6 preguntas clave para entender el Síndrome de Asperger

El Síndrome de Asperger suele confundirse con el autismo, se piensa que estas personas rechazan relacionarse con los demás o que tienen una inteligencia por encima de lo común. Te aclaramos en 6 preguntas las claves para entender el Síndrome de Asperger.

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Alejandro Cano Villagrasa
Alejandro Cano Villagrasa

Psicólogo y logopeda

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

6 preguntas sobre el síndrome de Asperger
iStock by Getty Images

Sobre el Síndrome de Asperger existe todavía un gran desconocimiento entre la población. También hay un sinfín de tópicos que no son ciertos.

Alejandro Cano Villagrasa, logopeda, psicólogo y profesor de VIU-Universidad Internacional de Valencia, reflexiona sobre los mitos, desafíos y terapias de este trastorno, y explica sus claves en seis preguntas.

1. ¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger (SA) es uno de los trastornos que se engloban dentro del autismo, y pertenece a los denominados Trastornos del Neurodesarrollo Infantil. Es innato y afectará a la persona toda la vida.

  • Los niños muestran ausencia de contacto ocular, resistencia al cambio, conductas estereotipadas, intereses restringidos y extraños...

Respecto a las diferencias con otros trastornos como el autismo propiamente dicho, los niños con Asperger presentan un buen funcionamiento a nivel lógico y abstracto, un buen desarrollo del lenguaje a nivel estructural y un mejor pronóstico que los niños con autismo.

En los últimos años, han aumentado los casos gracias a los avances en la evaluación y diagnóstico de los niños menores de 5 años. También se han realizado más estudios sobre este síndrome, lo que ha ayudado da darle visibilidad.

2. ¿Qué características presentan las personas con Asperger?

Los niños que presentan Asperger tienen alteraciones en el campo de las habilidades sociales y el lenguaje, pudiendo repercutir significativamente en su calidad de vida.

  • A nivel de lenguaje, tienen dificultades en la expresión de sus necesidades, sus emociones, sus deseos o incluso sus inquietudes.
  • Son niños que les cuesta iniciar una conversación o interesarse por otra persona. Aunque aparentemente tienen un vocabulario o una emisión de frases adecuados, los mayores problemas residen en el área de la pragmática del lenguaje, es decir, en el uso de la comunicación y en la narración o descripción de eventos y situaciones de su día a día.
  • Por otro lado, a nivel social, tienen dificultad para saber cómo comportarse, entender situaciones que requieran del uso de habilidades de comunicación social o relacionarse con personas de su edad o de su entorno.
  • Por último, pueden presentar alteraciones en el funcionamiento ejecutivo u otras funciones cognitivas: mostrarán dificultades en la realización de tareas académicas o domésticas sin supervisión, planificarse la semana, organizarse el material académico o seguir un hábito o rutina.

3. ¿Qué puede hacernos sospechar que un niño tiene Asperger?

Los síntomas del Asperger relacionados con el lenguaje y la comunicación social se suelen detectar en edades bastante tempranas, entre los 3 y los 5 años.

No obstante, el diagnóstico precoz de este trastorno es sumamente complicado debido a las características similares con otros Trastornos del Neurodesarrollo Infantil.

Los niños que presentan este síndrome mostrarán una dificultad para dirigir su mirada en la misma dirección que otra persona, no miran hacia donde otros señalan, hay una ausencia de atención conjunta, es decir, no alternan la mirada entre un objeto y el adulto.

Cuando son pequeños tampoco se comunican con gestos: no balbucean, tampoco tienen juego funcional o simbólico (dar de comer o bañar a un muñeco)...

4. ¿Cuáles son las falsas creencias más comunes que se asocian a este síndrome?

En la actualidad existen múltiples mitos o falsas creencias sobre el síndrome de Asperger que han provocado una serie de estereotipos y prejuicios para todas aquellas personas que sufren este trastorno.

  • Por ejemplo, que el Asperger es lo mismo que el autismo es una afirmación completamente errónea, ya que se trata de dos trastornos diferentes, aunque tienen una base muy común.
  • A pesar de que ambos presentan alteraciones en el lenguaje y en el apartado social, el autismo presenta un peor pronóstico que el Asperger, así como un peor rendimiento en las habilidades lingüística-sociales.
  • Decir que no es una enfermedad es otro error ya que se trata de un trastorno reconocido por los profesionales de la salud mental.
  • Tampoco es cierto que rechacen relacionarse con los demás. Las personas con Asperger no rechazan el relacionarse con los demás, no obstante, existen muchas dificultades para interactuar con el resto de los niños o adultos de su entorno. Por esta razón, se puede pensar que rechacen establecer relaciones de amistad con otras personas.
  • Otra afirmación incierta es que no son más inteligentes que los demás. Los niños con Asperger no son ni más ni menos inteligentes que los niños que presentan un desarrollo normotípico. Según los estudios científicos actuales, se pueden encontrar niños con Asperger con altas capacidades, pero la prevalencia es muy baja.

5. ¿Qué problemas se encuentran las personas con Asperger?

Los grandes desafíos y problemas a los que se enfrenta una persona con Asperger residen, principalmente, en la comunicación y en las relaciones sociales.

  • Desde los primeros años, los niños con este trastorno experimentan muchas dificultades para expresar sus sentimientos y deseos.
  • No comprenden la realidad que les rodea, se suelen aislar, no interaccionan con sus iguales y tienen una fijación por una temática concreta. Los primeros años constituyen la etapa más difícil de la persona con síndrome de Asperger y sus familias.

En la adolescencia, los problemas en los contextos sociales se incrementan. Tienen muchas dificultades para encontrar amigos o una pareja, lo que puede desencadenar una gran frustración y ansiedad.

Estos niños entran en una etapa más estable cuando realizan terapia psicoeducativa, que les ayuda a entender mejor a su entorno y a poder actuar sobre él, aunque los cambios van a depender en gran medida del nivel intelectual del niño, de su nivel de lenguaje oral y de la gravedad del trastorno.

Muchos adultos con este trastorno alcanzan cierto bienestar y estabilidad, aunque acostumbran a ser mucho más inflexibles.

6. ¿Qué opciones terapéuticas tienen?

Las personas con Asperger cuentan con un amplio abanico de profesionales que ayudarán a mejorar sus habilidades y sobrellevar el trastorno.

  • El logopeda se encargará de potenciar sus habilidades comunicativas y lingüísticas para comunicarse correctamente con las personas de su entorno y poder expresar sus necesidades y deseos sin dificultades.
  • El psicólogo se centrará en mejorar las funciones cognitivas como la memoria, la atención, la percepción o el razonamiento que le permitan un mejor desarrollo académico. Asimismo, le ayudará a mejorar el aspecto emocional.
  • El terapeuta ocupacional se ocupará de mejorar la autonomía en las actividades de la vida diaria como la higiene personal, el vestido, atarse los zapatos, lavarse los dientes... También trabajará sus habilidades motoras y de coordinación corporal.