromona apaciguadora del perro es parecida a la que libera la madre cuando los cachorros están lactando. Contribuye a regular el estrés y tiene un efecto calmante sobre los cachorros", aclara Anna Jovells.

La importancia de las rutinas

Establecer rutinas desde el principio ayuda tanto a crear buenos hábitos como a que esté más tranquilo.

  • "Que duerma siempre en el mismo sitio, mantener un horario constante de comidas... Cuantas más cosas pueda preveer, menos estrés tendrá", remarca.

Claves para enseñarle y que haga caso

Para lograrlo, la veterinaria subraya que hay que tener muy en cuenta lo siguiente:

Darle órdenes claras y consensuadas

Todos los miembros de la familia tienen que ir a una, nos cuenta la etóloga. "Por ejemplo, si el perro no puede subir al sofá, no puede hacerlo nunca y con nadie".

  • Si reciben órdenes contradictorias "los animales se frustran, no entienden, y es cuando pueden reaccionar de forma inesperada", apunta.

Evitar el castigo

"Cuando castigamos a un cachorro, por ejemplo apartándolo, se lo puede tomar a juego, y el juego le encanta. Eso genera confusión y no hay una buena comunicación entre el perro y el propietario", afirma la veterinaria.

  • Lo ideal es establecer límites sin castigar. "Puede hacerse con un NO seco para interrumpir la conducta no deseada". No es lo mismo que decirle 'no' gritándole y muchas veces: "el perro puede entender nuestra reacción como que le estamos ladrando para jugar", aclara.
  • Luego hay que redirigirlo a otra cosa. "Proponerle otro tipo de juego para que el perro pueda sacar toda la energía que tiene de otra manera", sostiene.

Premiarle si se está portando bien

Es una manera sencilla y eficaz de reforzar las conductas positivas.

  • "Cuando estamos empezando a enseñarle algo a un perro, por ejemplo a sentarse, le premiaremos con algo de alto valor para él (como un trozo de Frankfurt o de jamón york). Además de sentirse recompensado, el premio capta su atención, y es algo que nos interesa mucho al inicio de un aprendizaje", opina la etóloga.

Para mantener su atención, las sesiones de entrenamiento deben ser de entre 5-10 minutos

  • "Poco a poco, cuando esté más entrenado, podemos ir bajando el valor del premio, dándole por ejemplo una caricia si lo ha hecho bien", añade.

Pautas para que viva más tranquilo

Uno de los aspectos que se puede trabajar muy bien durante el periodo de sociabilización de los cachorros es acostumbrarlo a ciertas cosas que pueden generarles temor o ansiedad en el futuro, como los ruidos, los viajes en coche o el contacto con niños pequeños.

En Internet pueden encontrarse un gran número de vídeos que reproducen el sonido de una tormenta, o de petardos, que son muy útiles para que el cachorro se familiarice con ellos.

  • "Recomendamos ponerlos a un volumen muy bajito mientras jugamos con él, en momentos en que esté animado. Si el perro no reacciona, se puede subir el volumen y seguir jugando", nos cuenta la experta.
  • "Lo ideal es ponerlos de fondo unos 10 minutos en totalprosigue– y repetir lo mismo al día siguiente, subiendo algo más el volumen, siempre y cuando el perro no reaccione ante ellos".

En cuanto a los trayectos en coche y en el transportín, hay que acostumbrarlo también desde pequeño, y coger el coche no solo para ir al veterinario: también para ir a lugares en los que se lo pase bien.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que, para los perros, los niños pequeños son una especie distinta al humano adulto, nos cuenta la veterinaria. "Se mueven diferente, son impredecibles, chillan, son muy desconcertantes para las mascotas", aclara.

Por eso es importante que tengan contacto con ellos antes de las 12 semanas.

  • "Los niños deben saber como tratar a un perro (con cuidado, sin hacerle daño...) y hay que enseñarles también algo de lenguaje canino, cuáles son sus señales de aviso de que está incómodo o enfadado (si enseña los dientes, si gruñe, si levanta el labio, si lleva las orejas atrás...)", remarca.

Primeras salidas al exterior

Hasta que no se les administran ciertas vacunas (a los 3 meses, generalmente) no se recomienda que el cachorro pasee por la calle.

Pero lo que sí se puede hacer es sacarlo en brazos, para que el entorno no sea absolutamente nuevo para él la primera vez que lo paseemos.

  • "Las escaleras, los coches, la calle, la gente... son muchas cosas de golpe si no las ha visto antes, y esto puede hacer que tenga miedo", nos cuenta la experta.
  • También es bueno que antes de su primer paseo haya tenido algún contacto con la correa. "Podemos ponérsela en casa un rato y jugar con él", aconseja.

Cuando llegue el momento de salir, hay que premiarle si camina y está contento. Y también si hace pipí y caca donde queremos.

  • "Cuando veas que empieza a oler el suelo, llévale al sitio que quieras, por ejemplo un árbol, y espera. Llegará un momento en que hará sus necesidades allí. Es entonces cuando debes premiarle", aclara.