Por qué los adolescentes se acuestan tan tarde y cómo les afecta

Sus ganas de socializar pueden influir en esta tardanza a la hora de irse a la cama, pero también lo hacen los cambios biológicos que se producen en la adolescencia. El neuroeducador David Bueno lo aclara en su libro "El cerebro del adolescente".

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David Bueno
David Bueno

Doctor en Biología y especialista en Neuroeducación

Eva Mimbrero
Eva Mimbrero

Periodista especializada en salud

Por qué los adolescentes se acuestan tan tarde y qué consecuencias puede tener
iStock by Getty Images

"Los adolescentes no se quedan despiertos hasta altas horas de la noche para molestarnos o mostrar su rebeldía, y si les cuesta tanto levantarse por la mañana no es porque sean unos perezosos. Lo hacen porque se lo pide su biología". Así de categórico se muestra el doctor en Biología y especialista en neuroeducación David Bueno en su manual "El cerebro del adolescente" (Grijalbo).

  • Este experto de prestigio mundial, que actualmente dirige la cátedra de Neuroeducación UB-EDU1st, de la Universitat de Barcelona, sostiene que buena parte de esta tendencia a acostarse tarde se explica por el proceso de maduración en el que está inmerso el cerebro en esta etapa vital.

La glándula pineal y su influencia en el sueño

Durante la adolescencia, una de las estructuras cerebrales que madura es la llamada glándula pineal. Y una de sus funciones principales, precisamente, es la de "regular el ciclo de sueño y vigilia a través de la neurohormona melatonina", leemos en las páginas del libro.

  • Debido al propio proceso de maduración de esta glándula, "el ciclo circadiano se altera y el reloj interno del cuerpo se retrasa casi un par de horas con respecto al de los niños y los adultos", aclara el experto. Esto provoca que "la somnolencia nocturna se inicie algo más tarde y que su cuerpo empiece a activarse también algo más tarde por la mañana, de forma natural y espontánea", añade.
  • Aunque tampoco es extraño que aprovechen la situación para "mostrar su rebeldía y autoafirmarse, y es probable que eso sea lo que nos moleste", puntualiza Bueno.

La luz y el estrés influyen en ella

La localización de la glándula pineal, situada en el centro del cerebro, también nos da pistas sobre su funcionamiento y los factores que pueden influir en ella. Según explica el autor:

  • Esta glándula está situada detrás del hipotálamo (que regula numerosas funciones corporales, desde la temperatura a diversos comportamientos relacionados con la alimentación o la agresión) y muy cerca del quiasma óptico (donde se cruzan los nervios ópticos).

La melatonina se empieza a segregar en ellos unas 2 h más tarde que en los adultos

  • En otras palabras, el funcionamiento de la glándula pineal se relaciona de alguna manera con la luz que captan los ojos y con la regulación de diversas actividades biológicas básicas. Lo que significa que tanto la iluminación (no olvidemos el uso frecuente de dispositivos electrónicos por la noche) como alteraciones fisiológicas como el estrés repercuten en el sueño.

Consecuencias de dormir poco

Este retraso del ciclo circadiano propio de la adolescencia puede influir negativamente en su salud física y mental, sobre todo si tenemos en cuenta que, aunque se van a la cama tarde, se levantan muy temprano para ir a estudiar. "Los adolescentes pueden llegar a perder, en promedio, entre 2 horas y 2 horas y 45 minutos de sueño al día", advierte el neurocientífico. Y, en consecuencia...

  • Los estudios les pueden ir peor. Según una investigación llevada a cabo en Inglaterra hace unos años, en la que se retrasó la hora de inicio de las clases de las 8 a las 10 de la mañana, "el porcentaje de alumnos que progresaron positivamente aumentó un 20% respecto al resto de estudiantes", apunta el autor del manual. La explicación es sencilla: "la memoria y el aprendizaje se consolidan mientras dormimos". De ahí la importancia de descansar bien.
  • Tienen comportamientos más inmaduros. "Cuando los adolescentes no duermen lo suficiente, se inhibe parcialmente la poda neuronal, que es el proceso de eliminación de conexiones neuronales, imprescindible para que maduren sus comportamientos y alcancen la madurez plena", explica el neurocientífico.

Hay que dormir bien de noche y descansar durante el día, entre periodos de actividad

  • Están más estresados. Al dormir poco cuerpo y mente no descansan lo suficiente y se estresan. Y este estrés, además, dificulta que entre el sueño, generando "un círculo vicioso en el cual es mejor no entrar", opina Bueno. Esto "puede conducir a una mayor irritabilidad que, por su naturaleza impulsiva, dificulta aún más su capacidad de reflexionar sobre sus propios actos y las consecuencias que estos pueden tener", matiza.

Qué podemos hacer los padres

Ser conscientes de esta realidad y no estresarles más cuando ya lo están es algo a tener muy en cuenta para David Bueno.

  • "Lo peor que podemos hacer cuando vemos a un adolescente estresado es reprenderle o amonestarle de forma excesiva sin brindarle al mismo tiempo todo nuestro apoyo emocional", escribe en el manual.
  • "Lo importante es mostrarle confianza. Si el adolescente se siente rechazado por su entorno, tanto familiar como social, la maduración de su cerebro puede verse muy dañada", añade.